El "Dios" de Trump contra el Dios de Jesús: ¿Fe auténtica o estrategia política?
Desde su ascenso en la política estadounidense, Donald Trump ha proclamado abiertamente su fe cristiana, declarando en su libro Great Again: "Creo que la gente se sorprende cuando se enteran de que soy cristiano, que soy una persona religiosa. Me ven rodeado de tanta riqueza, que a veces no asocian eso con ser religioso. No es preciso". Sin embargo, sus acciones y políticas han suscitado interrogantes sobre la sinceridad de su devoción y si esta no es más que una fachada para ganar el favor de la América profunda conservadora.
El Dios de Trump parece más un Dios de poder y victoria, un
respaldo divino a la idea de una nación fuerte, cerrada y dominante. Es un Dios
que justifica muros, deportaciones y persecuciones. El Dios de Jesús, en
cambio, es el Dios de la acogida, el que dice "fui forastero y me
acogisteis" y que llama a amar incluso a los enemigos. Mientras Jesús
predicó la humildad y la compasión, Trump se presenta como el líder elegido
para restaurar la grandeza de su nación, muchas veces apelando a un discurso
mesiánico donde él mismo parece ser el instrumento de la voluntad divina.
Una de las primeras medidas de su administración fue la
firma de órdenes ejecutivas que contravienen principios fundamentales del
Evangelio. La salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) y del Acuerdo de París sobre el cambio climático, así como la declaración
de una "emergencia nacional" para expulsar a millones de
migrantes y cerrar las fronteras con México, son decisiones que parecen
desafiar el mensaje de acogida y compasión promovido por el Papa Francisco. El
Papa FRancisco ha enfatizado una "Iglesia en salida", abierta y
acogedora, en contraste con las políticas restrictivas de Trump.
La confrontación entre Trump y el Papa Francisco no es
nueva. En 2016, Francisco cuestionó la fe cristiana de Trump debido a su
intención de construir un muro en la frontera con México. Más recientemente, el
Papa condenó enérgicamente las deportaciones masivas de migrantes, afirmando
que "la conciencia rectamente formada no puede dejar de realizar un juicio
crítico y expresar su desacuerdo con cualquier medida que identifique, de
manera tácita o explícita, la condición ilegal de algunos migrantes con la
criminalidad". La respuesta de la Casa Blanca fue desafiante,
señalando que el Vaticano también está rodeado por un muro, lo que evidencia
una profunda divergencia en la comprensión y aplicación de los valores
cristianos.
Líderes religiosos como el pastor Franklin Graham han
defendido a Trump, llegando a declarar que fue "escogido por Dios".
Eventos como un atentado contra su vida en 2024, del cual salió ileso, han sido
interpretados por algunos como señales de intervención divina. No obstante,
surge la pregunta: ¿hasta qué punto esta manifestación pública de religiosidad
es genuina y no una estrategia política para consolidar el apoyo de sectores
conservadores?
El Evangelio según Mateo 7:15-16 advierte: "Cuídense
de los falsos profetas. Vienen a ustedes con piel de oveja, pero por dentro son
lobos feroces. Por sus frutos los reconocerán". Las políticas de
Trump, que incluyen la separación de familias migrantes y la construcción de
muros, parecen contradecir el mandato cristiano de amar al prójimo y acoger al
extranjero. El Papa Francisco, en consonancia con este mensaje evangélico, ha
instado a la comunidad católica a no ceder ante narrativas que discriminan y
hacen sufrir a los migrantes y refugiados.
Además, la administración Trump ha intensificado su retórica
en redes sociales, promoviendo mensajes que algunos consideran xenófobos y
antidemocráticos. Por ejemplo, se ha difundido un video titulado "ASMR:
Vuelos de deportación de ilegales", que trivializa la difícil situación de
los migrantes. Expertos advierten sobre la manipulación mediática con fines
políticos, señalando la peligrosa fusión del poder tecnológico corporativo con
el Estado.
En resumen, mientras Trump proclama su fe cristiana, sus
acciones y políticas parecen contradecir los principios fundamentales del
Evangelio. La confrontación con el Papa Francisco y las críticas de
diversos líderes religiosos ponen en entredicho la autenticidad de su devoción,
sugiriendo que podría tratarse de una estrategia política para ganar el apoyo
de sectores conservadores en tiempos de incertidumbre.
El auge de la ultraderecha: ¿Hacia dónde nos conduce este
camino?
El resurgimiento de movimientos ultraderechistas a nivel
global ha generado preocupación sobre el futuro de las democracias y los
derechos humanos. Liderazgos como el de Donald Trump en Estados Unidos
ejemplifican esta tendencia, caracterizada por políticas nacionalistas,
proteccionistas y, en muchos casos, xenófobas. En su segundo mandato, Trump ha
implementado medidas como la expulsión de inmigrantes, la imposición de
aranceles y la eliminación de restricciones ambientales, proclamando el inicio
de una "nueva Edad de Oro".
Estas políticas han generado tensiones internacionales y han
cuestionado el futuro del multilateralismo. La cumbre del Instituto de la
Iniciativa de Inversión Futura (FII) en Miami, organizada por el fondo soberano
de Arabia Saudí, evidenció un cambio hacia un mundo con creciente
proteccionismo y acuerdos bilaterales, marginando a organismos internacionales
y alianzas tradicionales.
Internamente, la administración Trump ha adoptado una
postura de persecución contra enemigos políticos y ha promovido una agenda
conservadora que afecta especialmente a las personas trans y a los programas de
diversidad. Además, ha intensificado las deportaciones de inmigrantes
indocumentados, incluyendo aquellos sin antecedentes penales, y ha eliminado
restricciones sobre el arresto en zonas sensibles como iglesias y escuelas.
La confrontación con el Papa Francisco ha sido notable,
especialmente en temas migratorios. El Papa ha condenado enérgicamente las
deportaciones masivas, calificándolas de "vergüenza" y llamando a la
comunidad católica a oponerse a tales medidas. La respuesta de la Casa Blanca
ha sido desafiante, evidenciando una profunda divergencia en la comprensión y
aplicación de los valores cristianos.
El Evangelio según Mateo 25:35-40 dice: "Porque tuve
hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero,
y me acogisteis". Estas palabras resuenan como una acusación contra las
políticas migratorias de Trump, que han generado el sufrimiento de miles de
personas. La Iglesia de Francisco propone una alternativa basada en la
compasión y la solidaridad, mientras que la ultraderecha busca erigir barreras
físicas y culturales.
El ascenso del autoritarismo y el nacionalismo extremo
nos lleva a un escenario de polarización e intolerancia. El mundo, frente a la
expansión de la ultraderecha, se enfrenta a una encrucijada moral: abrazar los
valores de la acogida y la cooperación o sucumbir a un orden de exclusión y
violencia institucionalizada.
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