Seguidores

Díaz-Canel y la Represión en Cuba: Control Político y Violaciones de Derechos Humanos


 Reporteros Sin Fronteras denuncia la intensificación del acoso a los periodistas independientes con la nueva Ley de Comunicación Social.

En Cuba, las prisiones son conocidas por sus condiciones precarias, y los presos políticos sufren un trato especialmente cruel. Las organizaciones de derechos humanos han documentado casos de maltratos físicos, privación de atención médica adecuada y aislamiento prolongado. Además, los prisioneros que son considerados opositores al régimen a menudo enfrentan un trato más severo que los presos comunes.

Cuba ha sido objeto de numerosas resoluciones y condenas por parte de organismos internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU han instado al gobierno cubano a liberar a los presos políticos, respetar los derechos fundamentales y permitir mayores libertades civiles

En un contexto de violaciones sistemáticas de derechos humanos, un espacio cívico completamente restringido y la criminalización de cualquier forma de disidencia, Amnistía Internacional (AI) declaró el martes 22 de octubre como personas presas de conciencia al opositor Félix Navarro, a la Dama de Blanco Sayli Navarro, al manifestante del 11J Roberto Pérez Fonseca y al activista Luis Robles.

"Estos nombramientos son un reconocimiento a las decenas de personas que permanecen en prisiones en Cuba por ejercer pacíficamente sus derechos, a todas aquellas personas que viven sistemáticamente bajo vigilancia, hostigamiento y amenaza de criminalización. Un reconocimiento a la valentía y resistencia de las personas que en Cuba se sobreponen a la represión permanente y generalizada y luchan por sus derechos y los de todas las personas", declaró Ana Piquer, directora de las Américas de AI, en un comunicado.

"Tras la enorme represión estatal desatada por las protestas de julio de 2021, y con muchas personas activistas, opositoras y disidentes encarceladas injustamente, el Estado cubano parece querer arrasar con toda capacidad de resistencia de la sociedad cubana, incluyendo además ahora a proyectos, espacios y activismos no vinculados a la oposición o disidencia política tradicional", denunció Ana Piquer.

Sayli Navarro, hija de Félix Navarro, de 38 años, es activista y cofundadora del movimiento Damas de Blanco, un grupo de madres, esposas e hijas del grupo de las 75 personas detenidas en la "Primavera Negra".

"Sayli ha vivido desde niña las consecuencias de la represión estatal contra su padre. Fue expulsada de la Universidad en el año 2010 por sus 'vínculos contrarrevolucionarios'. Además, agentes de la seguridad del Estado y autoridades policiales la han detenido arbitrariamente, sometido a interrogatorios y ha recibido amenazas varias veces"

Por su parte, Luis Robles, de 32 años, fue condenado en marzo de 2022 por los delitos de "propaganda enemiga" y "desobediencia" a cuatro años y seis meses de cárcel por manifestarse pacíficamente en diciembre de 2020 en un céntrico paseo peatonal en La Habana.

El joven portaba un cartel en el cual se leía: "Libertad", "No+Represión", "#Free-Denis" y caminaba en círculos mientras decenas de personas comenzaron a grabarlo. Luis Robles sostuvo el cartel durante varios minutos hasta que se acercó la Policía, se lo arrebató y procedió a su arresto, al que Luis no opuso ninguna resistencia.

iguel Díaz-Canel, el actual presidente de Cuba, ha sido criticado por su manejo de la disidencia y la represión en el país, particularmente desde que asumió el cargo en 2018, sucediendo a Raúl Castro. La situación en Cuba ha estado marcada por un control estricto del gobierno sobre las libertades civiles, políticas y de expresión, lo cual ha provocado protestas internas y condenas internacionales.

Uno de los momentos más significativos de represión bajo el mandato de Díaz-Canel fue la respuesta a las protestas del 11 de julio de 2021 (11J), cuando miles de cubanos salieron a las calles en varias ciudades del país para protestar por la falta de alimentos, medicinas, la gestión de la pandemia de COVID-19 y el deterioro general de las condiciones de vida, además de exigir mayores libertades. Estas fueron las manifestaciones más grandes que se han visto en décadas en Cuba.

El gobierno respondió rápidamente con una represión severa:

  1. Arrestos masivos: Se detuvieron a más de 1.000 personas, incluidas figuras conocidas de la oposición, artistas, periodistas independientes y ciudadanos comunes que participaron en las manifestaciones.
  2. Juicios sumarios: Muchos de los arrestados fueron sometidos a juicios rápidos y sin garantías procesales adecuadas. Varios de ellos fueron condenados a largas penas de prisión, incluyendo menores de edad.
  3. Bloqueo de Internet: El gobierno restringió el acceso a las redes sociales y al internet en general durante y después de las protestas, en un esfuerzo por silenciar la difusión de información sobre lo que estaba ocurriendo en el país.
  4. Discursos de Díaz-Canel: En su respuesta a las protestas, Díaz-Canel hizo un llamamiento público a los partidarios del gobierno para que enfrentaran a los manifestantes, refiriéndose a ellos como "contrarrevolucionarios" y "delincuentes" que estaban manipulados desde el exterior, principalmente por los Estados Unidos. El presidente cubano declaró que "la orden de combate está dada", lo que fue visto por muchos como una incitación a la violencia.

El gobierno de Díaz-Canel ha mantenido la postura de culpar a los problemas internos de Cuba a las sanciones estadounidenses y a la interferencia extranjera, mientras que minimiza o niega las quejas legítimas de la población. A pesar de las críticas internacionales, incluidas las condenas de organizaciones como Amnistía Internacional y la ONU, Díaz-Canel ha continuado con políticas de represión contra aquellos que piden cambios políticos y económicos.

El arte y la cultura también han sido campos de batalla en la represión del régimen. Movimientos como el Movimiento San Isidro y el 27N, formados por artistas, intelectuales y activistas, han sido objeto de represión. Estos grupos han pedido mayor libertad de expresión y han denunciado la censura gubernamental.

El gobierno cubano controla estrictamente los medios de comunicación, y la prensa independiente es casi inexistente. Los medios de comunicación están bajo control estatal, y cualquier expresión de oposición o crítica al gobierno es duramente castigada. Los periodistas independientes, blogueros y ciudadanos que expresan disidencia son objeto de acoso, intimidación y arrestos. El acceso a internet también es monitoreado y restringido, y en situaciones de protesta o disturbios sociales, el gobierno ha cortado el acceso a las redes sociales y servicios de mensajería para evitar la difusión de información.

En resumen, bajo el mandato de Díaz-Canel, la represión en Cuba ha tomado formas más visibles y directas, y ha generado un descontento generalizado dentro de la isla y un aumento en la atención internacional sobre la situación de los derechos humanos en el país.

 

 

Comentarios

Entradas populares