Que nadie dude ni por un solo instante que las reforma laborales del 2010 y 2012 no van a ser derogadas.
Con Zapatero la Reforma de la legislación laboral de 2010 estuvo constituida por el Real Decreto-ley 10/2010, de 16 de junio, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral y por la Ley 35/2010, de 17 de septiembre, de medidas urgentes para la reforma del mercado de trabajo.
Esta reforma, básicamente abarató y facilitó el despido
mediante la aplicación de la procedencia de los despidos por pérdidas de la
empresa, contribuyó a la desregulación de las relaciones laborales abriendo la
mano a la negociación de convenios de empresa frente a los sectoriales y de
ramo y otorgó nuevas prerrogativas a los empresarios en materia de modificación
sustancial de las condiciones de trabajo. Pero, además de las medidas concretas
aplicadas durante el segundo mandato de Rodríguez Zapatero, la reforma de la
Constitución Española (CE), que el PSOE acordara con el PP, vino a marcar la
deriva hacia el desastre de las políticas sociales y laborales al establecer
que «el volumen de deuda pública del conjunto de las Administraciones Públicas
en relación al producto interior bruto del Estado no podrá superar el valor de
referencia establecido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea».
El Gobierno no está
por otras políticas que no sean las que ordene y acepte el “hermano mayor de
Bruselas” y con ello coinciden todos sus ministros – incluidos los cinco de
UP -, como tampoco lo están la patronal, las Administraciones Autonómicas –
mayoritariamente gobernadas por PP y PSOE, ni los sindicatos CCOO y UGT , que
pasaron, entre las reformas de Zapatero y Rajoy, de la convocatoria de una
huelga general – la del 29-S del 2010 – y de las críticas al proyecto de
modificación del sistema de pensiones a aceptar este último, realizar una
crítica tibia a la modificación de la negociación colectiva y asumir hasta los
argumentos patronales sobre la desregulación laboral como elemento que evita
despidos.
Dicho de otra forma, España tiene que aclarar qué va a hacer
en estos ámbitos para poder recibir los Fondos de Recuperación. Está en juego una parte sustancial de los
recursos para encauzar el crecimiento y la creación de empleo. Bruselas insiste
en que España tiene que hacerlo bien, utilizar bien los recursos. Es el país
que más donaciones comunitarias va a recibir, más incluso que Italia pese a su
mayor tamaño y endeudamiento.
El proyecto de
Presupuestos Generales del Estado para 2022 cuenta, sobre todo gracias a los
fondos comunitarios, con los recursos suficientes para abordar el crecimiento
del gasto sobre el que se apoyan los mismos pensando en la recuperación.
Pero el Gobierno debe tener en cuenta que la financiación sobre la que se apoya
el futuro gasto público no será eterna. Los proyectos financiados por Bruselas
de forma excepcional llegan hasta el 2026. Antes habrán obligado a entrar en la
senda del control del déficit y la deuda.
Que la reforma
laboral de Rajoy sea retocada y maquillada no es sinónimo de derogación, muy al
contrario significa la perpetuación de la política de aumentar benéficos a
costa de los derechos y salarios de los trabajadores y las trabajadoras. En
el II Acuerdo Sobre Negociación Colectiva suscrito por CCOO y UGT en enero del 2012 – previo a la reforma Rajoy y al que
han seguido el III y IV en años posteriores- los Pin y Pon del sindicalismo
reconocen la adopción como propio del discurso patronal: «La flexibilidad
interna mantiene el empleo y evita despidos” (pág. 4, tercer párrafo, del II
Acuerdo)». En este acuerdo y los posteriores firmados junto al resto de agentes
sociales todo el texto y el articulado manifiesta una permanente apuesta por
trasladar los convenios colectivos y la negociación al ámbito de la empresa,
reconocer que si las modificaciones son negociadas siempre son positivas y
aceptar rebajas salariales. ¿Qué nos puede llevar a pensar que esto va a ser
cambiado?
El gobierno tampoco
eliminará la Ley Mordaza. Una vez en
el poder, al Ejecutivo de Pedro Sánchez no le parece tan mal conservar la base
de una ley que criminalice de alguna manera el derecho de manifestación, aunque
sea con algunas modificaciones pactadas con Unidas Podemos.
