Seguidores

Mondoñedo- Ferrol, una diócesis a la deriva…

La iglesia se ha convertido en un cuerpo extraño en la sociedad, que ofrece síntomas de aislamiento, marginalidad y soledad. Sin ir más lejos, en la página diocesana de Mondoñedo-Ferrol, podemos comprobar que solamente hay 117 sacerdotes para 422 parroquias, 54 matrimonios, confirmaciones 129….Viendo esto se percibe una creciente enajenación y distanciamiento entre el “cristianismo eclesiástico” y nuestro mundo actual.

Dentro de diez años la diócesis de Mondoñedo-Ferrol tendrá cincuenta sacerdotes con una media de edad de más de ochenta años. ¿Se creen lo de las unidades pastorales? ¿Quién las va a animar?

La iglesia no puede limitarse a anunciar la Palabra, suscitar adhesión a la fe y convertirse en una iglesia de rebaños, de masas, o de gente no convertida, sino que debe buscar la transformación de la persona y de la historia por la fuerza del Espíritu.

No se tratará, pues, de una pastoral para tener más cristianos, para que haya más bautizos y más sacramentos (cosa que puede ser buena en otro plano), sino para que haya espacios abiertos de libertad, para que pueda haber más personas (hombres y mujeres) que asumen el ideal creador de Dios que está dirigido al despliegue de la persona humana.

No se puede engañar a Dios. A Dios no lo ciegan los sacrificios y las ceremonias.

No debemos olvidar que los profetas del Antiguo Testamento y el propio Jesucristo critican duramente la conducta de quienes se creen justificados por el hecho de celebrar con toda corrección el culto a Dios, mientras olvidan todas las exigencias de la caridad fraterna y de la justicia. Dios no se deja sobornar. No se puede engañar a Dios. A Dios no lo ciegan los sacrificios y las ceremonias. El Señor reprueba el culto desmentido por la vida de cada día, rechaza el homenaje de los labios hipócritas y la ofrenda de las manos manchadas con la sangre de los humildes. La fidelidad al culto implica fidelidad a la Alianza (Am 5; Is 1; Jer 7 Ez 37, 26 ss: 40-48; Mt 23,16-25; 5,8, 23ss)

Jesucristo inaugura un nuevo culto que solamente podrá realizarse por la acción del Espíritu Santo. (Jn 4,23; 7,37; 4,10,14). La acción evangelizadora de la Iglesia ha de tender a hacer que el Evangelio penetre profundamente en las conciencias, en las actitudes individuales y colectivas, en las conductas, en el ambiente social. La sociedad no valora hoy en día al hombre por lo que sabe, sino simplemente por lo que tiene y por lo que puede alcanzar. ¡Poder y riqueza son las medidas de valor!

Lo que importa es la libertad de las personas, que puedan “curarse” y vivir, sin quedar destruidas por las condiciones sociales y económicas de opresión del entorno.

La moral cristiana no puede reducirse al cumplimiento legal de unos preceptos morales o de unos cánones, sino  que se orienta a una vida nueva en el Espíritu, capaz de recrear en cada momento el Evangelio.

Cuando Manuel Azaña dijo “España ha dejado de ser católica” se refería al Estado…Hoy, en cambio, es la sociedad la que ha dejado de ser católica. ¡Es mayormente laica!

Jesús no creó una institución eclesial, organizada en forma jerárquica, pero es evidente que la jerarquía tuvo que venir pronto, no desde el evangelio, sino a pesar del evangelio.

Se trata de volver a Jesús, humildemente, en su camino de Galilea, con inmenso gozo y esperanza creadora de Reino, como quiso y quiere J. Moltmann, teólogo de tradición evangélica y apertura “católica” (universal), testigo del Dios‒Trinidad.

El satírico Tomás Murner decía: “Hay prelados que cazan, tocan la corneta, cazan venados. ¿Y es acaso clerical que los sacerdotes se conviertan en cazadores y que los perros canten la misa?

El jesuita García Villoslada escribe: “El ausentismo de los pastores fue una de las pestes más dañinas de la Iglesia antes del Concilio de Trento. La falta de vigilancia por parte de los obispos fueron causa de una relajación nunca vista” (Raíces históricas del luteranismo. Página 201-203).

No hay que ser un lince para percatarse de que la actual imagen o figura sociorreligiosa del cristianismo eclesiástico está pasando por un trance de muerte. La Iglesia católica va a ojos vista a menos, y cada vez tiene menos que decir en la sociedad. Esta Iglesia católica está moribunda, está en coma. Los jerarcas hacen oídos sordos, pero es la opinión de muchos teólogos de hoy en día.

El cristianismo clerical está de capa caída. Esto es algo que flota en el aire que respiramos.

La Iglesia es más pueblo de Dios que los jerarcas que se creen que la Iglesia es suya y que, en contra de san Pablo también se creen dueños de la fe de los creyentes. Todos nosotros mediante el bautismo, tenemos legítimamente derecho y obligación de exigir que la Iglesia entera sea responsable de los valores del Concilio. No necesitamos permiso de nadie, sino que somos llamados a actuar con “el amor, gozo y paz, paciencia, amabilidad, bondad fidelidad y dominio propio” de los que Pablo habla a los Galatas (Gal 5,22).

Un cristianismo paternalista e infantil está expirando, un cristianismo que trata a los bautizados no como adultos, sino como niños y además machista…

Una figura histórica de la Iglesia está expirando, pero tenemos motivos para la esperanza, pues la fuerza del Evangelio no se agota ahí.

La Iglesia del futuro será una Iglesia más “laical” que clerical, más mística que mítica y más espiritual que religiosa.

Los seguidores de Jesús rompieron los muros antiguos de la estructura imperial y empezaron a comunicarse de un modo inmediato, en actitud de gracia, creando relaciones de convivencia directa, de manera que cada uno era Dios para el otro, por encima del imperio o del templo. Así formaban una red de gentes que se iban reuniendo para hablar y convivir, como en una plaza (cf. Ap 22, 2), donde se relacionaban directamente, sin intermediarios o representantes superiores. Sólo en este contexto es posible hablar de la “fe en el Espíritu Santo”, el Espíritu de Dios que actúa a través de las personas, allí donde se aman y comparten un camino, dialogando entre sí, sobre la gran plaza abierta de la vida.

 

 

 

 

Comentarios

Entradas populares