Ferrol no es un retiro de perdedores. ¡Ferrol merece mucho más!
El gobierno local del concello de Ferrol sale al paso de una
nota que el edil Julián Reina había enviado a los medios de comunicación
urgiendo la inmediata restauración de la galería del edificio de la asociación
de vecinos de A Graña, antigua escuela.
El concejal socialista Julián Reina reclamaba al
gobierno de Rey Varela “que rehabilite urgentemente la galería grande del local
de la entidad vecinal de La Graña” Señalaba que “él mismo solicitó información
en la pasada comisión de Urbanismo acerca del contrato de ejecución del
proyecto de rehabilitación y restauración de la galería del local, de
titularidad municipal, ubicado en la calle Real Alta número 24, en el que
realiza sus actividades a Asociación de Vecinos Rosalia de Castro de La Graña.
En la citada comisión, se informó de que el procedimiento para la contratación
de la obra sería declarado desierto, ya que ninguna empresa había presentado
oferta para la ejecución de estos trabajos, aunque los precios que figuraban en
el proyecto habían sido revisados”. Y finalizaba solicitando “al gobierno del
PP que actualice los precios de nuevo y se proceda a la licitación de la obra a
la mayor brevedad posible para lograr finalizar una rehabilitación que ya tenía
que estar lista y que, además, pone en riesgo un inmueble”.
Tal y como ya se informó en comisión, el proyecto fue
actualizado en marzo del 2024, lo que supuso, por los años de demora, un
incremento del coste de casi 70.000 euros, al pasar de 109.839 euros en el 2020
a 169.800 en la actualidad.
El Gobierno local lamenta que el grupo socialista utilice
el oportunismo político en vez de hacer política de ciudad, a la vez que tilda
de “revisionista” al actual Gobierno.
Por lo tanto, frente al “revisionismo” como arma política,
este Gobierno apuesta por el “revisionismo” para sacar proyectos adelante que,
de otra manera, seguirían en un cajón.
Por otra parte, el concejal de área mantiene el contacto
con la asociación de vecinos en la búsqueda de una solución y, de hecho, la
semana que viene se espera avanzar definitivamente para la consecución de los
trabajos, como también se había puesto en conocimiento a través de comisión”.
Así, pues, el oportunismo político es una práctica que
implica la adaptación rápida y a menudo cínica de políticas, decisiones y
discursos por parte de los políticos para sacar ventaja de situaciones
específicas, generalmente con el objetivo de ganar apoyo popular o ventaja
electoral, sin considerar necesariamente la coherencia ideológica o los principios
éticos.
La mentira política es el uso deliberado de la falsedad o
la distorsión de la verdad por parte de los políticos para engañar al público y
obtener beneficios personales, electorales o partidistas. Esto incluye la
desinformación, la propaganda y las promesas irrealizables.
El oportunismo y la mentira política representan amenazas
significativas para la democracia y la gobernanza efectiva. Contrarrestar estas
prácticas requiere una ciudadanía informada y crítica, así como medios de
comunicación responsables y mecanismos institucionales sólidos para la
rendición de cuentas y la transparencia.
El fenómeno de los políticos que exigen acciones y
medidas que ellos mismos no implementaron cuando tuvieron la oportunidad de
hacerlo es una manifestación clara de hipocresía y oportunismo político.
Este comportamiento no solo pone en entredicho la credibilidad de los políticos
involucrados, sino que también socava la confianza pública en el sistema
político en su conjunto.
Estos políticos
muestran una falta evidente de coherencia entre sus acciones pasadas y sus
demandas actuales. Critican a sus sucesores por no implementar medidas que
ellos mismos no adoptaron cuando estaban en el poder.
Su comportamiento está motivado por el deseo de ganar apoyo
popular o de debilitar a sus oponentes políticos. Utilizan las críticas como
una herramienta para mejorar su posición política, sin importar la consistencia
de sus argumentos.
La incoherencia y la hipocresía de los políticos que piden
lo que no hicieron contribuyen al cinismo y la desconfianza hacia la clase
política en general. Los ciudadanos pueden llegar a percibir a todos los
políticos como insinceros y oportunistas.
La práctica de exigir lo que no se hizo cuando se tuvo la
oportunidad de hacerlo es una estrategia oportunista que mina la confianza
pública y degrada la calidad del debate político. Abordar este problema
requiere una ciudadanía informada, medios de comunicación responsables y
mecanismos sólidos de rendición de cuentas. Solo así se podrá fortalecer la
democracia y promover una política más honesta y constructiva.
El problema de los alcaldes incompetentes es un tema recurrente
en muchas ciudades alrededor del mundo. La incompetencia en la administración
local puede tener consecuencias significativas para los ciudadanos, afectando
la calidad de vida, la eficiencia de los servicios públicos y la confianza en
las instituciones democráticas.
Por lo tanto, es importante que los miembros del equipo
de gobierno sean seleccionados y promovidos en base a su mérito y competencia,
no por favoritismo o conexiones políticas. Esto asegura que las personas más
capaces estén en posiciones de liderazgo.
Ferrol no es un retiro de perdedores. ¡Ferrol merece
mucho más!


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