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La Represión en Cuba: Silencio Forzado bajo un Régimen Autoritario

Afirma José Ramón Amor  Pan en La Voz de Galicia: “Estuve en La Habana en junio pasado. Lo que me encontré fue un país sin esperanza, desolado. Desde las protestas de julio del 2021, aproximadamente un 20 % de la población ha emigrado, un auténtico éxodo. Y es que el Gobierno no encontró otra fórmula para hacer frente a los disturbios que abrir la mano como válvula de escape: así aligeraba la presión interna y, además, vendrían las ansiadas divisas en forma de remesas.”

“Cuba se cae a cachos, literalmente. Lo sucedido en los últimos días con la caída total del sistema eléctrico lo evidencia a las claras. La gente pasa mucha necesidad, incluso hambre. Pero el Gobierno sigue con la retórica falsa que lleva más de 60 años pregonando: la culpa es del bloqueo. No, señores, la culpa es de unos gestores absolutamente ineficientes. Para muestra, un botón: dejaron salir del país en estos tres años a cerca de dos millones de personas en edad de trabajar y ahora se encuentran con que no tienen mano de obra cualificada. Si no pueden producir electricidad es porque ya nadie les fía en el mercado internacional y no tienen divisas porque el turismo no se ha recuperado, porque nadie quiere viajar a una ruina de país que además tiene miles de presos políticos. Cuba se merece otra cosa. Si los dirigentes cubanos tuviesen una pizca de esa vocación de servicio público que pregonan a los cuatro vientos, abandonarían el poder de inmediato. No sean huevones. Patria y vida.”

Así es José Ramon, hace pocos días un cubano recurrió a la última alternativa que le quedaba para cocinar. Rompió los muebles de su casa y los convirtió en leña para elaborar sus alimentos ante la falta de electricidad y gas licuado.

Así lo relató en sus redes sociales el fotógrafo Enzo GB: “Esta es toda la luz que alcancé a ver, ayer en la noche, desde mi balcón. Un vecino de enfrente, ante la ausencia de gas licuado, decidió picar con un machete uno de los muebles de casa y cocinar con una fogata en el balcón”.

El artista tomó una fotografía del momento y la compartió en Facebook, lo cual desató una serie de comentarios sobre el increíble hecho.

Lo cierto es que las personas se están quedando sin opciones para cocinar los alimentos que no se han descompuesto por la falta de electricidad durante casi 4 días. Tras un fin de semana terrible, este lunes ha regresado la electricidad a varias zonas de La Habana, aunque algunos usuarios han informado que han vuelto a sufrir apagones de forma intermitente.

La grave situación que vive el país ha provocado protestas masivas que el gobierno ha asegurado que no permitirá mientras le achaca la culpa de la debacle energética al embargo estadounidense.

La voluntad de denigrar a los cubanos que ejercen su libertad de expresión es una constante del régimen cubano, pero resulta más lacerante cuando se trata del clamor popular en momentos críticos, cuando la población sufre las consecuencias de la mala gestión y la indolencia de los dirigentes.

Miguel Díaz-Canel llamó borrachos e indecentes a los cubanos que durante estas jornadas de emergencia energética salieron a las calles a protestar por los apagones y el colapso del sistema electroenergético nacional (SEN).

Lo hizo durante su comparecencia del domingo en el Consejo de Defensa Nacional (CDN), al que asistió vestido de verde olivo y donde también exhibió “mano dura” y vertió claras amenazas de reprimir con todo el peso del Estado totalitario a quienes se manifiesten.

La voluntad de denigrar a los cubanos que ejercen su libertad de expresión y manifestación es una constante del régimen cubano, pero resulta más lacerante aun cuando se trata del clamor popular en momentos críticos, cuando la población sufre las consecuencias de la mala gestión y la indolencia de los dirigentes.

Bajo el liderazgo de Fidel Castro, y luego de su hermano Raúl, el gobierno cubano se ha caracterizado por ser un régimen de partido único, en el que no se permiten elecciones libres ni competencia política real. Este control rígido del poder ha sofocado la disidencia, con informes de violaciones a los derechos humanos, detenciones arbitrarias y la falta de libertad de expresión.

La economía planificada centralmente implementada por el gobierno ha resultado en una serie de crisis económicas. A pesar de los intentos de reformas limitadas, las decisiones centralizadas han llevado a escasez de productos básicos, salarios bajos y una dependencia excesiva de subsidios externos, primero de la Unión Soviética y, más recientemente, de Venezuela.

Las pocas reformas económicas, como la legalización de pequeñas empresas privadas (cuentapropistas) o la apertura al turismo, han sido insuficientes para mejorar significativamente las condiciones de vida de la mayoría de los cubanos. Estas reformas suelen ser lentas, limitadas y frecuentemente revertidas.

A lo largo de décadas, las malas gestiones económicas han sumido al país en una profunda crisis. Los cubanos enfrentan una escasez crónica de alimentos, medicinas y productos básicos. Aunque el gobierno culpa al embargo estadounidense, muchos analistas consideran que las políticas económicas del régimen, caracterizadas por un excesivo control estatal y la falta de incentivos para la iniciativa privada, son los principales responsables de esta situación.

Estos factores han alimentado el descontento popular, visible en protestas como las del 11 de julio de 2021, en las que miles de cubanos salieron a las calles para demandar cambios políticos y mejores condiciones de vida. La respuesta del gobierno fue una represión violenta que incluyó detenciones y juicios rápidos para los manifestantes.

La falta de renovación democrática, el control rígido sobre las libertades individuales y los problemas económicos persistentes son algunas de las razones por las que muchos consideran a los dirigentes cubanos malos gestores de los intereses del pueblo.

  Las autoridades cubanas utilizan la detención arbitraria como una táctica para intimidar y silenciar a los críticos del gobierno. Muchas veces, los activistas y opositores son detenidos sin cargos formales, en procedimientos judiciales carentes de garantías legales.

 Torturas y tratos inhumanos: Existen múltiples informes de prisioneros políticos que han sido sometidos a torturas físicas y psicológicas, condiciones inhumanas en las cárceles, y privación de asistencia médica adecuada. Estas prácticas buscan desmoralizar a los detenidos y disuadir la disidencia.

 Control social y vigilancia masiva: El gobierno cubano ha establecido un sofisticado aparato de vigilancia, con el objetivo de mantener a la población bajo control.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), distribuidos por todo el país, actúan como una red de vigilancia vecinal, informando al gobierno sobre las actividades de los ciudadanos. ¡Este control sistemático crea un clima de miedo y desconfianza!

El régimen cubano es considerado inhumano por su represión sistemática, violaciones de derechos humanos, la falta de libertades políticas y civiles, y las duras condiciones económicas a las que somete a su población. Las demandas internas y externas de un cambio democrático han sido sofocadas repetidamente, lo que mantiene a la isla en un ciclo de represión y crisis.

 

 

 

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