El PSOE maniobra en el Congreso para evitar que Galicia se adueñe de la AP-9
El BNG advierte: "No aceptaremos un trato discriminatorio de Galicia". La portavoz nacional del BNG ,Ana Pontón, afirmó enfáticamente: "No aceptaremos que el traslado de la AP-9 sea un traslado disminuido y de segunda mano". "No aceptaremos este agravio, este trato discriminatorio para Galicia", advirtió, para recordar entonces el "pleno" traslado al País Vasco y Cataluña de autovías similares a la A-P9, mientras que en el caso gallego "todos son palos". en las ruedas ".
"Teníamos palos en las ruedas
por parte de los gobiernos del PP y ahora vemos un gobierno socialista que
quiere hacer un traspaso a la mitad y eso claramente significa una broma para
los gallegos", dijo.
Para la
portavoz nacionalista, lo que se pretende desde el Ejecutivo central "es
hacer un traspaso disminuido, como si los gallegos no pudiéramos gestionar
nuestras carreteras y tuviéramos que estar pendientes de lo que decidan en
Madrid".
El Gobierno
gallego advierte que esta media «no es lo que quieren» los ciudadanos de
Galicia «ni es el objetivo de la Proposición de Ley» que llegó al Congreso de
los Diputados «con el apoyo unánime de todos los partidos del Parlamento»
gallego. «Los gallegos queremos una AP-9
plenamente gallega, sobre la que decidamos desde el territorio», advierte la
Xunta.
"No se
puede tomar a Marx como un todo absoluto, no se puede, compañeros. Hay que
hacerlo críticamente, hay que ser socialistas antes que marxistas". El
"renovador" Felipe González
había entendido a la perfección el signo de los tiempos cuando en mayo de 1979
proponía en el Congreso Extraordinario del PSOE abandonar los postulados
marxistas del partido para subirlo al tren de las formaciones socialistas
europeas. Lo que hoy se ha dado en
llamar socialdemocracia y que podría resumirse en un bajar los brazos ante el
neoliberalismo y convertir la doctrina socialista en una suerte de tratamiento
paliativo hasta que el enfermo, la clase trabajadora, muera tranquila en la
cama de un hospital privatizado.
El
liberalismo económico era el evangelio que Margareth
Thatcher predicaba desde Inglaterra y que el PSOE seguía al pie de la letra
aunque de cara a la galería vendiera la solidez del Estado del bienestar
español. Llegó la reconversión
industrial y las violentas protestas de los trabajadores en buena parte del
norte del país. Pero España iba bien, que diría Aznar.
No olvidemos
que la reconversión naval más dura fue
en Galicia, en la ría de Ferrol la hizo el partido socialista.
La
plantilla, que llegó a superar los 6.700 empleados en 1976, ha sufrido dos
grandes salidas de operarios en su historia: 1.140 en 1999 y 701 en 2004 .
Desde entonces el goteo ha sido constante.
Muy lejos
queda 1976, cuando alcanzó su tope de ocupación con 6.786 trabajadores. Eran
épocas de esplendor y en las que Ferrol se había convertido en uno de los
puntos más importantes de generación de empleo en Galicia. A partir de
entonces, la plantilla ha ido disminuyendo. A finales de 1986 la cifra cayó por
primera vez por debajo de los 6.000 empleados y solo dos años después, por
debajo de los 5.000. La reconversión naval había comenzado.
Siete años después, en 1995, ya era
inferior a 4.000 y cuatro después ya eran menos de 3.000. La causa de este
último recorte se debe a que en 1999 se produce la salida de 1.140
trabajadores. Un tercio de los que había. Este año la plantilla ya era de solo
2.544 personas frente a las 3.684 de un año antes. En 2004 vuelve a ver otra
salida masiva de empleados en el astillero ferrolano (701), que deja el
personal rozando los dos millares (2.013).
El gobierno
del PSOE pactó con la UE limitar su construcción naval civil Para ello, Galicia debía ser la gran
sacrificada, su gran astillero, Astano,
debía de renunciar a lo que mejor sabía hacer, construir barcos. ¿Que
importancia tenía está comarca a nivel nacional? Ninguna. ¿Qué granero de votos tenía Andalucía, y cual
tenía Galicia?
El PSOE sacrificó la industria del
norte para obtener subvenciones para el sur.
La segunda
mitad de la década de los 80 fue muy dura para la clase trabajadora industrial
del Estado español. El gobierno socialdemócrata de Felipe González no sólo estaba
empeñado en que entráramos en la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN), sino también en la Comunidad Económica Europea (CCE). Sus futuros
socios, sin embargo, le exigían el desmantelamiento de sectores enteros de la
economía española para autorizar su ingreso en la CCE. Los “fundadores de
Europa” no deseaban ningún tipo de competencia para sus productos.
El PSOE olvida que existe un gran número de sus votantes, simpatizantes e incluso militantes, que se encuentran muy lejos de algunas de sus ideas radicales y que desaprueban la ampliación de las leyes ya existentes sobre el aborto y la falta de exigencia de la autorización paterna para las menores, que han estado en la base de la agenda del Zapaterismo. Tampoco olvidamos como el el Gobierno del PSOE retrasaba el ingreso mínimo vital.
El Ingreso Mínimo Vital cumple un año en estos días. Justo este martes
pasado, 15 de junio, han pasado doce meses desde que se puede solicitar la
primera renta mínima estatal en España. La medida aprobada por el Gobierno
de coalición supuso un hito en la lucha contra la pobreza en el país, al
establecer un suelo mínimo de ingresos homogéneo en todo el Estado, una
reclamación de las organizaciones sociales, las voces expertas en pobreza y la
propia Comisión Europea. Un año después,
la ayuda sigue siendo celebrada por la importancia de su puesta en marcha, con
un importante "pero": ha alcanzado a muchas menos personas de las
previstas, "725.000", algo menos de un tercio respecto a la meta de
2,3 millones que se fijó el Ejecutivo. Así, las limitadas transferencias
sociales existentes en España apenas lograban aliviar la situación de los
hogares con menos recursos en comparación con otros países de nuestro entorno. Escrivá
retrasaba el plan "urgente" de Iglesias y afirmaba que el ingreso
mínimo vital se empezaría a pagar en junio.
Solicitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV) es una verdadera
carrera de obstáculos entorpecida aún más por la burocracia. Ante el colapso
administrativo que suponía la gestión de una nueva prestación, el Ministerio de
Inclusión, Seguridad Social y Migraciones decidió subcontratar a Tragsatec,
filial de la empresa pública Tragsa, para ayudar a tramitar la avalancha de
solicitudes que ya estaban llegando.Según confirmaba uno de estos tramitadores, el método de
clasificación impuesto por Tragsatec solo dilata el cobro de esta prestación
para los pocos que consiguen acceder a ella . “Lo grave es que no hacen clasificar expedientes
‘Conformes’ como ‘Requeridos’”, señalaba la fuente consultada por LA
RAZÓN, aunque estos tengan toda la información correcta y entregada a
tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario