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Delcy Rodríguez: Mentiras y Cortinas de Humo en el Gobierno de Pedro Sánchez

En política, la expresión “cortina de humo” alude a una maniobra de distracción con la que se pretende desviar el foco de interés de la opinión pública, a través de los medios de comunicación, respecto de una situación incómoda o de un tema «sensible».

Las cortinas de humo se identifican, en su origen, con una táctica militar utilizada en tiempos de guerra para enmascarar el movimiento, confundir a los adversarios y adquirir ventaja estratégica.

No cabe duda de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un calamar que se mueve como pez en el agua en aguas turbias. El fango parece ser su hábitat natural. Con sus oscuros movimientos consiguió volver al PSOE, del que había sido expulsado, como un Ave Fénix, haciéndose con el control del partido de idéntica manera a la que se ha hecho con el control del Gobierno de la Nación, pactando entre sombras, prometiendo cosas que sabía que no iba a poder cumplir y adornando los oídos de cualquiera que quisiera escucharlo.

Es el único presidente de la historia de España que se ha mantenido en la cima sin ganar unas elecciones, prometiendo, pactando, adornando oídos y diciendo en cada sombra lo que su interlocutor quería escuchar. Tiene un carisma indiscutible, que apoya en una falta total de escrúpulos para cambiar de opinión dependiendo de la hora del día, porque como bien explicó en un programa de radio, él no miente, solo cambia de opinión

Para Pedro Sánchez, la resaca más larga de la historia ha sido  el último hallazgo de la UCO demuestra que Pedro Sánchez mintió al asegurar que desconocía las intenciones de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, de viajar a España. Los mensajes telefónicos hallados por la Guardia Civil demuestran que el presidente del Gobierno no solo era conocedor de este viaje, sino que autorizó a su ministro de Transportes y entonces hombre de confianza, José Luis Ábalos, a recibir a Delcy en el aeropuerto. La publicación de estos mensajes en El Confidencial obligó a Sánchez a cambiar una vez más su versión de los hechos. Ahora, el presidente del Gobierno afirma que no sabía que sobre Delcy pesaba una sanción individual de la Unión Europea que le impedía pisar territorio Schengen, que se dio cuenta después de dar el 'ok' a Ábalos

El 25 de febrero de 2020, Sánchez interviene en el Senado para responder a una pregunta del senador popular Javier Maroto sobre el Delcygate: "Señor Sánchez, ¿dio usted la instrucción al señor Ábalos para que tuviese un encuentro en el aeropuerto de Madrid con la señora Delcy Rodríguez? Y si es así, en ese caso, ¿en qué consistía el contenido de dicha reunión que el propio Maduro ha calificado como de secreto?".

A lo que Sánchez respondió sin inmutarse que "la vicepresidenta de Venezuela se dirigía en vuelo privado hacia España" -omitiendo la coordinación previa con Ábalos-y que sobre ella "pesa una sanción europea que le prohíbe la entrada en territorio legal europeo". Conocedor de aquella sanción -entonces sí, pero cuatro años después no, por lo que parece-, explica que solo se podía actuar de dos maneras: "La primera era generando una crisis diplomática con un Gobierno que, al margen, señoría, de las consideraciones que tengamos todos los grupos parlamentarios aquí presentes, ostenta la representación oficial de su país ante los organismos internacionales y ante 180 países del mundo".

"Y la segunda vía para cumplir los acuerdos europeos -continúa- era evitando una crisis diplomática. El señor Ábalos consideró, con muy buen juicio, a mi juicio, que era preferible la segunda vía".

 En su réplica, Maroto insistió en que "alguien tuvo que darle la instrucción al señor Ábalos para saltarse a la torera la instrucción de Bruselas... y parece muy claro que fue usted".

Afán de ocultamiento de una noche de la que, gracias a la labor de la UCO, se empiezan a conocer más datos. Como que días antes de aquel 20 de enero, Ábalos mandó el siguiente mensaje al presidente: "La vicepresidenta de Venezuela viene en privado el lunes y quiere verme discretamente como continuación del encuentro que tuve con el ministro de comunicación (que es su hermano). 

Así, pues, un diario nacional ha publicado ya el contrato de la casa de absoluto lujo, en la zona más exclusiva y discreta de Madrid —El Viso— que alquiló Víctor de Aldama para que se pudiera quedar la narcodictadora en España durante un periodo de una semana.

El contrato de la mansión de pleno lujo no especifica el usuario concreto, aunque sí el número de ocupantes: cinco personas. Pero lo que también es cierto es que la preocupación del propio Aldama por la discreción fue absoluta: se presentó en la casa para comprobar personalmente Al igual que muchos socialistas y revolucionarios de pacotilla, que hablan de igualdad de la boca para afuera, Zapatero no ha dejado su extraordinaria vida de rico y famoso. Según el portal de noticias El Cooperante, el dirigente español suele viajar en primera clase “Business Professional”. El pasaje aéreo que usa regularmente Rodríguez Zapatero, para moverse de su bunker en Madrid hasta Caracas cuesta una minucia: 1.456 euros. Y cuando por alguna razón, no puede viajar en vuelo comercial, no hay problemas: siempre hay un jet de Pdvsa o de algún enchufado boliburgués que lo busca y lo trae. La casa se alquiló y facturó. E Incluía todo tipo de servicios. "Les agradecemos su visita y les damos la bienvenida a VELAZQUEZ MANOR, deseándoles una feliz estancia", finalizaba el contrato. La factura, también en poder de ese diario, se emitió por un importe total de 3.010,60 euros y a nombre de Víctor de Aldama.

Cabe destacar, que en un país de donde, según el último informe de ACNUR, 4,5 millones de venezolanos han salido huyendo de la carestía y la represión, la vicepresidenta se reunió con José Luis Rodríguez Zapatero —que ha viajado al país 39 veces desde 2016 y se ha erigido como mediador entre el Gobierno de Maduro y la oposición— luciendo unos zapatos Rockstud de Valentino valorados en 700 euros. También se la ha visto con unas zapatillas Speed de Balenciaga de casi 600. En un país donde el salario mínimo está en 450.000 bolívares soberanos, que al cambio vienen a ser unos 5,50 euros, es lícito preguntarse de dónde saca el dinero para esos lujos. 

Así, en la actualidad, José Luis Rodríguez Zapatero vive con su mujer y una de sus hijas en esta lujosa vivienda pareada de tres plantas y con acabados de lujo. Una casa que cuenta con tres dormitorios, cada uno con su baño, ascensor privado y una terraza con impresionantes vistas del 'skyline' madrileño en la que se encuentra una piscina.

Con un moderno diseño que combina el hormigón con la carpintería de alta gama en su exterior, la vivienda tiene un jardín privado, pistas de pádel en las zonas comunes y unas importantes medidas de seguridad.

Eso sí, esta no es la única propiedad de José Luis Rodríguez Zapatero. Entre otras, el expresidente también tiene una bonita casa en Lanzarote. Una villa que, tal y como desveló ‘El Debate’, está valorada en 1,2 millones de euros y la adquirió en el año 2017 “pidiendo al banco una hipoteca de solamente 295.000 euros”.

Esta casa se encuentra en el municipio de Teguise y cuenta con una superficie de 1.329 metros cuadrados distribuidos en una sola planta, con salón, comedor, cocina, dos dormitorios, dos baños, una amplia terraza, jardín y piscina.

 

 

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