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Medios de comunicación ¿armas de manipulación masiva?

En el año 2015, el empresario informático Bill Gates anunció, en una conferencia TED, que el próximo desafío al que se enfrentará la humanidad será una pandemia ocasionada por un virus. En octubre de 2019, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Universidad John Hopkins organizan un simulacro de pandemia ocasionada por un nuevo coronavirus que provocaría la histeria y el desastre económico y cuyo objetivo sería conducir a la población hacia la aceptación de una vacuna experimental. Este simulacro fue bautizado como 'Evento 201'. Cuando finalmente la OMS declara la pandemia,  Bill Gates anuncia que financiará el desarrollo de varias vacunas: estas son, entre otras, la de Moderna Therapeutics, la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca, la de Novartis, la de Sanofi, la de Roche, la de GSK, la de Johnson & Johnson, la de Pfizer, la de Merck, la de CSL, la de Novamax o la de Jenner Institute. Es verdaderamente difícil creer que esto ha sido fruto de la casualidad y la coincidencia.

Según los propios datos de financiación de la OMS, esta organización ha recibido 90 millones de dólares en donaciones de las grandes farmacéuticas, ¿estas donaciones condicionan la independencia de la OMS a la hora de tomar decisiones?

Respuesta: "Absolutamente. Un ejemplo, el 90% del Programa de Medicamentos (que dirigó Germán Velásquez) ahora está  financiado por la Fundación Bill & Melinda Gates, están dando el dinero solo para los asuntos que le interesa a Bill Gates, de tal manera, que el programa solo se centra en los proyectos para los que tiene dinero, el resto se queda sobre el papel. Por ejemplo, ya no se trabaja nada sobre el programa de uso racional de los medicamentos”

Han quedado lejos los días en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) era financiada por los países miembros. Desde hace ya tiempo la mayor parte del dinero lo recibe de la Fundación Bill y Melinda Gates y de las farmacéuticas Novartis, GSK y Sanofi. El exdirector del Programa de Medicamentos de la OMS Germán Velásquez dijo en una entrevista para la Cadena SER que "la financiación privada condiciona las decisiones de la OMS". En la misma entrevista afirmó que la OMS y las farmacéuticas crean pandemias para vender vacunas

¿Confinar a millones de ciudadanos sanos cuando ya sabemos que los vacunados transmiten el virus?

La libertad es un derecho fundamental y, por tanto, también lo es la libertad de vacunación. Ninguna ley puede estar por encima de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Nadie puede obligar a otro a inocularse ninguna sustancia, máxime cuando su eficacia y seguridad no están debidamente testadas y pueden tener efectos adversos.

Si la vacuna no protege (no tiene alta eficacia) es un despropósito obligar a toda la población a inoculársela, y si protege, resulta evidente que un no vacunado nunca podrá causar ningún daño a un vacunado, si acaso a otros que libremente han elegido no vacunarse. No estamos, por tanto, ante un tema de salud pública sino de temor personal.

La “sociedad” (es decir, cada uno de nosotros) puede hacer mucho para conseguir que algunos medios de información cambien su sistema de trabajo y empiecen a vivir un nuevo periodismo. Puede hacerlo si empezamos, poco a poco, a buscar fuentes fidedignas y a dejar de lado a periódicos, canales de radio o de televisión que tienen mucha fama pero poca honestidad. Puede hacerlo si el número de quienes toman esa opción llega a ser suficiente para disminuir sensiblemente las fuentes de ingresos de esos medios, lo cual puede ser motivo para que las “empresas de la información” replanteen sus líneas editoriales y sus estrategias más o menos ideológicas, en orden a tomar una opción que será para el bien de todos: una opción por un periodismo que sólo ofrezca informaciones basadas en los criterios de la veracidad y del respeto.

En este sentido, Pedro Soler señala: La censura ha vuelto a ser una práctica habitual en los medios de comunicación de nuestro país. Aunque su forma de expresión se haya camuflado entre un mayor pluralismo de medios y a pesar de que el proceso informativo se haya dotado de mecanismos aparentemente democráticos, como por ejemplo la discusión de los temas en reuniones de redacción, la realidad es que la mayoría de los contenidos informativos responden a intereses políticos o empresariales y que los profesionales que elaboran la información se mueven en un estrecho margen de independencia informativa. Una independencia que, ante asuntos controvertidos, suele ceder en beneficio de la línea editorial impuesta por el propietario del medio.

