Seguidores

El embargo a cuba, ¡La comida nunca debe ser utilizada como arma!

 

La crisis de Cuba no tiene nombre, pero sí el mismo rostro. El de las ciudades cada vez más vacías, sobre todo de jóvenes. El de los ancianos (y no tan ancianos) que rebuscan en los contenedores o piden limosna.

El desabastecimiento, la escasez de medicamentos, las dificultades para completar dietas específicas, las tensiones en el transporte y otros conflictos agravados por el bloqueo complejizan las rutinas de las familias cubanas. Les agregan preocupaciones, ansiedades, les vuelven la vida más difícil.

No faltarán quienes insistan en que el bloqueo no está diseñado para afectar a las personas, sino a las instituciones. En realidad, no se puede dañar la economía de un estado sin impactar a los habitantes de ese país.

Es como estar en un barco en medio de una tempestad. El capitán lucha por sacar la embarcación de la zona de mayor riesgo, pero hay un buque poderoso que lo empuja para que naufrague, para que perezca. Aprovechando el mal tiempo, lo lanza hacia el precipicio. Algunos culparán al capitán por no poder llevarlos a puerto seguro, pero están ignorando todo lo que sucede alrededor

El embargo desincentiva las operaciones comerciales desde otros países hacia Cuba. Uno de los motivos es la negativa de los bancos multinacionales a financiar estas operaciones ante el temor a sanciones por parte de EEUU. Las empresas españolas pueden comerciar ajenos al embargo; sin embargo, sufren estos efectos colaterales. "Hay muchos bancos que no quieren hacer operaciones con Cuba", explica Alberto López González-Mesones, director general de Nueva Compañía de Indias, una empresa de la industria farmacéutica y de biotecnología que comercia con la isla. "Hay productos que no están restringidos, pero que por las presiones del sistema financiero, no se pueden comerciar. Es una de las políticas más crueles que he visto".

Los EE.UU. han ignorado, con su típica soberbia, las sucesivas resoluciones de la AGNU y las numerosas voces que abogan, dentro y fuera del territorio estadounidense, por el fin de esta política criminal.

Raúl calificó al bloqueo como “la guerra económica más abarcadora, desigual y prolongada que se haya desatado contra nación alguna”. Y Fidel comparó  a los revolucionarios con los primeros cristianos y su martirio en defensa de la fe, y cargó contra la colonización y la conquista de América como uno de los orígenes de los males de su país y de todo el continente.

Jurídicamente hablando es un crimen, por injusto, ilegal e inhumano; un conjunto de acciones ilícitas de alcance extraterritorial que pretende rendir por hambre al pueblo cubano. Es una masiva y sistemática violación de los derechos humanos de todo un pueblo, incluyendo el derecho al desarrollo. Es una permanente saturación de acciones hostiles de todo tipo y sin apenas ropaje de derecho, que excede las facultades de un Estado integrante de la comunidad internacional.

El bloqueo económico, comercial y financiero es un acto de guerra en tiempos de paz impuesto unilateralmente por EE.UU. Hoy el bloqueo incluye un conjunto de medidas de agresión y coacción económica, con la declarada intención de aislar, asfixiar e inmovilizar a Cuba y crear malestar en la población cubana para debilitar su decisión de ser soberanos y continuar por la vía socialista, tratando de restar apoyo a la Revolución.

No se trata de un embargo, como algunos refieren y se dice en inglés, porque no es una orden judicial emitida para asegurar mediante la retención de bienes, el cumplimiento de una obligación contraída legítimamente. En realidad es un acto de guerra, adoptado en el marco de la Ley de Comercio con el enemigo de 1917, que le otorga al presidente la facultad para restringir el comercio con países hostiles a Estados Unidos y la posibilidad de aplicar sanciones económicas en tiempo de guerra o en cualquier otro período de emergencia nacional, y prohíbe el comercio con el enemigo o aliados del enemigo durante conflictos bélicos, cuya aplicación no se justifica en tiempo de paz, especialmente de manera sostenida y prolongada. Cuba nunca ha sido deudora de aquel país, no ha cometido algún delito contra esa nación, ni representa un peligro para su seguridad nacional. Sin embargo, es el único país para el cual está hoy vigente esta legislación.

El bloqueo de Estados Unidos se complementa con una intensa campaña de difamación, demonización e injerencia política en los asuntos internos cubanos; con programas de subversión a los que el gobierno dedica cada año decenas de millones de dólares del presupuesto federal y sumas adicionales de fondos encubiertos. No es legal ni ético que el gobierno de una superpotencia someta a una nación pequeña, por décadas, a una guerra económica para imponerle un sistema político ajeno y un gobierno perfilado a su gusto.

Así pues, Biden, que se profesa político demócrata y cristiano a la luz y pautas del concilio Vaticano II, sigue  manteniendo el embuste, la represión y el bloqueo practicados durante 60 años por su país y sus Gobiernos contra la Revolución Cubana sin importarles el dictamen unánime de la ONU, que hace unos 30 años lo viene reprobando.

La solución no puede venir del enfrentamiento, sino del entendimiento, de la escucha mutua, si se buscan acuerdos comunes y se dan pasos de todos para construir la Patria con todos y para el bien de todos. Es más necesaria que  nunca una actitud de tolerancia que respete al otro, para juntos buscar caminos de una solución justa.

D. Pedro Casaldáliga, el Profeta de los Pueblos, en la decada de 1980, el obispo catalán de de Sao Félix do Araguaia (Amazonia brasileña) visitó Cuba y se encontró con el Comandante Fidel Castro. Tras la visita afirmó: “Soy testigo también de los logros que el pueblo cubano ha alcanzado en la salud, en la educación, en la producción. Hemos de abrir el corazón y el Evangelio a esa isla admirable”.

Seguimos soñando con una sociedad simplemente humana, que nos una a todos –personas y pueblos- fraternalmente, en la que nadie se sienta menospreciado ni postergado,  y se de jaque mate a los ídolos  de la soberbia, del egoísmo y de la avaricia y nos guíen los dioses nuestros del amor, de la igualdad, de la justicia, de la solidaridad, de la libertad y de la paz.

¡La comida nunca debe ser utilizada como arma!


Comentarios

Entradas populares