Nuevos fondos y servicios potencian la biblioteca de la Domus Ecclesiae de Ferrol
Será depositaria de las bibliotecas personales de los
sacerdotes Uxío García y Rafael
Lombardero, y avanza en su adscripción a la Rede de Bibliotecas de Galicia.
Está previsto que tras el verano la biblioteca sea
depositaria de las bibliotecas personales de los sacerdotes Uxío García Amor,
prelado de honor de Su Santidad y canónigo de la catedral de Mondoñedo, y Rafael Lombardero García, párroco en la
UPA de Ortigueira.
En el mes de octubre, merced al convenio de colaboración que
mantiene la diócesis con la Universidade da Coruña, los alumnos del grado de
Gestión Digital de la Información y Documentación de la facultad de Humanidades
que lo soliciten, realizarán las prácticas curriculares en la biblioteca (que
comparte funciones con el archivo diocesano de Ferrol).
En los últimos meses la diócesis inició un proceso de mejora
y actualización de las instalaciones de su depósito, que contempla la
ampliación de salas, la renovación de la carpintería metálica, la instalación
de un sistema de control de plagas y, esta misma semana, se dotó de un moderno
sistema de control de la humedad, lo que favorecerá la correcta conservación de
los documentos, entre los que se encuentra un ejemplar de la "Bibliotecae
Iuris Canonici Veteris", de 1661, el libro más antiguo que se custodia en
estas dependencias.
Gracias a la diócesis
por esta iniciativa que era necesaria después de habernos quedado sin la librería diocesana. Lo bien hecho, bien parece: Las cosas hechas con tiempo y
dedicación mostrarán sus características positivas.
Una fe sin obras, nos recuerda la Carta de Santiago, es
estéril (cf. Sant 2,20). No entra en el Reino de los cielos el que dice “Señor,
Señor”, sino el que cumple la Voluntad del Padre (cf. Mt 7,21).
La familia que reza, la familia que estudia su fe, también
sabe vivir aquello que ha llevado a la oración, busca aplicar lo que ha
conocido gracias a la bondad del Padre que nos ha hablado en su Hijo.
La necesidad de
formación del cristiano se funda en una necesidad aún más radical, la de
relacionarnos íntimamente con Dios, de ser amados por Él y amarlo, de conocerlo
siempre más y escuchar su Palabra.
La formación cristiana, entonces, no es para ser más
eruditos en cristianismo, sino para conocer vitalmente cuánto nos ha amado Dios
en Jesús, y así saber cómo podemos agradarle siempre más, igual que lo hacemos
cuando valoramos el inmenso amor de nuestros padres, y no sólo nos duele
enormemente ofenderlo, sino que buscamos agradarle en todo. Eso es posible en
la medida en que la conocemos.
Si queremos servir al Señor y amar a la Iglesia debemos
esforzarnos por formarnos integralmente ¿Cómo
podemos vivir cristianamente si no sabemos lo que es nuestro cristianismo? Esta formación no puede ser superficial sino
encarnada e integral. Conocer y amar para vivir.
San Pedro invitaba a los cristianos a que estén siempre
dispuestos a dar a todos los que le pidan la razón de su esperanza (1 Pe 3,15). Estas palabras también se
aplican a nosotros. Mostrar nuestra convicción con argumentos.
La formación del
cristiano es especialmente necesaria en nuestro tiempo ya que vivimos en un
ambiente contrario a la fe. Se atacan nuestras creencias y valores a través
de la prensa, el gobierno de turno, las redes sociales… La tarea de ayudar a
vivir una coherencia de vida no es fácil. Pasa por enseñar a vivir de manera
simultánea la libertad y la responsabilidad y por mostrar la figura de
Jesucristo y su coherencia de vida en obediencia a la voluntad del Padre.
La increencia como representante del progreso ha logrado hoy
en día un montón de partidarios sin una seria reflexión. Progreso es entendido
siempre como avance positivo hacia un mundo mejor, más global, más sensible,
más competitivo, en definitiva, más humano, dejándonos llevar del error denunciado
ya hace años por Juan Pablo II en la
Sollicitudi Rei socialis, el
desarrollo no siempre es progreso hacia adelante. Benedicto XVI respondiendo a
Peter Seewald nos hace caer en la cuenta de la capacidad destructiva que puede
acompañar al progreso.
¿Qué significa que todo cristiano necesita formarse? En primer lugar significa que la fe
cristiana tiene que ver con la verdad. Lo que creemos como cristianos no son
cuentos o fantasías, sino acontecimientos verdaderos y realidades efectivamente
existentes.
Educar, enseñar y formar son términos del mundo educativo que
se utilizan indistintamente, sin tener demasiado en cuenta la especificidad de
su significado. Cuando hablamos de la fe son datos de importancia, que nos obligan
a matizar antes de continuar.
Enseñar o instruir nos sitúa en la referencia de la transmisión
de saberes religiosos. Puede referirse a la acción eclesial de primera
evangelización, en la que se muestra el contenido de la Buena noticia a quien no la conoce, o a quien la tiene olvidada,
causando en él sorpresa o indiferencia, pero no una respuesta.
Formar, implica sin embargo un reconocer un referente moral
en aquello que es aprendido, descubrir en lo que se transmite un compromiso, un
modelo y una imagen.
Cada vez es más frecuente escuchar: “para que te sirve la
fe”, el pragmatismo social se ha comido el valor de lo que no es productivo. La
costumbre de obtener éxito inmediato en el terreno material puede contagiarnos
esas actitudes en el terreno de la educación de la fe. Siempre es recomendable recordar
que el desarrollo de la dimensión espiritual es más lento, y más mistérico,
porque cuenta con la intervención de la gracia, y no siempre muestra su
eficacia visible en las condiciones de la vida cotidiana. Descubrir la
gratuidad de la fe y la necesidad de la
salvación no es cuestión de planificaciones ni de programas, sino de
apertura y búsqueda de la verdad.


Muchas gracias 🙏 muy acertadas y atinadas tus palabras
ResponderEliminar