Está demostrado que la repetición frecuente de un mismo mensaje lleva a no poder escapar de su influencia. La persuasión es la actividad de intentar modificar la conducta de, por lo menos, una persona mediante un proceso simbólico que se manifiesta a través de la palabra y/o la imagen. La persuasión es una actividad consciente y se realiza de manera intencionada. Muchos autores, entre ellos K. Reardon y Leo Rosten, dicen que los medios de comunicación se limitan a proporcionar lo que deseamos ver y escuchar, y desde esta perspectiva nosotros somos, en cierta medida, cómplices del engaño.

Los medios controlan la información desde el punto de vista del contenido y de la forma y, aunque no pueden controlar la interpretación que realiza el público, debe suponerse que ésta se verá excesivamente limitada por las propias variables impuestas por el emisor del mensaje.

Según Umberto Eco, la manipulación en los telediarios se da por:

— Introducción de inflexiones u observaciones explícitas a propósito de una noticia. El periodista comenta la noticia, la interpreta, la hace suya, llega a ponerse triste, enojado o risueño, es decir, dramatiza la información cargándola, de significado en función de su ideología.

— Comentar sólo aquello que se puede o se debe comentar. Los noticieros recurren a procedimientos espectaculares, pero eso no significa que se va a informar sobre todos los acontecimientos. La selección previa de lo comentable está estrechamente vinculada al margen de libertad de expresión que posea un determinado medio.

— Poner la noticia incómoda donde nadie la espera ya. Hay noticias que pueden pasar desapercibidas según el lugar donde se las coloque. La intensidad de las noticias previas y las posteriores a la información incómoda, de alguna manera desarticulará en la audiencia el mecanismo de esperar algo más importante que lo que ya se ha visto.

— Ofrecer la noticia completa sólo cuando los diarios del día siguiente o los otros medios de comunicación la hayan difundido. Los noticieros completan sus partes informativos cuando los diarios o los otros medios de comunicación han difundido ya la información de una forma más completa.

— No decir las cosas por su nombre. Se comenta un episodio, pero sin ir directamente al grano. En muchos telediarios se alude a ciertos acontecimientos, pero sin hacer explícita referencia a ellos. Ante una situación crítica, se dan muchos argumentos, pero no se aborda directamente el tema. Es una de las modalidades de ocultamiento de la información.

— Manifestarse sólo si el gobierno ya se ha manifestado. Ante situaciones críticas y donde aún no se ha desarrollado un periodismo de investigación, el telediario ofrece su punto de vista en función de la actuación que el gobierno tenga sobre un determinado asunto.

— No omitir jamás la intervención de un ministro. La presencia de ministros o diputados sirven para legitimar puntos de vista de una empresa de comunicación, periodistas, etc.

— Dar sólo oralmente las noticias importantes, sin ningún tipo de imágenes. La información que se transmite sólo a través de la palabra no tiene la misma fuerza que si se utilizaran imágenes.

La propiedad del medio televisivo es la de recurrir a documentos visuales y no limitar la información a la palabra, como ocurre con la radio. Una noticia pasa desapercibida si no se recurre al lenguaje específico de la televisión: imágenes y palabras.

Pero las audiencias tienen pocas posibilidades de poder discriminar entre lo verdadero y lo  falso en un contexto donde la concentración de medios cada día que pasa es mayor.  Ramonet,  (periodista español catedrático de teoría de la comunicación) plantea esta cuestión en los siguientes términos: «Qué es cierto y qué es falso? El sistema en el que evolucionamos funciona de la siguiente manera: si todos los medios de comunicación afirman que algo es cierto, entonces ¡es cierto! Si la prensa, la radio o la televisión dicen que algo es cierto, pues es cierto, aunque sea falso. Evidentemente, los conceptos de verdad y mentira han variado. El receptor no tiene más criterios de apreciación, pues sólo puede orientarse comparando las informaciones de los diferentes medios de comunicación. Y si todos dicen lo mismo, está obligado a admitir que es verdad». Un ejemplo ilustre lo encontramos con la tragedia del Prestige, donde todos los medios minimizaban la tragedia.

Para manipular la información pública hay que controlar los medios de comunicación. Y esto se hace directamente a través de tejemanejes políticos como la concesión de licencias a cadenas de radio o televisión afines al gobierno de turno. Otro recurso consiste en la simple tenencia de los medios de comunicación por empresarios vinculados a un partido político, lo que en España ha dado lugar a un curioso fenómeno: hemos pasado del bipartidismo al “biperiodismo”.

“Se puede engañar a todos en alguna ocasión, incluso se puede engañar a muchos durante algún tiempo, pero no se puede engañar siempre a todo el mundo”, Abraham Lincoln.

 

 

 

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