Pedro Sánchez, un presidente Que No Da la Cara: Liderazgo en Fuga
En pleno apogeo político por el escándalo de Íñigo Errejón y
las múltiples tramas de corrupción que persiguen al presidente del
Gobierno, Pedro Sánchez se embarcará durante las próximas tres semanas
en un viaje internacional oficial por cinco países. No es la
primera vez que el líder socialista huye de España cuando los escándalos
empiezan a rodearle. Hace tan solo unos meses, en abril de este 2024, Sánchez
se iba de gira por Europa para promover el Estado de Palestina, mientras su
mujer, Begoña Gómez, era acusada de tráfico de influencias y corrupción
privada.
Sánchez vuela a la India por
invitación del primer ministro, Narendra Modi, una visita preparada desde hace
meses, según informa La Moncloa. El 7 y 8 de noviembre se desplazará hasta Budapest, donde
acudirá a la Comunidad Política Europea y al consejo europeo
informal bajo la presidencia de turno que ostenta este semestre Hungría.
Después viajará a Azerbaiyán para asistir a las COP29 celebrada
el 11 y 12 de noviembre en Bakú, tal y como ha hecho el presidente años
anteriores.
Asimismo, esa misma semana estará presente en la XXIX
Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en la ciudad de Cuenca, en Ecuador para
asumir la presidencia pro témpore de cara a la cita del próximo 2026. El rey
Felipe VI también estará presente en esta cita. Sánchez cierra su gira
internacional con la cumbre del G20 en Río de Janeiro los días 18 y 19
de noviembre.
La dimisión de Errejón después de las acusaciones de acoso
sexual que apuntaba al político puede tener graves consecuencias en el gobierno
de coalición entre el PSOE y Sumar. Asimismo, el Gobierno tendrá que afrontar
otros focos de tensión con Podemos. La formación morada ha
elevado sus condiciones para apoyar los PGE: piden eliminar relaciones
con Israel y bajar por ley el precio del alquiler hasta un 40%.
Hace unos días, el Gobierno envió a Bruselas el Plan
Fiscal y Estructural de medio plazo 2025-2028, que “contiene los elementos
principales de la programación de política económica y fiscal y se completará
con los planes presupuestarios de carácter anual”. Es la respuesta española al
nuevo marco europeo de gobernanza, que será aplicable a las finanzas públicas
de los 27 estados miembros de la Unión a partir de 2025.
Si se cumplen estrictamente las previsiones económicas
que el plan propone -un déficit presupuestario en 2031 del 0,8% del
PIB; una deuda pública rozando el 90% del PIB, una tasa de desempleo
por debajo del 10% de la población activa, un crecimiento económico siempre por
encima del 2%...- a este país, parafraseando a Alfonso Guerra, "no lo
va a conocer ni la madre que lo parió".
El último informe de la Guardia Civil sobre el caso Koldo desvela que el presidente del
Gobierno, Pedro Sánchez, supo de la visita a España de la vicepresidenta
de Venezuela Delcy Rodríguez cuatro días antes porque le avisó Ábalos. Los investigadores
concluyen que el líder del Ejecutivo dio luz verde al encuentro en enero de
2020 tras la consulta realizada por el entonces ministro de Transportes. La
cita se celebró en secreto la noche del domingo al lunes del 20 de enero de
2020 en la terminal de vuelos privados del aeropuerto de Barajas.
Delcy Rodriguez es la mujer más poderosa de Venezuela,
clave en el gobierno de Maduro.
Delcy Rodríguez es la actual vicepresidenta ejecutiva
venezolana desde 2018 y uno de los sostenes principales de Maduro.
También ejerce como ministra de Petróleo. Ella ha sido, durante las últimas dos
décadas, una de las cabezas más visibles del Partido Socialista Unido de
Venezuela (PSUV).
En sus hombros pesan varias sanciones internacionales a raíz
de diversas acusaciones por violación de derechos humanos y por
la crisis institucional y social en Venezuela y, ahora, su
nombre ha salido a relucir en plena trama del caso Koldo en España.
Es hija del guerrillero Jorge Antonio Rodríguez -fundador
del partido marxista Liga Socialista, activo entre 1969 y 2007- quien fue
acusado de participar en el secuestro del empresario estadounidense
William Frank Niehous en 1976.
La periodista y escritora Ibéyise Pacheco la
define como una persona “ambiciosa, desalmada y profundamente resentida.
Es un ser oscuro a quien la democracia le dio la oportunidad de
estudiar dentro y fuera del país, y sin embargo está decidida a destruirla”.
Está sancionada tanto por la Unión Europea como por Estados Unidos y
en teoría no
puede pisar suelo español.
Por su parte, Pacheco recuerda que “ha tenido un rol
despiadado con presos políticos a quien ella ha torturado psicológicamente. A
todos los graba en momentos de máxima debilidad incluso después de haber
sido drogados y sometidos a tratos crueles“.
Así pues, en toda la crisis entre España y Venezuela, “hay un interlocutor que no se menciona que tiene muy buena relación con Delcy Rodríguez: José Luis Rodríguez Zapatero“.
Lo cierto es que las simpatías entre Zapatero y el
chavismo son conocidas desde que fue jefe del Ejecutivo español,
destacando su buena relación con Delcy Rodríguez. Tanto es así, que en
marzo de este mismo año posaba con ella en un encuentro del grupo de Puebla en
plenas investigaciones de las conexiones entre Venezuela y Air Europa en el
marco del caso Koldo.
En cualquier caso, el presidente está pidiendo de los
ciudadanos un acto de fe que su credibilidad, a la vista de su demoledora
hemeroteca, no justifica concederle.
¡Sánchez vive su peor momento desde que llegó al
Palacio de la Moncloa hace más de seis años!
Es común ver que, en momentos de crisis, los líderes se
pongan al frente de sus países para dar explicaciones y dirigir soluciones. Sin
embargo, existe una figura que escapa de esta responsabilidad, refugiándose en
una agenda de viajes y compromisos internacionales. Este presidente parece
haber convertido la diplomacia y las visitas al exterior en su mejor estrategia
de evasión.
Para la ciudadanía, esta constante ausencia resulta
frustrante; el país se desmorona bajo sus pies mientras él evita, una y otra
vez, enfrentar los problemas que afectan directamente a su gente. En lugar de
dar la cara, el presidente opta por volar lejos, confiando en que sus asesores
se encarguen de mitigar las consecuencias en su ausencia.
Este tipo de conducta genera desconfianza y malestar. La
población necesita líderes que los representen y estén presentes, que sean
capaces de asumir la responsabilidad y dar explicaciones de primera mano. La
evasión, lejos de proteger la imagen del presidente, socava la credibilidad de
su gobierno. Con cada nuevo viaje, su liderazgo parece más débil, y el país pierde
la esperanza de tener un dirigente que enfrente los problemas en lugar de huir
de ellos.


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