Las obras interminables del Concello de Ferrol
Las obras comenzaron oficialmente el 8 de julio -aunque sobre el terreno lo hicieron al mes siguiente- y debían haber concluido tres meses después, en octubre. Pero la adjudicataria, Prosema Noroeste, presentó a principios de septiembre una primera petición de prórroga de dos meses, de la que finalmente desistió y presentó en su lugar un modificado que no solo postergaba hasta el 9 de diciembre la conclusión, sino que elevaba en más de 83.000 euros el coste, por cuestiones como la retirada del amianto, la demolición de chimeneas o la necesidad de más andamios. Llegó diciembre pero la obra seguía sin estar concluida y la empresa pidió una nueva prórroga, hasta el 20 de enero. Antes de que llegase esa fecha límite, solicitó una nueva ampliación, hasta el pasado día 3, cuando con la obra prácticamente finalizada, pedía aún una cuarta, por otra semana más, hasta el pasado viernes.
Javier Díaz, del grupo Popular, afirma que
además de incumplirlo se tuvo que incrementar el presupuesto de la obra en 83.300,69€, recordamos que el
presupuesto de adjudicación fue de 562.650€,
que sumándole este incremento la cantidad sube a cerca de 700.000€. Y se
amplió el plazo de ejecución en dos meses más, teniendo que finalizar, por
tanto, el 9 de diciembre del 2022. Pero,
nuevamente, no se cumplió y se tuvo que pedir una otra ampliación poniendo como
nueva fecha de finalización el 20 de enero del 2023. Sorprendentemente la
obra seguía sin finalizar y el contratista el 9 de enero solicitó una nueva ampliación del plazo teniendo la finalización el
3 de marzo, y hoy los ferrolanos pueden comprobar cómo la obra no está
terminada. “Una obra programada para
tres meses se ha convertido en una obra de más de ocho meses y no está
concluida por mucho que pretenda vender el Gobierno”.
Por eso, desde el Grupo Popular insisten en que hay que
escuchar más a los vecinos e imponer menos, ya que si queremos la unidad de
todos tan necesaria en Ferrol en unos momentos tan difíciles lo que hace falta
es escuchar y gobernar para todos. “El
Gobierno obliga a los ferrolanos a conservar y rehabilitar sus viviendas y el
alcalde de la ciudad ha hecho todo lo contrario con esta obra en la casa del
pueblo” advirtió el popular.
El gobierno de Ferrol, después de cuatro años sin dar palo
al agua, solo tiene improvisaciones y nefastas ocurrencias que hacen en
vísperas de unas elecciones queriendo aparentar que han hecho algo cuando la
realidad es que han duplicado los problemas de los ferrolanos. Solo basta con ver cómo se encuentra la
ciudad: con baches, mobiliario urbano en mal estado, sin iluminación, zonas
verdes sin mantenimiento, cunetas sin limpiar, la zona rural sin desbrozar…y
podrían haber invertido estos cerca de 700.000€ en dar solución a todos estos
problemas.
El Grupo Popular tiene claro que escuchar es la antesala de una buena decisión, y nosotros seguiremos escuchando a los vecinos por el bien de Ferrol y de los ferrolanos, para diseñar juntos la ciudad en la que queremos vivir” insistió el portavoz adjunto Javier Díaz.
Así, pues, un mal gobierno municipal se caracteriza por una
gestión ineficiente y una carencia de compromiso con las necesidades de la
comunidad que sirve. Los líderes municipales que no están a la altura de su
responsabilidad pueden abusar de su poder, ignorar los problemas locales, y
poner en riesgo la calidad de vida de los ciudadanos.
En un gobierno municipal disfuncional, los líderes no son
receptivos a las necesidades y preocupaciones de la población, y pueden ignorar
o minimizar los problemas importantes. La
falta de comunicación y colaboración con la comunidad puede generar una brecha
entre los líderes y la población, lo que puede generar desconfianza y
descontento.
Además, un gobierno municipal ineficiente puede no ser capaz
de manejar adecuadamente los recursos públicos, lo que puede llevar a un mal
uso del dinero de los impuestos. Esto puede resultar en proyectos inútiles,
falta de mantenimiento en las infraestructuras, y una falta de inversión en
servicios críticos como la salud y la educación.
En resumen, un mal gobierno municipal puede generar un clima de desconfianza y descontento en la comunidad, y puede tener un impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos. Es importante que los líderes municipales sean responsables y trabajen en colaboración con la comunidad para abordar los problemas locales y mejorar la vida de sus ciudadanos.
Un buen alcalde ha de
ser, ante todo, una persona entregada a hacer el mayor bien para los demás y
para su ciudad, lo cual supone haber superado los intereses y privilegios
particulares y del poder; por eso, dice Platón que el poder solo se debería
conceder a los hombres que no lo adoran. Evidentemente, un buen alcalde no se
apega al sillón y al bastón de mando; al contrario, sabe irse en el momento
oportuno, un mal alcalde no sabe irse nunca, sino cuando le echan.
Los políticos no son solamente unos señores que están ahí
enquistados para siempre, sino que somos nosotros. Si los que lo hacen ahora mal lo hacen con nuestros votos, peor lo
habremos hecho nosotros al votar a los que son incompetentes.
Confucio escribió hace miles de años “arréglese el Estado como se conduce la familia: con autoridad,
competencia y buen ejemplo”. Los
hombres eran igual de incompetentes en aquella época que en la nuestra, pero los niveles de
incompetencia pueden crecer con el paso del tiempo.
Afirmaba Gandhi, que
si hay incompetentes en el poder, es porque quienes lo eligieron están bien
representados.
¡Qué país, qué
paisaje, qué paisanaje decía Unamuno, pues eso, qué país, qué paisaje, qué
paisanaje…! ¡Y nadie se ofenda, porque a nadie se desea, ni se quiere, ni se
necesita se sienta ofendido!


Gracias por tocar este tema tan acuciante José Carlos. Hay grandes pérdidas para los tenderos del mercado de la Magdalena. Deberían pedir responsabilidades al gobierno municipal e indemnizaciones por todos los meses de pérdidas que están sufriendo.
ResponderEliminar