¡Quien desprecia al emigrante no debe considerarse cristiano!
Los primeros emigrantes fueron Adan y Eva que fueron
expulsados del Paraíso Terrenal “fue masiva porque eran dos y expulsaron a
ambos y además eran negros, aunque eso no se dice.
Si creemos en la ciencia -y las enseñanzas bahá’ís dicen que
la ciencia y la religión coinciden- entonces sabemos que los fósiles humanos
más antiguos se han encontrado en el Valle del Rift en África; y el ADN
mitocondrial más antiguo de nuestro código genético humano se remonta a un
pequeño grupo de mujeres africanas. Los científicos han demostrado de forma
concluyente que nuestros antepasados, las madres de toda la raza humana, eran
africanas.
Según la ONU, en estos momentos hay cubanos en 140 países
de todo el mundo. Estados Unidos lidera la lista, seguido por España,
Italia, México y Canadá. Aunque EE UU es en muchos casos el destino final, es
muy difícil llegar de manera directa y miles de cubanos eligen otros países
como destinos primarios. Según la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados
(COMAR), más de 8.800 cubanos pidieron refugio en México desde enero a junio de
este año. En 2023, unos 4.000 cubanos solicitaron ayuda al Gobierno de Uruguay,
según el Ministerio de Desarrollo Social.
Tan alarmante es la situación, que hace unos meses una
funcionaria de La Habana reconoció públicamente que se trataba de la estampida
más grande en el país. La subdirectora general para Estados Unidos de la
cancillería cubana, Johana Tablada de la Torre, culpó en una conferencia
de prensa a Washington del “incremento inédito del flujo migratorio actual” al
que tildó de “desproporcionado”. “Es, en esencia, la ola migratoria más grande
de la historia de Cuba”, dijo. En una entrevista con AP, el primer coronel
Mario Méndez Mayedo, jefe de la dirección de Identificación, Inmigración y
Extranjería del Ministerio del Interior aseguró que actualmente hay unos tres
millones de cubanos en el exterior.
Para Luis René Fernández Tabío, doctor en Ciencias
Económicas, profesor titular, y estudioso del Centro de Investigaciones de
Economía Internacional de la Universidad de La Habana, desde el triunfo de la
Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, la política migratoria de EEUU hacia
la mayor de las Antillas forma parte de su política exterior y resulta un
instrumento más para derrocar al gobierno. “Su fin es dañar la imagen del
país, dejarlo sin médicos y otros profesionales, impedir u obstaculizar la
emigración legal y ordenada en circunstancias difíciles para afectar la
estabilidad social interna y que, eventualmente, ello pueda transformarse en un
problema de seguridad nacional para justificar una intervención y realizar el
cambio de régimen”, añadía
El presidente Biden, que se profesa político demócrata y
cristiano a la luz y pautas del concilio Vaticano II, que nos diga por qué sigue
manteniendo el embuste, represión y bloqueo practicados durante 60 años por su
país y sus Gobiernos contra la Revolución Cubana sin importarles el dictamen
unánime de la ONU, que hace unos 30 años lo viene reprobando.
Así pues, los migrantes son gente valiente que se aferran a
la lucha por alcanzar la felicidad, aun sabiendo que reinician su vida en
ambientes donde llegan en desventaja por ser los últimos en aparecer. Hoy deseo
felicitarles por ser, para sus familiares que permanecen en el país, el
vehículo conductor de una energía tan capaz de alegrarles con cada pequeño
logro en sus vidas. Su felicidad en tierras foráneas es como el tallo de una
flor que con el tiempo no se marchita, y crece hasta el cielo en el corazón de
quienes los quieren. ¡Son verdaderos luchadores!
A ejemplo del Buen Samaritano debemos hacernos
prójimos de todos los caminantes de hoy, para salvar sus vidas, curar sus
heridas, aliviar su dolor. En esa actitud podemos encontrar el sentido de los
cuatro verbos que resumen nuestra acción con los migrantes: acoger,
proteger, promover e integrar, lo que define como “una responsabilidad a
largo plazo”, llamando a prepararse adecuadamente para los desafíos de las
migraciones actuales, comprendiendo sus criticidades, pero también las
oportunidades que estas ofrecen, con vistas al crecimiento de sociedades más
inclusivas, más hermosas, más pacíficas.
Así pues, el buen samaritano no se limitó a socorrer al
pobre viajero en el camino. Lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un
albergue y se encargó de cuidarlo. Aquí podemos encontrar el sentido de los
cuatro verbos que resumen nuestra acción con los migrantes: acoger, proteger,
promover e integrar. Se trata de una responsabilidad a largo plazo; en efecto,
el buen samaritano se comprometió tanto al ir como al regresar. Por eso es
importante prepararnos adecuadamente para los desafíos de las migraciones
actuales, comprendiendo sus criticidades, pero también las oportunidades que
estas ofrecen, con vistas al crecimiento de sociedades más inclusivas, más
hermosas, más pacíficas.
¡Lo primero que le diría a quien desprecia a los
migrantes es que no se considere cristiano! Eso porque la esencia de la
identidad cristiana es vivir el Evangelio, porque para nosotros no solamente es
la norma que debe normar nuestra vida, sino que es palabra que nos da vida,
recordando que así se lo dijeron al Señor Jesús, solamente tú tienes palabras
de vida eterna.
La Escritura registra varios personajes que se desplazaron
de una región a otra por diversos motivos: Adán y Eva, Caín, Noé, Abraham,
José, el pueblo de Israel, ¡hasta el Señor Jesús se vio forzado a huir a
Egipto!, entre muchos otros ejemplos a lo largo de la línea de tiempo bíblica.
También encontramos principios que nos indican con claridad cuál es el corazón
de Dios hacia los extranjeros y cuál es el llamado que hace a Su pueblo para
actuar en favor de ellos.
La soberanía de Dios y la Gran Comisión nos invitan a
asumir todo encuentro con una persona migrante como una oportunidad para
compartir el Evangelio.
En el Nuevo Testamento vemos que Jesús destaca el trato
ejemplar al prójimo cómo una respuesta directa a él: “Porque tuve hambre, y
me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me
recogisteis.” Mt 25:35, Por otro lado, Pablo enseña que Dios es
soberano sobre las fronteras de las naciones y que las establece con el
propósito de que las personas se encuentren en un tiempo y lugar determinados,
de modo que le busquen y le conozcan (Hch 17:26-27).

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