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Yolanda Díaz da un paso atrás con la reforma laboral

“No nos rendimos pero por ahora no puede ser”, ha explicado pese a que, días atrás, había reiterado su compromiso “con la derogación del trabajo, las clases sociales y el fin de cualquier injusticia social”.

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, afirmó que no se puede derogar técnicamente la reforma laboral, que hay que actuar contra la temporalidad y la precariedad y que el despido «no lo vamos a tocar por acuerdo de Gobierno» en la mesa de diálogo.

Aunque técnicamente afirmó que no se puede derogar la reforma laboral, agregó que sí se pueden suprimir partes de ella como se hizo con la anulación del despido de un trabajador en baja médica.

Una de las medidas introducidas por la reforma laboral de 2012 fue el abaratamiento del despido improcedente por dos vías: la reducción de su indemnización de 45 días por año trabajado a 33 días y la eliminación de los salarios de tramitación desde que se produce el despido hasta que se paga la indemnización.

Si el PSOE y Podemos quieren derogar “los aspectos más lesivos de la Reforma Laboral” y no derogar LA Reforma Laboral, el aumento de la indemnización por despidos improcedentes y el regreso de los salarios de tramitación es una de las medidas imprescindibles.

En el acuerdo de gobierno de PSOE y Unidas Podemos se recogía lo siguiente sobre la reforma laboral:

1.3.- Derogaremos la reforma laboral. Recuperaremos los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012.

Impulsaremos en el marco del diálogo social la protección de las personas trabajadoras y recuperaremos el papel de los convenios colectivos. En concreto y con carácter urgente:

Derogaremos la posibilidad de despido por absentismo causado por bajas por enfermedad.

Derogaremos las limitaciones al ámbito temporal del convenio colectivo, haciéndolo llegar más allá de las previsiones contenidas en el mismo, tras la finalización de su vigencia y hasta la negociación de uno nuevo.

Derogaremos la prioridad aplicativa de los convenios de empresa sobre los convenios sectoriales.

Asimismo,

Modificaremos el art. 42.1 del Estatuto de los Trabajadores sobre contratación y subcontratación laboral a efectos de limitar la subcontratación a servicios especializados ajenos a la actividad principal de la empresa.

Limitaremos la capacidad de modificación unilateral de las condiciones del contrato por parte de la empresa.

Revisaremos el mecanismo de inaplicación de los convenios colectivos, orientándolo a descuelgue salarial vinculado a causas económicas graves.

De estas medidas, la de derogar la posibilidad de despido por absentismo ya se cumplió en julio de 2020 y se reguló en la ley 1/2020, de 15 de julio.

Cuando el Tribunal Constitucional dijo que era legal el despido de los trabajadores por estar enfermos unos pocos días, cundió el pánico. Tertulianos y articulistas ayudaron a la difusión de la sentencia y dijeron que era un atropello que no se podía tolerar. Las consultas de laboralistas (y peor, los foros de internet) se llenaron de gente asustada porque podían ser despedidos por tener una gripe o un esguince.

En el peor momento de esta crisis, aparecieron los salvadores: PSOE y Podemos se comprometían a impedir que nos despidieran por estar enfermos y lo convertían en su prioridad. Una victoria para la socialdemocracia, podíamos enfermar tranquilos sin miedo a convertirnos en uno de los más de tres millones de parados de nuestro país.

Hasta aquí la historia que la mayoría de la gente ha podido escuchar en prensa y televisión. El único problema es que esta historia es falsa y creemos que nos la han contado para hacernos creer que las medidas del nuevo gobierno en materia laboral son muy valientes cuando en realidad dejan en pie lo más dañino de la reforma laboral que el PP aprobó en 2012.

La ministra dice ahora que lo que va a hacer el Gobierno es cambiar "unas normas" del real decreto, pero también "hacer mucho más", porque la reforma será "muy ambiciosa" que hará "la España del futuro". Preguntada por si se va a aumentar la indemnización por despido improcedente en la norma tras la petición de algunos socios del Gobierno, como ERC o Más País, la vicepresidenta respondió que este punto no se va a abordar.

El artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores   establece que se podrá despedir pagando una indemnización de 20 días por año “Por faltas de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, que alcancen el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos siempre que el total de faltas de asistencia en los doce meses anteriores alcance el 5% de las jornadas hábiles, o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses” no teniéndose en cuenta las faltas relacionadas con la maternidad, huelga, accidentes de trabajo, vacaciones, incapacidad de más de 20 días o debidas a enfermedad grave. Complicado de entender, ¿verdad? Esta es una de las razones para que este tipo de despido no haya sido prácticamente utilizado en los ocho años que lleva en vigor con la actual redacción, pero no la única.

¿Para qué iba el empresario a volverse loco contando ausencias cuando gracias a la reforma laboral puede despedir procedentemente por prever una disminución de ingresos? ¿Y por qué pagar una indemnización si puede arriesgarse a hacer un despido disciplinario y esperar a que el trabajador le demanda?

Una de las medidas introducidas por la reforma laboral de 2012 fue el abaratamiento del despido improcedente por dos vías: la reducción de su indemnización de 45 días por año trabajado a 33 y la eliminación de los salarios de tramitación. Unas cuentas para entenderlo mejor: si antes de la reforma cobrabas mil euros, llevabas un año en la empresa y ganabas un juicio por despido que tardaba seis meses en salir, cobrarías 1.500 euros de indemnización y 6.000 de salarios de tramitación. Tras la reforma, en el mismo supuesto, cobrarías únicamente 1.100 euros de indemnización.

Por tanto, quitarse de en medio a un trabajador molesto, que se niega a hacer horas extra o a trabajar los festivos, ha pasado de costar 7.500 euros a solo 1.100.

Aprovechando el ruido mediático creado interesadamente para meter miedo a los trabajadores, el Gobierno se ha puesto una medalla suprimiendo un tipo de despido residual y, para tranquilidad de la Patronal, ha dejado viva una reforma laboral que ha creado desmovilización entre la clase obrera, aumento de la precariedad y bajada de salarios.

Así, una vez más, parece que Díaz, Calviño y Sánchez siguen tomando el pelo a trabajadores y empresarios jugando al despiste y diciendo una cosa y lo contrario en cuestión de días.

 

 

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