Yolanda Díaz a Teodoro García Egea: “Difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos”
Teodoro García Egea, el número dos del Partido Popular, ha
recurrido a la ironía para hacer referencia al encuentro entre Bergoglio y Díaz
en el Palacio Apostólico del Vaticano. “Critica la asignatura de Religión, pero
luego va a visitar al papa”, ha afirmado.
«Ya que le preocupan algunos viajes, repase usted San Mateo
19: 23-30», ha contestado la parlamentaria gallega a García Egea, advirtiéndole
que “más fácil le es a un camello pasar
por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios”. "Dejen
de hacer lo peor de la política, compórtense como gente seria y aporten algo
positivo", ha enfatizado Díaz antes de finalizar su intervención.
Bancos y cajas
españoles vendieron desde 1999 hasta principios de 2011 cerca de 30.000
millones en participaciones preferentes a sus clientes sin advertirles de que
existía el riesgo de no poder recuperar el 100 % de su inversión y atrayéndolos
con rentabilidades superiores que las de los depósitos. Se trataba sobre todo
de personas muy humildes, en un alto porcentaje mayores… El engaño consistía en
que creían que era un producto garantizado y de alta rentabilidad. No
es de extrañar que a la entrada del Senado, una señora indignada le gritara a
María Dolores de Cospedal: “¡Ladrona, que robas a los pobres para dárselo a los
ricos, ladrona, ladrona , ladrona!”. “Rajoy es como un Robin Hood a gran
escala, pero al revés…”, añadía
El PP ha rechazaba en
el Pleno del Congreso admitir a trámite una proposición de ley del Bloque
Nacionalista Galego
(BNG) sobre la solución a la estafa de las preferentes, alegando que
se trataba de un texto “redundante” que sólo “entorpecería los arbitrajes que
ya estban en curso”.
El rescate bancario
es la imagen más clara de sometimiento de todo un sistema político a los
designios de la banca: primero se destinaban miles de millones de dinero
público que ·se recortaban de los
servicios públicos y de las políticas sociales. Luego se vendían esos
bancos rescatados a entidades privadas a precios muy por debajo del dinero
gastado en el rescate que despedían a miles de trabajadores y trabajadoras del
sector bancario. Una privatización de los beneficios y una socialización de las
pérdidas que sirvió para beneficiar a algunos de los causantes de la crisis:
fondos de inversión, directivos de banca, accionistas, inversores y
depositantes de más de 100.000 euros que son los que deberían haber hecho
frente a los costes del rescate.
Cierto, es comprensible que el Evangelio sea tan duro cuando
habla de la insensibilidad ante el sufrimiento de los más pobres. El relato más
duro sobre este penoso asunto es la parábola del rico epulón y el pobre Lázaro (Lc 16, 19-31). El hecho es que Jesús
presenta el caso de dos hombres que viven en la misma casa: uno bien instalado
en su mansión; el otro en el “portal” (“pylôn”, parte del edificio que está dentro
de la puerta). Uno, el rico, vestido con
refinamiento y “banqueteando todos los días”; el otro, un pobre, tirado en el
portal, y tan horriblemente mal, que estaba “cubierto de llagas” y anhelando
poder comer algo de lo que tiraba el rico. Y ni eso se lo daban, Más aún, la
miseria de este hombre era tal, que “incluso se le acercaban los perros para
lamerle las llagas”.
Al final de la vida, en definitiva, se revelará la realidad:
la apariencia del mundo se desvanecerá, según la cual el éxito, el poder y el
dinero dan sentido a la existencia, mientras que el amor, lo que hemos dado, se
revelará como la verdadera riqueza. Un gran Padre de la Iglesia escribió: «Así es como sucede en la vida:
después de que la muerte ha llegado y el espectáculo ha terminado, todos se
quitan la máscara de la riqueza y la pobreza y se van de este mundo. Y se los
juzga sólo por sus obras, unos verdaderamente ricos, otros pobres» (S. Juan
Crisóstomo, Discursos sobre el pobre Lázaro, II, 3). Si no queremos vivir pobremente, pidamos la gracia de ver a Jesús en
los pobres, de servir a Jesús en los pobres”
La reforma laboral
del gobierno del partido Popular fue la culminación de un saqueo a los trabajadores de este país,
acompañado también de un saqueo ideológico para que todos creamos que esas
medidas eran necesarias y que no había otras.
