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La crisis energética y de alimentos se agrava en Cuba.

Menos electricidad, menos leche y menos carne: la crisis energética y de alimentos se agrava en Cuba.

La libertad y calidad de vida de los cubanos tienen precio alto: el imperio más poderoso del mundo no se conforma con ser vencido, durante más de 60 años, por el heroísmo de un pueblo pequeño y pobre.

Por una abrumadora mayoría de 187 votos a favor, dos en contra, los de Estados Unidos e Israel, y una abstención, la de Ucrania, se aprobó por trigesima primera vez la resolución que pide a Estados Unidos acabar con el bloqueo. El documento contó este año con dos votos más que en 2022.

Durante todas esas décadas, los gobiernos estadounidenses han hecho todo lo posible para impedir que el pueblo cubano mantenga el gobierno que más le conviene. El bloqueo económico, impuesto por Washington y condenado varias veces por la ONU, sigue duro. Sin embargo, el pueblo no se rinde. Desde el comienzo de la pandemia, el bloqueo no permite que medicamentos básicos para la población lleguen a Cuba y a Venezuela. A pesar de ello, Cuba ha desarrollado vacunas y no sólo se ocupa de su pueblo, sino que realiza misiones solidarias en todo el mundo.

Afirmaba Casaldáliga en el año 2016: “Ateos del dios del colonialismo y del imperialismo, del capital ególatra y de la exclusión y el hambre y la muerte para las mayorías, con un mundo dividido mortalmente en dos. Y creyentes, por otra parte, del Dios de la Vida y la Fraternidad universal, con un mundo humano único, en la Dignidad respetada por igual de todas las personas y de todos los pueblos. Con esta fe, abrazo a todo el pueblo de Martí, en la esperanza de su victoria sobre el bloqueo inicuo, en la defensa de sus conquistas sociales y en la consolidación de una democracia sin privilegiados y sin excluidos, con Pan y con Espíritu, con Justicia y con Libertad; en la hermosa patria de la Isla y en toda la Patria Grande de Nuestra América.”

Hablar de Cuba es siempre conflictivo. Nuestra opinión depende del lugar desde donde lo miramos.

En Cuba hay dificultades y errores. Igual hay gente corrupta, aprovechadora, individualista… Pero sí, hay un pueblo que defiende su revolución. Publican por todas partes y de muchas maneras las fotos de los miles de cubanos que protestan por las necesidades que están pasando… pero no publican las manifestaciones de centenares de miles de cubanos que apoyan su gobierno. Por el bloqueo económico, los cubanos tienen que “apretarse el cinturón”

Para Estados Unidos, antes de Fidel, Cuba era su “burdel caribeño”… y no admiten que nunca pudieron ni invadirla ni tumbar su gobierno. Se habla mucho del bloqueo criminal a Cuba iniciado por el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy, en 1962, dos años después del triunfo de la revolución cubana: ¡Este bloqueo va a tener 61 años!

Los Estados Unidos no están en condiciones de dar lecciones a Cuba.

En Estados Unidos hay numerosos casos de asesinatos, brutalidad y abusos policiales, en particular contra la población afroamericana; se viola el derecho a la vida como resultado de las muertes por armas de fuego;  existen graves manifestaciones de discriminación racial; se amenaza con imponer más restricciones a los servicios de salud, que dejarían a 23 millones de personas sin seguro médico; existe la desigualdad salarial entre hombres y mujeres; se margina a emigrantes y refugiados, en particular los procedentes de países islámicos; se pretende levantar muros que denigran a vecinos; y se abandonan los compromisos internacionales para preservar el medio ambiente y enfrentar el cambio climático.

También son motivo de preocupación las violaciones de los derechos humanos cometidas por los Estados Unidos en otros países, como las detenciones arbitrarias de decenas de presos en el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo en Cuba, donde incluso se ha torturado; las ejecuciones extrajudiciales y las muertes de civiles causadas por bombas y el empleo de drones; y las guerras desatadas contra diversos países como Irak, sustentadas en mentiras sobre la posesión de armas de exterminio masivo, con consecuencias nefastas para la paz, la seguridad y la estabilidad de la región del Medio Oriente.

La situación de escasez en la que ya estaba sumido el país vino a agravarse con la crisis sanitaria por la covid-19 y la caída drástica del sector más importante de la economía: el turismo. A finales de julio, el presidente, Miguel Díaz-Canel, dijo que Cuba no logrará los 3,5 millones de turistas internacionales que aspiraba a recibir este año. No obstante, el país sigue empeñado en destinar sus pocos recursos a este sector, algo que los especialistas consideran un desacierto.

Cuba no es ya una nación eminentemente agrícola, como fue durante casi toda su historia, en la actualidad no logran producir alimentos para el sustento de una población que, lejos de crecer, disminuye y envejece de manera constante; mucho menos para exportar. Aunque no eran un país industrializado, al menos tuvieron una industria base como la azucarera, que generaba cadenas productivas, alimento para las personas y el ganado y energía renovable.

Además de azúcar, la industria de la caña puede producir energía, alcohol, CO2, levaduras -Torula forrajera y Saccharomyces, que les permitiría sustituir la importación de alimento para pienso- tableros y composites de bagazo -ahora que necesitamos tanta madera para la construcción- sorbitol, bioestimulantes, productos químicos industriales, furfural y alcohol furfurílico, biofertilizantes, azospirillum, azotobacter y rizobium, compost, residuales líquidos, herbicidas, medicamentos de uso humano y animal, y alimento humano».

La decisión de desmontar la industria del azúcar, anunciada hace dos décadas, bajo la fórmula «reestructuración azucarera» (abril de 2002), fue uno de los mayores desastres económicos de la historia nacional. Cuba  se convirtió, de un país exportador, en importador de azúcar.

En los últimos años, la estructura de inversiones en la Isla se tornó asimétrica. El turismo devoró sumas millonarias materializadas en más hoteles, ya no solo en playas sino en ciudades, cada vez más lujosos y confortables, destinados a un sector de turistas de alto nivel adquisitivo. Mientras tanto, se invertía menos en sectores claves como agricultura, salud, educación y ciencia. Se disminuían los gastos sociales y la industria de medicamentos era incapaz de sustentar las necesidades crecientes de sectores poblacionales envejecidos y estresados, en un país donde los hipertensos y los diabéticos proliferan.

El pueblo de Cuba, desea hacer realidad para todos sus hijos y todas sus hijas, lo que de una manera bien definida señalaran los profetas Miqueas e Isaías: «Cada uno debajo de vid e higuera podrá vivir en paz y seguridad, y no habrá quien los amedrente» (Miqueas 4:3); «El efecto de la justicia será paz; y la obra de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Mi pueblo habitará en moradas de paz, en habitaciones seguras, y en recreación y reposo». (Isaías 32:16.18)

Para las personas que unen su fe a la vida y al proyecto de un mundo más justo, la solidaridad con el pueblo cubano, con Venezuela y todos los pueblos del mundo, atacados por el imperio es cuestión de espiritualidad y camino de fe.

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