Currículum infinito y ego eterno: cómo ser el centro del universo en solo 24 horas al día
Esta señorita, de cuya identidad no daremos detalles (aunque ella misma ya lo hizo en la entrevista con generoso detalle), dice
tener tres carreras, seis másteres y un posgrado. Además, por si la
modestia no era ya un rasgo insuficiente, asegura que su pasión en la vida es
estudiar. Pero claro, no como lo haría cualquiera: lo suyo es un estudio
intensivo, continuo y, según deja entrever, infinitamente superior al de los
demás mortales.
Trabajaba en la Televisión de Galicia (TVG), pero no por
simple entretenimiento o por la necesidad mundana de ganarse la vida. No, no.
Esto era solo un escalón más en su inagotable escalera al Olimpo del prestigio.
Luego, aparece una plaza en la universidad y, por supuesto, allá va ella.
Porque, ¿qué reto académico o profesional podría estar fuera de su alcance?
Directora de tesis, musa del saber, reina del éter
académico. Pero no termina ahí la cosa. No solo ocupa un puesto en la
universidad, también dirige trabajos de fin de máster, investiga, publica
artículos académicos y, cuando el tiempo libre lo permite, prepara conferencias.
Por supuesto, no sabe dónde impartirá estas charlas; probablemente, porque está
esperando a que el mundo se rinda ante su brillantez y le rueguen que comparta
su sabiduría.
Es difícil leer la entrevista sin imaginarla rodeada de
títulos colgados en las paredes, diplomas que sirven como mantel para el café y
un halo de iluminación celestial mientras habla. No es para menos: su
currículum parece sacado de un cómic de superhéroes académicos.
Ironía en vena: el narcisismo disfrazado de vocación.
Lo que llama la atención no es su impresionante currículum en sí, sino el tono
de la entrevista. Una sucesión de frases en las que la palabra "yo"
aparece como protagonista absoluta, acompañada de "logré",
"hice", "alcancé" y "superé". Es un festival de
autopromoción en el que la humildad se olvidó de comprar entrada.
Claro, hay quienes podrían decir que es admirable, que está
bien tener ambiciones y trabajar duro. Pero también hay quienes notarían la
sutileza con la que esta mujer construye un altar a sí misma, adornado con
méritos indiscutibles y un buen toque de autocomplacencia.
Uno no puede evitar preguntarse: ¿qué impulsa a alguien a
perseguir tantos logros si no es para colmar un vacío existencial o, peor aún,
para demostrar a los demás lo increíble que es? Y, a todo esto, ¿qué opinan sus
colegas, esos pobres mortales que osan compartir el espacio universitario con
tamaña deidad del conocimiento?
De la TVG al Olimpo académico (y más allá) Tal vez su
paso por la TVG fue simplemente un ensayo general, una pequeña introducción a
su verdadera vocación: brillar como el astro rey. Porque sí, los títulos no son
un fin en sí mismos, sino parte de un proyecto mayor: la construcción de un
legado que podría describirse como «Yo, yo misma y mi mérito».
Eso sí, hay que reconocerlo: el talento de esta mujer para
gestionarlo todo merece un aplauso. En un mundo donde 24 horas parecen
insuficientes, ella consigue estudiar, trabajar, investigar, publicar y,
seguramente, encontrar tiempo para reflexionar sobre cómo ser aún más perfecta.
Quizá incluso, en sus ratos libres, reinventa el concepto de tiempo.
Conclusión: ¿Inspiración o caricatura? Al final,
queda la duda de si estamos ante una inspiradora figura a seguir o una
caricatura de los excesos del ego. Porque si hay algo que la entrevista deja
claro, es que el mundo nunca será suficiente para alguien que, entre tantos
logros, parece haber olvidado el arte de reírse de sí misma.
Mientras tanto, el resto de nosotros seguimos aquí, tratando
de recordar dónde dejamos las llaves, luchando con trabajos de 9 a 5 y buscando
tiempo para leer una novela. Quizá, después de todo, hay mérito en llevar una
vida normal y dejar el narcisismo para los grandes protagonistas de las
entrevistas de domingo.


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