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El cambio climático y los volcanes y terremotos

 

Terremotos, erupciones de volcanes, tornados, huracanes… siempre han existido, pero ¿tan numerosos como en los últimos tiempos? ¿Es que el cambio climático tiene algo que ver? ¿Puede el calentamiento global influir incluso en el interior de la Tierra?

 Uno de los temas que más controversia ha causado en relación al cambio climático es la conexión que existe -o no- entre el calentamiento global y el incremento de desastres naturales.

Una serie de estudios publicados por la Royal Society de Londres, en el Reino Unido, concluye que hay suficiente evidencia como para afirmar que el cambio climático provocará una mayor incidencia de terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones, deslaves y demás desastres naturales.

Todo se reduce a un problema de presión. Según los expertos, el calentamiento puede generar un desastre, como un terremoto, por ejemplo, por la forma en que puede movilizar grandes cantidades de masa en la superficie de la Tierra.

El derretimiento de los glaciares y la elevación del nivel de los mares cambian la distribución de enormes cantidades de agua, que liberan y aumentan la presión en los suelos. Estos cambios de presión aumentan la posibilidad de movimientos sísmicos y rupturas.

Las placas tectónicas se mueven. Siempre lo han hecho. Los científicos hace años que calcularon a qué velocidad lo hacían. Sólo que ahora han descubierto que estas variaciones en las montañas y en el suelo causadas por fenómenos climatológicos pueden estar acelerando el movimiento de las placas. Tal vez en más de 5 milímetros por año, lo que, respecto al tiempo geológico de millones de años, es muchísimo.

El Himalaya se formó por el choque de las placas india y euroasiática. Durante millones de años y gracias a la fuerza de fricción de estas dos placas, las montañas se elevaron, cambiando patrones del viento y la lluvia en el proceso. El nuevo estudio demuestra que también ocurre lo contrario.

"Muchos volcanes de América del Sur, por dar un caso, están cubiertos por hielos. Si el cambio climático hace retroceder a estos glaciares, los volcanes se volverán más susceptibles a los deslaves y la erosión", explica Pyle. "Como consecuencia, esto puede dar lugar a inundaciones", añade el vulcanólogo.

En opinión de Bill McGuire, del Centro de Investigación de Desastres del University College de Londres, autor de uno de los estudios publicados por la Royal Society, los cambios que menciona Pyle pueden ocurrir en las próximas décadas o siglos y no dentro de miles de años, dependiendo de la velocidad con que ocurra el aumento del nivel de los océanos.

“El cambio climático no sólo afecta a la atmósfera ya los océanos, sino también a la corteza terrestre. Toda la Tierra es un sistema interactivo”, dijo a Reuters el profesor Bill McGuire de la University College London, en el primer gran encuentro de científicos que investigan los efectos del cambio climático en riesgos geológicos.

"En la comunidad política la gente está casi completamente desinformada de cualquier aspecto geológico del cambio climático" añadió

El análisis de más de 386.000 terremotos registrados en la “US Geological Survey” entre los años demuestra que la energía de estos terremotos ha aumentado cinco veces a partir de 1990. Esto es debido a que la Tierra absorbe más energía del Sol (0’85 megavatios por kilómetro cuadrado), al no ser radiada de nuevo al espacio. Este desequilibrio térmico implica que el calor generado en el interior del planeta no pueda escapar y con ello se sobrecaliente.

A su vez, el ritmo de deshielo de las masas heladas en todo el planeta, incluidos los glaciares y las masas polares, está aumentando de una forma alarmante. Este ritmo seguirá aumentando como consecuencia de la contribución de la aletargada Antártida. Los científicos predicen que hasta un cuarto de los glaciares podrían desaparecer en el año 2050.

El deshielo de las grandes masas de hielo situada en los polos provocará una redistribución de la masa sobre la tierra, variando, con ello, la velocidad de rotación de la Tierra, de una forma más brusca que la actual, y su eje de rotación. El deshielo también ocasiona un aumento en la cantidad de agua líquida dulce en los mares y océanos, modificando la salinidad del agua y su temperatura, por la diferencia de densidad. Esto motiva que las corrientes marinas varíen sus habituales posiciones. A su vez, la influencia de la Luna y el Sol, por su atracción gravitatoria, desplaza también grandes volúmenes de agua en la pleamar o marea alta.

La acumulación de estos factores provocará variaciones de los volúmenes de agua en los mares haciendo que las presiones ejercidas sobre los fondos marinos varíen con respecto a lo habitual. Unido al sobrecalentamiento interior, producirá la ruptura del equilibrio de fuerzas internas de la corteza terrestre. Según ciertas teorías, este desequilibrio de fuerzas provocará la aparición de terremotos en las zonas más sensibles a estos reajustes, las fallas…

En 2006, el geólogo londinense, Bill McGuire, argumentaba en la revista New Scientist que el calentamiento global podría desencadenar epidemias de erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis. Ahora ha escrito un libro al respecto y, la historia a gran escala es aún más aterradora.

En la actualidad, ya hay abundantes evidencias de que las explosiones catastróficas de la actividad geológica venían precedidos de períodos anteriores de rápido cambio climático, por ejemplo, cuando se salía de las edades de hielo. El estrés y las tensiones de las subidas y bajadas en los niveles del mar, y la creación y pérdida de las capas de hielo provocaban dichas explosiones. El cambio climático, señala, puede estar ya sacudiendo la tierra de nuevo.

Durante la última glaciación, el peso del hielo había suprimido las erupciones volcánicas. Cuando el hielo se derritió de la superficie de la tierra, ésta se elevó, a veces por cientos de metros, reduciendo la presión hacia abajo volviendo la roca sólida en magma líquido. La fuerza reprimida de la Tierra se desató. Conforme la edad de hielo iba desapareciendo, el número de erupciones volcánicas aumentó 50 veces. El calentamiento global de hoy día amenaza con una repetición.

 

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