Seguidores

El bloqueo a Cuba

El 3 de febrero de 1962, hace exactamente 62 años, el presidente Kennedy anunció un embargo total sobre el comercio con Cuba, con lo que amplió prohibiciones adoptadas en los dos años precedentes y se inició el carácter extraterritorial del bloqueo.

El bloqueo económico, financiero, comercial, con pretensiones totalizadoras contra Cuba y de alcance extraterritorial, es llamado por ellos eufemísticamente un “embargo”. Aunque algunas medidas lo antecedieron desde 1960, fue establecido a comienzos de 1962 y han generado pérdidas de entre dos y cuatro mil millones de dólares anuales durante sesenta años. Al margen de las cifras es difícil aquilatar la magnitud y todos los ámbitos en que el bloqueo estadounidense ha ocasionado dificultades y sufrimientos a la población cubana. E incluso, de manera sostenida, ha dificultado o impedido la obtención de medicamentos que se necesitan para salvar vidas.

Jurídicamente hablando es un crimen, por injusto, ilegal e inhumano; un conjunto de acciones ilícitas de alcance extraterritorial que pretende rendir por hambre al pueblo cubano. Por su forma son actos que exceden las facultades de un Estado integrante de la comunidad internacional. Es una permanente saturación de acciones hostiles de todo tipo, equivalente a una guerra, y sin apenas ropaje de derecho. 

No es solo porque Cuba no tenga acceso al mercado estadounidense. Debe tenerse en cuenta que:  el asedio  obliga a los cubanos a comerciar con la mayor desventaja; están obligados al uso de costosos préstamos comerciales a corto plazo;  no pueden realizar transacciones directamente en dólares estadounidenses;  terceros países no pueden vender sus productos en el mercado estadounidense si contienen insumos cubanos, ni pueden comprar en ningún lugar del mundo un producto en el que más del 20% de su valor total esté representado por contenidos originarios de los Estados Unidos;  un barco que hace escala en sus costas debe esperar seis meses antes de poder visitar cualquier puerto de los Estados Unidos, lo que alza aún más los costos de su comercio; no pueden acceder a tecnologías de los Estados Unidos ni, a veces, a la de ningún otro país desarrollado.

Tradicionalmente la política inmigratoria ha sido instrumentalizada para atacar a Cuba o crear dificultades bilaterales. A fines de 2016 y comienzo de 2017 miembros de la Embajada de Estados Unidos en La Habana comenzaron a informar que sentían síntomas extraños, sensaciones de debilidad, etc. En breve el gobierno de ese país y otros medios aseguraron que se debían a ataques sónicos de naturaleza desconocida. Eso les sirvió de pretexto para cerrar el Consulado en La Habana, con lo que dejaron de cumplir la entrega de visados fijada en los acuerdos migratorios bilaterales. Como consecuencia aumentaron las salidas ilegales, ante lo cual la arrogancia y el cinismo de Washington ha sido lanzar amenazas: si el gobierno cubano permite el flujo migratorio desordenado y masivo, dijeron, se afecta así la seguridad nacional de ese país y se adoptarían muy fuertes medidas contra Cuba.

Hace unos años, el entonces presidente Barack Obama reconoció el fracaso de esa política. En algunos aspectos la misma, junto a las agresiones de todo tipo por parte de la mayor potencia de todos los tiempos, les ha resultado contraproducente pues ha catalizado la capacidad de resistencia de los cubanos, en una mayoría de ellos ha afianzado las posiciones antiimperialistas, y ha concitado una mayor simpatía y la solidaridad para con Cuba en el resto del mundo.

Estados Unidos nunca se resignó a haber perdido a Cuba sujeto a sus ambiciones. Por eso, justo después de la victoria de las guerrillas de la Sierra Maestra, intentaron invadir la isla con tropas mercenarias. Fueron derrotados en abril de 1961. Al año siguiente, el presidente Kennedy decretó el bloqueo de Cuba, que continúa hasta el día de hoy.
 Cuba es una isla con pocos recursos. Está obligada a importar más del 60% de los productos básicos del país. Con el endurecimiento del bloqueo impulsado por Trump (243 nuevas medidas y, hasta ahora, no removidas por Biden), y la pandemia, que se centró en una de las principales fuentes de recursos del país, el turismo, la situación interna empeoró. Los cubanos tuvieron que apretarse el cinturón. Luego, los descontentos con la Revolución, que gravitan en la órbita del “sueño americano”, promovieron las protestas del domingo 11 de julio – con la ayuda “solidaria” de la CIA.