Tras la marcha atrás con la derogación de la reforma laboral
del PP (al empresariado y la UE no se le puede fallar, a unos porque son Dios y
a los otros porque forman parte de los «agente sociales» necesarios para que el
Régimen del 78 funcione), ahora toca la otra gran promesa socialdemócrata: la
quita de la Ley Mordaza. Tampoco está va a ser posible y se entra también en
zona de parcheo. Reducir la cuantía de las multas, menos tiempo de detención,
poner la entrega en caliente de emigrantes en otro espacio legal, devolver a
los manifestantes detenidos a un lugar cercano a donde fueron apresados… Es decir, deciden no abolir la Ley Mordaza
sino recortar sanciones. Su electorado conforme ya está presto a repetir que
menos es nada, que algo es algo y peor sería con Vox. Lo de siempre.
“Si quieres hacerte una idea
de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano
incesantemente.”
En 2018, los partidos
aprobaron por unanimidad la Proposición No de Ley para incluir un ciclo
completo de Filosofía en Secundaria y Bachillerato, algo que ahora el Gobierno
ha incumplido. La nueva ley educativa, la LOMLOE, si bien ha recuperado la
presencia de la Filosofía como asignatura obligatoria en 2º de Bachillerato, ha
eliminado todo rastro en la ESO. Ni siquiera ha sustituido la Filosofía de 4º
de la ESO por Ética, como demandaba el profesorado. En su lugar, ha creado la
asignatura de Valores Cívicos, que solo constará de una hora a la semana.
Antonio Lastra,
profesor de filosofía, explica que «cada vez es menor el peso de la Filosofía
en el sistema educativo porque la educación cada vez es menos fuerte en todos
los sentidos. La leyes educativas lo que
hacen es reducir el nivel de exigencia del alumnado. Se le ofrece y se le pide
menos. En ese sentido, la Filosofía es una asignatura fuerte, pues se trata de
hacer pensar al alumno. Sin ella no serán personas preparadas para hacerse
preguntas y ser críticas. No se les está haciendo un favor». La reflexión
crítica es el arma más poderosa contra la ignorancia, mucho más que poseer
estudios superiores. Una persona que comprenda cómo funciona el mundo y se
cuestione todo tiene las cosas más claras que quien haya estudiado cinco
carreras aprendiendo de memoria y tomando automáticamente como cierto todo lo
que pone en los libros.
Parece que en la
actualidad ya estamos viviendo en el mundo de Orwell y Huxley.
1984, la novela más perturbadora de Orwell y Un mundo feliz de Huxley. Dos obras escritas en la primera
mitad del siglo XX que se aventuraban en la siempre difícil tarea de descubrir
los caminos hacia los que la humanidad estaba encaminando sus pasos. Dos visiones
basadas en la tumultuosa realidad de aquellos años en las que los autores
imaginaban sus propios futuros y expresaban sus mayores miedos
Orwell temía que un
gran hermano, un ojo vigilante controlara toda la información. Un estado
policial que nos privara de la verdad. El miedo de Huxley era que la
información nos sobrepasara, que la confusión no dejara diferenciar verdades y
mentiras.
Orwell temía un mundo
vigilado. Su gran hermano atento a todas horas, descubriendo todos nuestros
secretos, observando todos nuestros pasos. Como Saurón desde su atalaya de
Barad dûr, escrutando todas nuestras acciones y movimientos.
Para Huxley nunca fue
necesario el gran ojo. Nosotros mismos proporcionaríamos voluntariamente toda
la información que el control superior necesitase… y lo haríamos encantados,
inmersos en una sosa cultura de lo público.
Orwell temía un mundo violento, torturado y castigado.
Huxley imaginó un mundo anestesiado y dormido. Dos ideas de control y
apaciguamiento social que conseguían los mismos objetivos.
En 1984 se controlaba
a la gente infligiendo dolor. Suprimiendo sensaciones y emociones. Vigilando y
censurando. En un mundo feliz, el control llegaba inyectando una falsa
sensación de plenitud, un mundo engordado a base de amenas y reconfortantes
sensaciones, un mundo satisfecho.
Hoy estamos viviendo
el futuro de los dos escritores y no tengo muy claro cuál de los dos se acercó
más a la realidad actual. Quizá una mezcla de ambos, elementos escogidos de las
dos novelas… es extraño el mundo en que vivimos, unión de las lineas de Orwell
y Huxley

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