Lo excepcional en Ferrol se ha convertido en normal
Lo excepcional En Ferrol se ha convertido en normal: es normal
que los principales servicios estén sin contrato, es normal que sigamos sin más
personal para atender áreas fundamentales como la de Bienestar Social, el
departamento de estadística y la biblioteca, es normal que siga habiendo
restricciones de acceso a la casa consistorial impidiendo a los ciudadanos
acceder a las dependencias municipales. Es normal no convocar con la
periodicidad correspondiente las comisiones o normalizar la dimisión de una
concejala a tres meses de las elecciones como si no hubiera crisis de gobierno. “Los ferrolanos se cansan de pedir al
Gobierno que les escuche para mejorar su calidad de vida, para mejorar la
prestación de los servicios públicos, ya que escuchar contribuye a crear una
sociedad más satisfecha y responsable”. Afirma Rey Varela.
Así es, un buen gobierno para una ciudad es aquel que se
preocupa por el bienestar de todos sus habitantes y trabaja de manera eficiente
para garantizar su seguridad, salud y prosperidad. Para lograrlo, el gobierno
debe estar comprometido con la transparencia, la honestidad y la participación
ciudadana.
Un gobierno eficaz debe establecer políticas públicas que
fomenten el desarrollo económico y social de la ciudad, sin descuidar la
protección del medio ambiente y la sostenibilidad. También debe invertir en
infraestructura y servicios públicos de
calidad, como transporte, educación, salud, vivienda y seguridad.
La inclusión y la equidad deben ser principios fundamentales
en las políticas y decisiones del gobierno, de manera que se promueva la
igualdad de oportunidades para todos los habitantes de la ciudad,
independientemente de su origen, género, orientación sexual o nivel
socioeconómico.
Un buen gobierno también debe fomentar la cultura y la
participación ciudadana, escuchando las demandas y sugerencias de la sociedad
civil, y tomando en cuenta sus necesidades y aspiraciones. Asimismo, debe
trabajar de manera colaborativa con otras instituciones y organismos a nivel
local, regional y nacional para lograr objetivos comunes.
En resumen, un buen gobierno para una ciudad es aquel que trabaja por el bienestar de todos sus habitantes, promoviendo el desarrollo sostenible, la inclusión y la equidad, y fomentando la cultura y la participación ciudadana.
Sin embargo el gobierno que tenemos no escucha las demandas
del sector naval, que sigue insistiendo en la dotación presupuestaria para el
dique. “En siete meses ha venido la
ministra de Defensa dos veces a Ferrol, de visita, ya que del dique y del
taller de subbloques no ha dicho nada y esto con el silencio cómplice del
alcalde, que ahora calla pero le llegó a pedir el dique a los Reyes Magos”. Afirma
Rey Varela con toda razón…
Tampoco escuchan la petición de mejorar la línea ferroviaria Ferrol-A Coruña, “anunciaron una enmienda a los PGE para dotar de una partida suficiente para la modernización de esta línea y nunca la presentaron”.
A falta de tres meses para las elecciones seguiremos viendo muchas promesas, que solo serán nuevas cortinas de humo para tratar de tapar la falta de gestión y, sobre todo, la falta de un proyecto de ciudad durante estos ocho años de parálisis. Ahora somos los ferrolanos los que tendremos la oportunidad de elegir cómo queremos que sea el Ferrol del futuro.
Ferrol necesita alcaldes preparados para gobernar desde el minuto uno, personas con experiencia y capacidad de gestión y lo más importante ganas e ilusión por revertir esta situación. Ferrol necesita ser gobernado por personas con una escucha activa y un gobierno abierto para construir juntos la ciudad en la que queremos vivir con nuestras familias, en la que disfrutar del entorno natural, de la hostelería y del comercio, ya que todos juntos hacemos ciudad.
Sin embargo, muchas
veces los menos aptos están en los grandes tronos. Sobre esto también escribió
Ortega y Gasset en la rebelión de las masas… Antes mandaban los señoritos,
algunos bien, pero a costa de los pobres y de la pobre gente.
Todo esto, sin entrar en el escenario kafkiano actual de la vida política ferrolana. Ferrol es mucho más que esta mediocridad a la que nos quieren forzar. Nuestra libertad política se reduce a la elección de candidatos de gobierno y todo marcha cuando el gobierno es ejercido por personas competentes. La libertad política es la capacidad de confianza en ciertos programas y ciertos protagonistas pródigos en seguridades y cortesías en campaña electoral que se vuelven impenetrables, o arbitrarios y tiranos cuando, se encaraman en la poltrona. Y hemos aguantado y tendremos que seguir aguantando.
Me gustaría que Ferrol
lo gobernase alguien que conozca, y ame a esta ciudad, que la lleve en sus
huesos, que venga abalado por la honestidad en su trabajo y en su profesión, no
quiero políticos profesionales, no quiero más de lo mismo, quiero algo fresco…
que, como dice el Papa Francisco, abra las puertas. Pues eso busco yo, que abra
las puertas de esta ciudad para sacar lo rancio, el olor a humedad y dar paso a
gente nueva con valía…
Si queremos que Ferrol vuelva a ser lo que era, hay que
buscar a alguien que aporte energía, convencido de que esto tiene futuro, que
se crezca desde este presente, aprendiendo de un pasado que fue pero no que
lastra… Necesitamos gente que luche y
que sepa que esto no es para apoltronarse sino para compartir lo mejor de sus
cualidades de gestión. Y una vez agotada su capacidad de aportación, que sepa
retirarse a la vida privada, a su profesión. La política y nuestras
instituciones no están para alimentar a gente que no sirve para nada que no sea
aparentar y derivar los bienes públicos hacia sus bolsillos privados. Algunos mantenemos la ilusión de que no
tendremos al frente de nuestra ciudad a un político ocioso que se vaya aburrir
a los plenos, sino a un servidor público. No tendremos a un perezoso, sino a
una persona trabajadora e ilusionada con el futuro del Ferrol.


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