Ángel Mato incumple sus promesas, pero se relaja con el mar…
La concejala del Grupo Popular Elvira Miramontes lamentó «la falta de respeto institucional de Ángel
Mato a la corporación y a los ferrolanos y ferrolanas debido a su flagrante
incumplimiento de los acuerdos plenarios. La falta de compromiso del gobierno de
Mato es un hecho irresponsable ya que está incumpliendo la voluntad del Pleno,
haciendo caso omiso de las demandas de los vecinos a los que no escucha»
La popular también recordó «que el pasado mes de abril la
corporación municipal aprobó por unanimidad la elaboración deI I Plan Local de
Integración Social y Convivencia Intercultural, moción defendida por el Grupo
Popular. Siete meses después el gobierno de Mato no ha promovido, ni ha instado
trámite alguno para el desarrollo del Plan Local de Integración Social»
Desde el Grupo Popular, afirmó la concejala, «reprobamos la actitud de Mato, una actitud
que bien puede calificarse de desprecio al Pleno, ya que el acuerdo ha quedado
guardado nuevamente en un cajón, siguiendo el ejemplo de otros acuerdos. Es
un “quedabién”. “Le recordamos a Mato que no dar cumplimiento a los acuerdos
aprobados en Pleno va contra la esencia misma de la democracia y contra los
intereses de los vecinos y vecinas de Ferrol»
Por todo ello, desde el Grupo Popular «instamos a Mato a
poner en marcha la elaboración del I Plan Local de Integración Social, como
hoja de ruta para hacer posible la incorporación plena y libre de los migrantes
a la sociedad ferrolana en igualdad de derechos, deberes y oportunidades. Miramontes
pidió al Gobierno local que no abandone a estos colectivos, ni mire para otro
lado y que cumpla con el compromiso adquirido en lugar de hacer oídos sordos»
«El Concello de Ferrol, como administración más cercana,
debe diseñar políticas que den una respuesta adecuada a esta realidad diversa,
a estos nuevos ferrolanos y ferrolanas que están enriqueciendo la vida de
nuestra ciudad y que así nos lo solicitan los diferentes colectivos migrantes
con los que nos hemos entrevistado estos días»
Elvira Miramontes insistió en que «la inclusión e
integración a través de la información, formación, vivienda, salud,
participación… debe ser efectiva y real en lugar de quedar en un simple anuncio
publicitario, estrategia de marketing, propia del gobierno de Mato»
En Ferrol viven personas en casas en ruinas, sin luz
eléctrica, ni agua corriente… para poder
asearse tienen que recoger agua en una fuente pública y calentarla en cazuelas…
pero esto a nuestro alcalde parece no importarle nada.
La concejala del PP, Elvira Miramontes, defendía en el pleno
el pasado 27 de abril: “Casi el 6% de la
población de Ferrol procede de diferentes lugares como Venezuela, Colombia,
Cuba, República Dominicana, Brasil, Siria, Senegal, Nigeria, Argelia, Portugal,
México, Suiza, Marruecos, Rumanía, Sahara a los que se suman también el pueblo
gitano y los gallegos retornados… a todos debemos garantizar la igualdad de
oportunidades y la convivencia intercultural”
Además, incidía sobre las actuaciones «que harán posible la
incorporación plena y libre de los migrantes en nuestra sociedad en igualdad de
derechos, deberes y oportunidades«.
Ante esta realidad, el Concello puso en marcha en el
2011-2014 el I Plan de Inmigración. “Han transcurrido seis años desde la
finalización de ese plan y la población extranjera se incrementó hasta el 6%
por lo que esta nueva realidad hace necesario un nuevo plan integral y
transversal” insistió la popular.
Cuando veo a los
inmigrantes siento que hay aun otra categoría dentro del mismo mundo obrero: hay
trabajadores del “primer mundo” y trabajadores del “tercer mundo”. Estos
inmigrantes son trabajadores de países donde el paro es impresionante y donde
la economía de una familia resulta una aventura sobrevivir cada día. Y vienen
buscando un empleo, un trabajo, que se respete su dignidad de trabajador. No es lo mismo contemplarlos como
indigentes y marginados, relegándolos a ser mero objeto de los servicios
sociales, que verlos desde otra clave que les permita ser sujetos de su
liberación y de su inserción. Cometemos el mismo grave error con nuestros
parados. Sin quererlo, convertimos a los parados y a los inmigrantes en
marginados y los introducimos en la rueda del asistencialismo.
El Señor Ángel Mato debería comprender que no se trata sólo
de llevarlos a ONG o a Cáritas, sino de ayudarles a recuperar su dignidad, de
invitarles a entrar en el carro de la historia. Hay que ayudarles a que se
sientan trabajadores en busca de un empleo, no de la “caridad” social.
En medio de este silencio insolidario y cómplice, parece que
nadie se siente culpable porque son violencias que parece que nadie hace directamente
contra nadie, sino a través de las estructuras de pecado de las que creemos que
no formamos parte, de las estructuras injustas de maldad a las que creemos que
es fácil darle la espalda de forma silenciosa y muda. Pero la conclusión no es diferente
que la de la violencia directa.
Recordarle también al señor alcalde que la Declaración Universal de Derechos Humanos,
de las Naciones Unidas, establece, en su artículo 25, apartado 1º, que “Toda
persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su
familia, la salud y el bienestar y, en especial, la alimentación, el vestido,
la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene
asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez,
viudedad, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por
circunstancias independientes de su voluntad”.
Así las cosas, nuestro
querido alcalde una vez transcurrido el tiempo de las promesas electorales se
“relaja con el mar” en una entrevista a un diario local afirmaba: “Lo único que
me relaja es el mar, amante del café y del tabaco, disfruta con el surf aunque
admite que con la tabla es «un paquete”

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