Feminismo y Presunción de Inocencia: Desafíos y Equilibrios en la Búsqueda de Justicia
Como escribió Paul Hollander, "lo personal es político", máxima del feminismo radical, es "el legado más insidioso de la década de 1960".
En los Procesos feministas, la objetividad no existe y,
sobre todo: no tiene que existir. La subjetividad femenina denuncia y la
subjetividad femenina condena. A Errejón lo condenan por hacer
"desplantes" y "gaslighting"
Lo condenan porque es muy simpático "para
engancharte", incluso muestra afecto, pero "a las dos horas te echa
de su casa". Lo condenan porque "te castiga con silencio e
indiferencia", cuando "haces algo que no le gusta". Lo condenan
porque "su forma de tener sexo te marca" y es "una forma de
ejercer poder". Lo condenan porque "te pide prácticas humillantes y
cuando te niegas, te monta números".
Nada se dice, en esta denuncia, de acoso, maltrato
físico, agresión, violación ni nada parecido. Hay otra, anónima
también, más concreta: el portavoz le metió mano y le tocó el culo. Todo lo
que se puede decir sobre la veracidad de las denuncias es lo que se infiere de
la dimisión del diputado.
Si esas denuncias hubieran apuntado, pongamos, a un caso de
corrupción, no estaríamos hablando de la retirada de Errejón, por
grave y escandaloso que fuera el asunto.
Una denuncia anónima de una mujer contra la
conducta de un hombre en el contexto de un encuentro, una relación o un acto
sexual tiene hoy la credibilidad asegurada.
La Policía Nacional tomará declaración a la actriz y
presentadora Elisa Mouliaá para decidir si hay indicios suficientes en su
denuncia de acoso sexual contra Íñigo Errejón, cuyo caso sería llevado a un
juzgado si hay pruebas de que cometió los hechos que se le atribuyen.
Desde Interior se indicó que, ante denuncias de este
tipo, lo que hace la Policía es escuchar a la denunciante, a la que se da una
atención especial durante la formulación de su denuncia, utilizando una escucha
activa.
A través de una ardua lucha de muchos años el movimiento
feminista en España ya ha conseguido que se aprueben dos leyes penales en este
sentido: la Ley Integral de Violencia de Género, aprobada en 2004, y la Ley de
Solo Sí es Sí (2022). La primera protege y garantiza los derechos de las
mujeres que sufren violencia de género, obteniendo la custodia de los hijos si
están en proceso de divorcio, además de otras múltiples ventajas y ayudas, una
vez presentan una denuncia. o invierte la carga de la prueba, pero la
mujer obtiene todos los beneficios contemplados en la ley hasta que haya
sentencia, que suele tardar varios años. La de Solo Sí es Sí ha puesto el
consentimiento de la mujer en el centro de los procesos de denuncia de agresión
sexual o violación; toda relación sexual sin el consentimiento expreso de la
mujer es considerada agresión sexual.
Por supuesto que ambas leyes fueron muy criticadas, y no
son pocos quienes las consideraban y continúan considerando inconstitucionales,
ya que ambas tienen afectación sobre la presunción de inocencia de los hombres.
Si ambas leyes se han aprobado es gracias a la voluntad de millones de mujeres
de todas las edades que salieron y salen a las calles en espectaculares manifestaciones
feministas para exigir su aprobación, no permitiendo otra opción al Congreso de
los Diputados que aprobarlas. Asimismo, muchos hombres ven como sus esposas,
hijas, hermanas, madres, amigas, se suman a las manifestaciones, por lo que
tampoco les han dejado otra opción que aceptar ambas leyes a regañadientes.
Sin embargo, muchas feministas se cuestionan la presunción
de inocencia de los hombres en casos de violencia contra la mujer. Alegan que
tanto las agresiones físicas como sexuales ocurren en la intimidad, sin testigos
y en muchos casos sin pruebas, por lo que resulta muy difícil o muchas veces
imposible para la víctima probar que ha habido una agresión. Muchas mujeres
denuncian y la justicia no les cree, ya que se antepone la presunción de
inocencia del hombre a la palabra de la mujer.
Si bien el feminismo ha sido fundamental para visibilizar y
combatir la violencia de género, el tema de las denuncias falsas y la
objetividad en el tratamiento judicial de estos casos plantea un desafío.
Encontrar un equilibrio es fundamental para proteger a las víctimas de manera
efectiva sin comprometer los derechos básicos de los acusados. Esto es esencial
no solo para la justicia, sino también para garantizar la confianza de la
sociedad en las instituciones judiciales y en las políticas de género.
Todo lo que se puede decir sobre la veracidad de las
denuncias es lo que se infiere de la dimisión del diputado. De eso y de que se
confiese poseedor de una "subjetividad tóxica", aunque bien se ocupa
de atenuar su responsabilidad. Es culpa, viene a decir, de las
exigencias de la política, del neoliberalismo y del patriarcado.
El tema de la inocencia de un hombre en el contexto de acusaciones de violencia de género o delitos sexuales es delicado y genera debates intensos, especialmente cuando se lo conecta con ciertos sectores del feminismo, en particular el llamado “feminismo radical”. Existen tensiones alrededor de cómo el feminismo radical, que en algunas interpretaciones puede adoptar posturas extremas, aborda las cuestiones de justicia, presunción de inocencia y protección de las víctimas.
El feminismo radical, en sus enfoques más extremos, tiende a enfatizar la existencia de un sistema patriarcal que otorga privilegios a los hombres y perpetúa la opresión hacia las mujeres. En contextos de acusaciones de violencia de género, algunas corrientes radicales pueden exigir políticas y leyes que protejan a las mujeres de manera enérgica, llegando a cuestionar las garantías procesales de los acusados.

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