A Cuba se le reconoce en el mundo por su solidaridad fraterna en socorrer poblaciones enteras en tiempos de catástrofes alrededor del Mundo: terremotos, huracanes, pandemias, tsunamis, sequías, etc. En el caso de Honduras, Cuba fue el primer país en solidarizarse durante los huracanes Fifí (1974) y Mitch (1998) y no por un rato, sino años, con brigadas médicas, medicinas y hasta hospitales portátiles.

No obstante, desde el triunfo de su revolución en 1959, Cuba ha sido asediada, castigada y bloqueada por los diferentes gobiernos de Estados Unidos durante más de un siglo. Se calcula que el bloqueo económico, financiero y tecnológico durante los últimos 62 años ha afectado al pueblo cubano en más de CIENTO CINCUENTA MIL MILLONES DE DÓLARES.

Esto fue parte del extensísimo discurso de Rosa que alude a México, Centroamérica y el Caribe. Y en lo pertinente a Cuba dice:

“Y si los hombres que han traicionado la Patria, y desnaturalizado la obra de la independencia, si ellos por una fatalidad rigiesen todavía los destinos de la Nación, los veríais, señores, aplaudir el martirio de Cuba inmortal; los veríais ponerse de parte de la despiadada barbarie, y condenar los sacrificios heroicos de una Patria que nace, llena de infinitos dolores, pero recibiendo las bendiciones de todos los corazones generosos; los veríais, hoy que Cuba avanza resuelta, entre mares de sangre y de lágrimas, entristecerse, sufrir y hacer votos por que la más noble causa de la humanidad se pierda, aunque el instinto les dijese que las luchas de independencia sólo concluyen con la independencia, y que el soplo letal de la España no apagará, no podrá apagar nunca, la viva, esplendorosa luz que, a orillas del mar Caribe despide la solitaria Estrella de las Américas”.

Vivimos en un mundo de gobiernos criminales que no se preocupan por el mundo. Reagan lo dejó bien claro y todos los que han venido después han hecho lo mismo.

Y ese es el efecto que ha provocado en la gente, que ha marginado a muchas personas, ha creado lo que se denomina el precariado; es decir, una gran cantidad de personas en una situación muy precaria. Frente a nuestros ojos se está desarrollando una brutal guerra de clases.

Cuando Pinochet instauró su dictadura se apresuraron a apoyarla y a participar en ella porque era el experimento perfecto para sus ideales neoliberales. No podía haber objeciones, las cámaras de tortura se encargaban de que así fuera. Entonces el dinero comenzó a llover, de inversores internacionales, del Banco Mundial, de Estados Unidos. 

George H. W., el primer Bush, había creado un consejo asesor científico y cuando Obama asumió el cargo, a los pocos días de su mandato, lo activó y les pidió que elaboraran propuestas para tratar una pandemia inminente. Todo el mundo sabía que iba a llegar y por eso les preguntó ¿qué debemos hacer? A las dos semanas le entregaron un plan muy detallado y se aplicó. En cuanto Trump inició su mandato, en sus primeros días, lo que hizo fue desmantelarlo todo porque no generaba ganancias. Este es el neoliberalismo extremo, en lugar del neoliberalismo moderado; salvajismo salvaje en lugar de salvajismo moderado. Desde su primer día en el cargo, Trump retiró los fondos del Centro para el Control de Enfermedades, cada año; eliminó también los programas de científicos estadounidenses que trabajaban en China con científicos chinos para intentar identificar posibles coronavirus. Un trabajo duro y peligroso, de hecho, algunos científicos chinos murieron desempeñándolo, pero todo fue desmantelado.

¡Y ese es el mundo en el que vivimos, pero de eso no se habla!

 

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares