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Canido bien vale una escalera mecánica…


 En la actualidad, las escaleras mecánicas son el medio de transporte masivo más utilizado en España. Solo en nuestro país existen hasta 14.300 de ellas, a las que suben aproximadamente 3.000 millones de usuarios y usuarias al año. Según los datos que maneja la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA), cada español las utiliza 126 veces al año o, en otras palabras, coge unas cada 2 días y medio.

La más larga del momento está en China, la primera registrada se ubicó en Estados Unidos. Transcurría la era de la invención en todo el mundo, es decir, el siglo XIX, y un hombre llamado Jesse W. Reno decidió subirse al carro de las patentes.

Desde la Asociación de Vecinos de Canido abrazan la iniciativa, si bien entienden que en el barrio hay muchas necesidades que cubrir esta “non é nada descabellada”, como apunta Roberto, presidente de la entidad vecinal. Roberto Taboada aplaude que se haya impulsado esta iniciativa, aunque recuerda que ya desde el año 2017 “desde a AVV e a Intrabarrial sempre defendimos un sistema mecánico, xa que aínda que estamos cerca do centro, o desnivel é moi considerable, xa que todas as rúas que veñen desde a plaza España ou o barrio da Magdalena teñen unha pendiente moi pronunciada, unha dificultade moi grande para persoas maiores ou con problemas de mobilidade, que non poden gozar da  zona da Magdalena como eles quixeran, xa que tampouco hai otra forma de moverse que non sexa a pé”.

Un matrimonio de Canido, Gonzalo y Natalia, promueven desde hace unas semanas una iniciativa a través de Facebook que suma apoyos cada día para lograr que el barrio alto de la ciudad tenga unos accesos más cómodos. Alto sí, pero sin que ello signifique que uno deba quedarse sin aliento en el intento.

El atractivo de las ciudades tiene que ver tanto con su calidad de vida como con su competitividad. La mayoría de las ciudades se enfrentan al reto de adaptarse a las necesidades, las demandas y las exigencias de una población envejecida. Incluso las ciudades con un elevado porcentaje de población joven acabará teniendo residentes de edad avanzada que vivirán más años y que estarán acostumbrados a una vida cultural y social de calidad. Una gran parte de esta población de edad avanzada necesitará algún tipo de atención diaria

Las 88 escaleras mecánicas que funcionan en la vía pública de Barcelona mueven cada año prácticamente los mismos pasajeros que las líneas  norte y sur juntas. En el último año han sido cerca de 21 millones de usuarios. Si se les añaden los más de seis millones de viajes realizados por los 46 ascensores (41 verticales y cinco inclinados), el número de desplazamientos ya supera los registrados por la flamante línea de metro automática.

Barcelona es la segunda ciudad en importancia de España, y una de las ciudades inteligentes emergentes en la actualidad. Esto se debe principalmente a su infraestructura tecnológica. Por ejemplo, el alumbrado público se apaga y se enciende dependiendo de si hay peatones en su proximidad gracias al uso de tecnología LED, lo que permite un ahorro en electricidad de 30 millones de euros al año.

Barcelona ilustra a la perfección cómo puede ser una ciudad europea sostenible, con iniciativas que mejoran la accesibilidad, el precio y la eficiencia de la red de transporte público, promocionan los desplazamientos en bicicleta, a pie o en otras formas de transporte alternativo, y apoyan los procesos participativos que permiten expresar las demandas de la sociedad e incrementan la cooperación.

Así, pues, estos servicios son algo más que una simple facilidad para que las personas mayores puedan ir a hacer la compra. Son un complemento al transporte público, más aún en un momento de envejecimiento de la sociedad que obliga a replan­tear el urbanismo existente para adaptarse a las necesidades del futuro.

El proceso de modernización debe ir más allá, y de nuevo, debiera vincular directamente la formación de personas, el desarrollo de tecnologías y la implantación de mejores técnicas como eje del desarrollo de las urbes.

Pero finalmente, no hay que perder de vista que el ser modernos, es más un estado de ánimo que una suma de acciones. Para poder modernizar la ciudad, será ante todo necesario un cambio de actitud de las distintas personas que ejerzan sobre ella en los siguientes años.

Las ciudades son escenario de vida y convivencia y deben responder a las necesidades que continuamente reclaman sus habitantes. El crecimiento demográfico, la globalización y la evolución tecnológica retan su futuro.

El futuro de las ciudades actuales puede aproximarse desde su presente, así como el presente del mundo en general porque las ciudades son los centros económicos, políticos y sociales de referencia.

El desarrollo tecnológico de los últimos años ha permitido pensar en la posibilidad de elaborar ciudades futuristas. Al momento de pensar en cómo serán las ciudades del futuro, cabe esperar que dichas ciudades contemplen el uso masivo y rutinario de tecnología de punta orientada a facilitar el estilo de vida de las personas.

La visión de Ferrol debe ser la de una ciudad capaz de atraer y materializar buenas ideas en beneficio de la comunidad. Se basa en las personas y sus valores, las actividades de la ciudad y su atractivo.

Las Ciudades del Mañana deberían ser ciudades dispares, cohesionadas y atractivas, deberían ser ecológicas y saludables y deberían ser lugares propicios para una economía fuerte e integradora. El potencial que proporciona la diversidad socioeconómica, cultural, generacional y étnica se debe explotar más como fuente de innovación. Las estrategias de innovación deben ser múltiples y dirigirse a los servicios y a la tecnología, así como a la innovación institucional y social.

 

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