Ayuso advierte de que "España ya es un estado policial"
"España ya es un estado policial", afirmó. "España está viviendo el peor momento institucional de su historia democrática" al instaurarse "las prácticas que han arrasado con la democracia en muchos países hispanoamericanos". Y han llegado "de la mano de nuestro presidente aconsejado por el anterior", afirmó Ayuso refiriéndose a todo lo acontecido durante los últimos días.
"La definición clásica de un estado
policial es: un gobierno que ejerce un control excesivo y autoritario
sobre la sociedad. En un estado policial, los derechos y libertades civiles
están restringidos, y las autoridades tienen capacidad de vigilar, reprimir y
castigar a la población con poca o ninguna supervisión judicial. La policía
actúa con amplios poderes, cuerpo en el que confío y siempre he creído, a
menudo lo hace fuera de los límites del Estado de derecho, y se utilizan
prácticas como la vigilancia masiva, la censura y la represión de la disidencia
para mantener el control social", espetó la presidenta, que en este punto
recordó que el Tribunal Constitucional "y muchos órganos
judiciales ya han sido colonizados por el Gobierno; recordemos el poder
del ministro del Interior sobre la Policía; recordemos el abuso de
las instituciones".
"Las características comunes de un estado
policial incluyen vigilancia extrema; usar tecnologías para vigilar y
monitorear las actividades de los ciudadanos; represión política: persecución y
castigo de disidentes y críticos del gobierno y activistas; ausencia de
derechos civiles; restricciones significativas a la libertad de expresión,
reunión y prensa; intervención judicial limitada. El sistema judicial no actúa
de manera independiente o se intenta controlar para apoyar las acciones del
gobierno", subrayó. "Y esto está ocurriendo en España a 23 de
octubre de 2024".
También habló del decreto del Gobierno para cambiar
la elección del Consejo de RTVE por el que se impone un modelo de
elección de sus consejeros que aísla al PP y refuerza a los socios de
gobernabilidad de Pedro Sánchez. "Televisión Española, desde hoy
totalmente amordazada desde el control político, va a enriquecer a las empresas
audiovisuales que se encarguen de ofrecer sus programas en las otras
televisiones.
Así es, corren malos tiempos para la lírica (salvo para el
hermanísimo, claro está). Pero peores tiempos corren para la justicia y para el
derecho. Tiempos de control gubernamental. Tiempos de censura.
Tiempos de amnistía para los golpistas. Tiempos de
reivindicación de los "héroes" de los ERES de Andalucía (solo fueron
700 millones de euros -mera calderilla-, gastados en mujeres de vida alegre,
cocaína y bacanales culinarias, entre otras lindezas. Pequeñas minucias que no
fueron a parar a los parados que dicen defender). Tiempos de plagios
doctorales. Tiempos en los que sin tener ninguna licenciatura académica se
accede a la dirección de un máster en una vieja y prestigiosa universidad
(algunos con dos licenciaturas no han tenido tanta fortuna). Pero este
gobierno mendaz ignora que quienes no estamos al servicio de ningún partido
tenemos memoria.
¿Cómo es posible que un gobierno que se considera
progresista, ecologista, feminista, y todo lo que acabe en "ista",
pueda impulsar una 'ley mordaza' contra la prensa? Puede. Vamos que si
puede. Me sigo preguntando: ¿Cómo es posible que el presidente de un gobierno
que desprecia la verdad, la palabra dada y cambia de opinión cuando le
conviene? En él no hay principios. No hay verdades. Solo cambio de opiniones
(antiguamente se llamaba cambio de chaqueta). Solo se mueve por el poder. Y a
él acuden los corifeos de turno.
Pedro Sánchez afirmó en varias ocasiones antes de ser
presidente que no pactaría con partidos independentistas como ERC o EH Bildu.
Sin embargo, una vez en el poder, ha llegado a acuerdos con estos partidos para
garantizar la estabilidad de su gobierno y poder aprobar presupuestos o
desbloquear investiduras.
Sánchez lideró la famosa campaña del "no es no"
contra Mariano Rajoy y el Partido Popular, lo que le valió el apoyo de gran
parte de la base socialista. Su negativa a apoyar la investidura de Rajoy en
2016 provocó su dimisión como secretario general del PSOE. Sin embargo, tras
recuperar el liderazgo del partido, lideró una moción de censura en 2018 que lo
llevó a la presidencia del Gobierno, apoyado por partidos que antes había
descartado, incluidos nacionalistas e independentistas.
En su programa electoral y durante su campaña, Pedro
Sánchez prometió derogar por completo la reforma laboral de 2012 del PP. No
obstante, en 2021, su gobierno aprobó una reforma laboral que no derogaba todos
los aspectos de la ley del PP, sino que más bien realizaba modificaciones
puntuales. Este cambio de rumbo fue criticado por sectores de la izquierda,
que esperaban una derogación total, y se interpretó como un ajuste pragmático
para cumplir con los compromisos europeos y lograr un consenso con otras
fuerzas parlamentarias.
La relación del gobierno de Sánchez con Venezuela también
se ha visto influenciada por su coalición con Unidas Podemos, un partido que ha
sido criticado por mantener una postura más favorable al chavismo en el pasado.
Líderes de Podemos, como Pablo Iglesias, han expresado en varias ocasiones
simpatía hacia la Revolución Bolivariana y han defendido ciertos aspectos del
proyecto político de Chávez y Maduro.
Me permito terminar con una reflexión de Josep Pla:
"Llegará un momento en que nadie podrá tener una idea clara del hecho más
simple e inmediato. Y dentro de unos años el hombre que por azar diga algo que
se aproxime a la realidad, será condenado a la horca con la mayor naturalidad,
el hombre en estado natural no tiene memoria: es la criatura que vive ante la
naturaleza en una situación pasiva. El hombre civilizado aspira a tenerla” “El
ser humano tiene una fuerza despiadada y ciega para destruirse a sí
mismo y para trocear todo lo que ha sido construido con la
ambición de durar. “El hombre aspira a durar en las cosas que
hace, pero al mismo tiempo las destruye. Por esta razón todo ser
humano que incorpora a su instinto frívolo e inconsciente de
destrucción una capacidad reflexiva de destrucción
—todo revolucionario— es un salvaje. Las cosas inútiles, inservibles, anacrónicas,
caen por sí mismas, como un fruto maduro podrido “añade

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