Todas las medidas tomadas por el gobierno del Partido Popular cargaron sobre los más
débiles, y a favor de los más fuertes y poderosos como la reforma laboral, que
permite al empresario manejar a su antojo a sus empleados. Estas medidas han
hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Mientras nos mandaban apretar el cinturón ellos prosperaban…
La Biblia habla mucho
sobre cuestiones económicas. Por ejemplo, secciones enteras del libro de
Proverbios y muchas de las parábolas de Jesús, tratan sobre asuntos económicos.
Pues bien, aprendamos cuál debe ser nuestra actitud hacia la riqueza y cómo
debe manejar un cristiano sus finanzas. El
Reino de Dios es Justicia, es decir, liberación de los marginados y oprimidos. Superar
el miedo en medio de un mundo que se derrumba, eso es creer en Dios.
Jesús sigue siendo
crucificado en los parados, en los trabajadores precarios, en las personas
explotadas y oprimidas, en los mayores que no tienen una pensión digna, en los
que no tienen ayuda en dependencia que les permita una vida en calidad, en las
familias desahuciadas, en los que mueren por causa de cualquier tipo de
violencia, en los que son despedidos de sus puestos de trabajo por pedir sus
derechos…
La Biblia llama a reconocer a las autoridades civiles y
demanda a los ciudadanos manifestar respeto y sujeción a ellas; no obstante, bajo ningún aspecto la Biblia avala la
opresión, sino que, al contrario, establece con meridiana claridad que la
opresión ha de ser juzgada y castigada de forma insoslayable por Dios, quien
permite que los gobernantes asuman un lugar de influencia para bien de los
pueblos y no para su engrandecimiento y disfrute personal.
Jesús dirigió la parábola del buen pastor a los dirigentes
religioso-políticos de la época porque tenían al redil abandonado y vivían de oprimir a la gente, y por eso
les llama asalariados. No basta con dar
limosnas, que resuelven algo momentáneamente, pero no erradican las causas del
mal y deterioran la dignidad de las personas. Hay que denunciar, no solo
con informes, sino también salir a la calle a manifestarse públicamente.
Presos en su propia ceguera, tienen como ídolos y ejemplos a
seguir a todos los afamados maestros del “materialismo cristiano”, porque son
prósperos en lo material. Lamentablemente no se aperciben que estos son ricos
gracias a las dádivas que ellos les dan de continuo.
Y como dijo el Señor: “Como
jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron
grandes y ricos. Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los
hechos del malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se
hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿No castigaré esto?
dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es
hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes
dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis
cuando llegue el fin?”(Jeremías 5: 27-31)
Tanto unos como los otros, viven en engaño. Sólo se
preocupan en “prosperar”, vestir bien, ir a la última moda, poseer todo lo que
un impío cualquiera desea y busca, presumiendo de estar en bendición, de tener
el favor de Dios, dejando de lado a los necesitados que les rodean diciendo,
que si esos son pobres, es porque todavía están en maldición y necesitan un
“cambio de naturaleza”, y no se dan cuenta de que es a ellos a los que Dios
acusa. ¡Pobres ilusos! ¿Cómo Dios no va
a castigar esa soberbia en aquellos que dicen ser pueblo de Dios y obran de ese
modo?
(Mt. 24: 24) Ellos acomodados al engaño, se dejan seducir
porque sus corazones ya están acostumbrados, andan torcidos y llenos de grasa.
¿Qué harán todos ellos cuando llegue el Señor a por los suyos? ¿Les recogerá el
Señor, cuando ni siquiera viven esperando Su venida?
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al
uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis
servir a Dios y a las riquezas” (Mt. 6: 24)
Lejos de oír la voz de Dios; lejos de vivir vidas que
busquen el agradar a Dios, muchos sólo atienden a la voz de sus apetitos, y sus
corazones están ya cargados de glotonería, sólo atendiendo a los afanes de esta
vida. Sólo piensan en lo material, en la
oferta de este mundo, y a eso lo llaman “prosperidad”. Sólo se preocupan de
cómo crecer y engrandecerse, de cómo verse ante los demás como “bendecidos“Porque
por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo
llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será
perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo
piensan en lo terrenal.” (Fil. 3: 18,
19)

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