El jefe de la Armada ya respondió a Miguel Tellado para que no lleguen migrantes: “La obligación es rescatarlos”
Las opiniones en torno a la inmigración han adquirido tintes
más negativos en los últimos años. Pero la migración no es un fenómeno nuevo.
Aunque la reciente escalada de refugiados la ha puesto en primer plano, las
economías avanzadas ya tienen una población amplia y creciente de inmigrantes.
Constituyen entre 15 y 20% de la población en edad activa en muchas economías
avanzadas, y alrededor de 30% en algunos países anglosajones como Australia y
Nueva Zelandia. Entre 1990 y 2015, la mitad del crecimiento generado por la
población en edad activa de las economías avanzadas tuvo lugar gracias a la inmigración,
que jugará un papel esencial en la mayoría de las economías avanzadas.
La inmigración incrementa el PIB por persona y la
productividad: Un aumento de 1 punto porcentual del porcentaje de inmigrantes
en la población adulta hace subir el PIB por persona de las economías avanzadas
hasta 2% a lo largo del tiempo. Esta mejora es atribuible principalmente al un
aumento de la productividad de la mano de obra, no a un aumento del coeficiente
fuerza laboral/población.
Tanto los migrantes calificados como los poco calificados
mejoran la productividad: Los beneficios de la inmigración no se limitan a
los aportes de los trabajadores muy calificados, con sus conocimientos
especializados y su diversidad de aptitudes. Los inmigrantes poco calificados
también producen un impacto significativo en la productividad global, ya que
complementan las aptitudes de la población:
a) Los inmigrantes poco calificados desempeñan ocupaciones
esenciales para las cuales escasea la población local y contribuyen así a un
funcionamiento más eficiente de la economía.
b) Cuando los inmigrantes poco calificados se vuelcan a
tareas rutinarias más manuales, la población nativa tiende a desplazarse hacia
ocupaciones más complejas que requieren un manejo del idioma y una capacidad de
comunicación en los cuales poseen una ventaja comparativa.
c) En un ejemplo destacado de complementariedad, los
inmigrantes poco calificados se ocupan del cuidado de casas y de niños (el
“efecto niñera”), lo cual les permite a las mujeres del país de acogida
reintegrarse a la fuerza laboral o trabajar más horas. De hecho, en los países
con una presencia mayor de inmigrantes poco calificados, hay más mujeres
calificadas en la fuerza laboral.
La prosperidad se generaliza: Un aumento de la proporción de
inmigrantes hace subir el ingreso promedio por persona del 90% de la población
que menos gana y del 10% de los que más ganan, aunque los inmigrantes más
calificados benefician más el ingreso promedio de la población mejor
remunerada.
La migración es beneficiosa para todos si se
gestiona correctamente. Sin embargo, la percepción de la migración es, en
gran medida, negativa, debido al temor a que se distribuyan los costos y
beneficios de forma desigual, es decir, a que los migrantes "quiten"
puestos de trabajo o generen contención salarial. Sin embargo, la evidencia
muestra una imagen más matizada. La migración puede propiciar un aumento de la
tasa de crecimiento del PIB en los países de destino, el incremento de los
salarios de los migrantes, y la expansión de los beneficios indirectos de las
remesas para los países de origen. El informe sobre las migraciones en Asia y
el Pacífico de 2015, elaborado por la CESPAP, confirma que los migrantes han
contribuido hasta un 6% del PIB en Tailandia, lo que representa entre 6.000 y
24.000 millones de dólares de los Estados Unidos en 2014. En Malasia, un
aumento por término medio de 10 trabajadores migratorios va asociado al empleo
adicional de 4 malasios. En Singapur, los migrantes han contrarrestado la reducción
de la población en edad de trabajar y han fortalecido las finanzas públicas, ya
que han contribuido hasta un 25% del impuesto sobre la renta.
Los obstáculos no detienen a los migrantes, sino que cambian
su forma de emigrar: los empujan hacia el empleo irregular e informal, los
hacen vulnerables frente a la explotación y los abusos, y atrapan a los
trabajadores nacionales en una competencia desenfrenada en términos de
salarios, condiciones laborales y protección social.
Esto tiene que cambiar. Así como reconocemos los beneficios
que nos reporta una mayor libertad de circulación de bienes y de capital,
también debemos reconocer los beneficios que se derivan para todos, migrantes y
no migrantes, de una mayor libertad de circulación de personas.
Así, pues, no hay estudios que avalen que los inmigrantes
roban puestos de trabajo a los lugareños en las sociedades de acogida, ni que
los países europeos están sufriendo una invasión. Aun así, algunas personas
siguen convencidas de lo contrario. Los aportes de los migrantes en el Norte
global son múltiples, según el proyecto Casa común, coordinado por Cáritas para
investigar la relación entre migraciones y desarrollo en 11 países europeos.
Pero aún existen muchas barreras y falsos mitos que impiden aprovechar de pleno
su potencial en los países de destino, alerta la organización.
“Aunque tengan un impacto positivo, algunas personas
seguirán pensando que no es así”, explica Jean-Michel Lafleur, docente
de la Universidad de Lieja y coautor del informe Casa común sobre Bélgica,
durante las Jornadas Europeas de Desarrollo, celebradas en Bruselas el 18 y 19
de junio. El 44% de los belgas que contestaron a la última Encuesta social
europea, por ejemplo, sostiene que la migración afecta de manera negativa la
economía. Pero la realidad es otra.
El informe desmiente el falso mito según el cual los
inmigrantes roban puestos de trabajo a los nativos. “Esta convicción se basa en
la idea de que el número total de empleos en una economía sea limitado y que la
llegada de migrantes obligue los trabajadores a competir”, explica. “En
primer lugar, este pensamiento no toma en cuenta el efecto de la inmigración en
la demanda de trabajadores, ni que, como consumidores, los migrantes crean
demanda de bienes y servicios en el país de destino y, por lo tanto, también de
mano de obra, lo que conduce a la creación de empleos. Además, no reconoce que
los migrantes y los trabajadores nativos no son perfectamente sustituibles, ya
que generalmente tienen habilidades diferentes; ni que muchos de ellos son
empresarios y crean sus propios empleos”.
Sin embargo, El lenguaje escogido por los medios para
abordar este fenómeno es una de las múltiples causas que contribuyen a originar
una percepción distorsionada de la realidad, señalan los autores. Los sondeos
europeos muestran que un porcentaje elevado de población (65%) cree que los
migrantes incrementan el crimen en el país, roban trabajo a los que allí
nacieron (38%), tienen un impacto negativo en la economía (44%) y son una
amenaza para la cultura belga (25%).
“La integración es un proceso dual que requiere esfuerzos
tanto por parte del migrante como de la sociedad de acogida. Sin embargo, hay
una minoría de la opinión pública a la que no podemos llegar", sostiene
Lafleur. Se trata de personas que se dejan guiar por los prejuicios y no van a
cambiar de idea incluso si leen datos que demuestran una realidad distinta.


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