Manuel Sendón ha dicho en dos mociones que existe una deuda histórica con la zona rural.
Manuel Sendón ha dicho en dos mociones que existe una deuda
histórica con la zona rural. El progreso que ha experimentado la zona urbana ha
sido a un ritmo en el que el del rural ha sido a menos diez. No hay más que ver
el saneamiento. Ya no digamos en dinamización de actos culturales Aquí tenemos
las «migajas»
Sendón Reconoce que
el rural es complicado, pero hay una brecha muy importante con la zona urbana y
lo que pretendemos es que se vaya acortando. Muchas inversiones o gasto en
épocas de verano ligados a las playas no son para los vecinos, sino para los
que vienen del centro o de fuera.
Tampoco consideran justo que se dé prioridad en los
desbroces de algunas carreteras o pistas a las que van a los arenales mientras
que aquellas que se dirigen a viviendas de vecinos que habitan en la zona todo
el año no tienen mayores ventajas. “Somos ciudadanos de tercera y abandonados a
nuestro negro destino”,
El concejal del Grupo Popular José Tomé denunció que «los vecinos del rural están pagando el
pacto de los presupuestos del alcalde Ángel Mato con el BNG, ya que hace cuatro
meses que finalizó la última prórroga del contrato de desbroces y limpieza de
cunetas y el Gobierno local no ha hecho nada» “Prometió a sus socios BNG y FeC
la remunicipalización de este servicio a cambio de su apoyo a los presupuestos
y vuelve a faltar a su palabra, perjudicando y discriminando a los vecinos del
rural”.
«Mato no escucha
tampoco a las asociaciones de vecinos del rural que, reiteradamente, le han
solicitado que lleve a cabo los los trabajos de desbroce y limpieza de cunetas
para evitar inundaciones». “A un mes de finalizar el año y con la temporada de
lluvias encima no sabemos qué va a hacer Mato”.
«Mientras tanto han comenzado los trabajos de limpieza de
los sumideros de la zona urbana, demostrando una vez más que no hay
equiparación de servicios con el rural». “Mato trata a estos vecinos como
vecinos de segunda, a pesar de que pagan los impuestos igual que los ferrolanos
que viven en la zona urbana” afirmó.
«Está claro que no les preocupan los vecinos del rural ya
que no atienden sus demandas». “Está bien que se coloque flor de temporada en
la zona urbana y lo publiquen, pero a los vecinos del rural también les
gustaría ver fotos de los desbroces y de la limpieza de cunetas porque el rural
también existe” concluyó el concejal José Tomé.
Los vecinos de Cobas
ya pedían a principios de junio que se equiparen los servicios del rural con
los del urbano y argumentaban que para prestar un buen servicio, la mejor
opción es la de crear cuadrillas permanentes, pero que nos da igual que el
servicio sea público o privado, la petición de las cuadrillas permanentes,
obedece a que debido a la climatología actual, es sistema que se está empleando
actualmente (2 desbroces al año) son insuficientes, al igual que el número de
kilómetros de limpieza de cunetas (11 al año)".
Ser alcalde es saber escuchar a las vecinas y vecinos, pisar
la calle y conocer sus necesidades.
¡La escucha debe ser
activa no altiva!
No se pueden coger solo asesores para hacer una buena
campaña mediática o de marketing, se debe cuidar la comunicación y el cómo
llegar a lo que llamamos la comunicación emocional, pero claro para eso también
hay que entrenar la inteligencia emocional, que en el ámbito público lamento
decir que es escasa. La mayoría de veces no se sabe ni cuál es el objetivo de
la comunicación, ni a quién se dirige, por este motivo tenemos que escuchar
tantas veces la frase: “mucha labia pero poco contenido”.
Doy toda la razón a
Winston Churchill cuando decía:» Se necesita coraje para pararse y hablar. Pero
mucho más para sentarse y escuchar».
Para Von Hayek existe
una fuerte correlación entre saber escuchar y los premios y recompensas del
buen escucha. Un buen escucha es capaz de captar los signos del entorno y
procesarlos en importantes decisiones. No escuchar suele costar grandes
pérdidas.
Señor alcalde, no deje
de soñar con nuestros votos. Somos el fundamento de la democracia, es
cierto; ustedes (los candidatos) lo saben y lo admiten, pero somos también (y
quizás ante todo) la llave de sus puestos de trabajo y el tornillo que los fija
con fuerza (la fuerza de los votos) a sus amadas sillas, sillones y poltronas.
La democracia, según cómo se mire, parece el escenario de una obra de Ionesco,
es decir, una pieza con unas cuantas sillas que deben ocuparse. De nuestras
intenciones depende su futuro: el de los candidatos, sí, pero también el de las
sillas y sillones y escaños donde se sentarán los elegidos.
Giulio Andreotti, dijo aquello de que el poder desgasta sobre
todo a quien no lo tiene. Y todavía más a quien lo pierde. Por eso los
políticos con mando sienten auténtico pavor a perderlo y se adhieren de modo
literal a sus sillas.

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