Francis Collins afirma: "Ciencia y política hacen dudar a la gente sobre la vacuna"
En una entrevista con la AFP antes del anuncio del galardón,
Collins -quien dirigió el Proyecto Genoma Humano entre las décadas de 1990 y
2000- dijo que descubrió su fe en los años 1970 cuando cursaba estudios de
medicina.
"Como un estudiante de medicina que se encontraba con
la vida y la muerte cada día, me di cuenta de que había algunos asuntos muy
profundos en los que no me ayudaba mi ateísmo", dijo Collins.
A sus 71 años,
Collins está ahora en el frente de batalla de la respuesta de Estados Unidos a
la pandemia de coronavirus, y dice que pasa "probablemente unas 100 horas
a la semana" en busca de una vacuna u otros tratamientos.
El Dr. Collins es un médico genetista conocido por sus
descubrimientos trascendentales sobre los genes de las enfermedades y por
liderar el Proyecto Genoma Humano, un proyecto internacional que finalizó en
abril de 2003 al realizar un manual de instrucciones sobre una secuencia
completa del ADN humano. Actuó como director del Instituto Nacional de
Investigaciones del Genoma Humano (NHGRI por sus siglas en inglés) de los NIH
entre 1993 y 2008.
Antes de llegar a los NIH, el Dr. Collins fue investigador del Instituto Médico Howard Hughes, en la Universidad de Michigan. Es
un miembro electo del Instituto de Medicina y de la Academia Nacional de
Ciencias; fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad en
noviembre de 2007 y recibió la Medalla Nacional de Ciencia en 2009.
Collins es considerado
una eminencia mundial, tras liderar el Proyecto Genoma Humano, un proyecto
internacional que finalizó en abril de 2003 al realizar un manual de
instrucciones sobre una secuencia completa del ADN humano.
“No estaríamos en el
lugar en el que estamos con este auge de la delta, si hubiéramos sido más
efectivos en vacunar a todos.
"Ciertamente, si
tuviéramos una vacuna que funcione, me gustaría asegurarme lo más rápido
posible de que esté disponible allí (África) y en América del Sur, dijo
Collins.
"Tenemos una
gran responsabilidad. Como la nación más rica del mundo, no solo tenemos que
cuidarnos a nosotros. Ese sería un resultado terrible", dijo el
especialista de salud.
El doctor Francis
Collins, Director de los Institutos Nacionales de Salud dijo que, de acuerdo
con su apreciación, la mezcla de ciencia y política es una combinación
“desafortunada” que está influyendo en que numerosos ciudadanos elijan no
vacunarse cuando llegue la fecha en que esto deba salir y ser distribuida entre
la población.
“Aquellos que dudan
de las vacunas han visto su vacilación aumentada por una variedad de cosas que
están sucediendo en este momento, particularmente la desafortunada combinación
de ciencia y política", dijo Collins en un evento organizado por las
Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina.
Señaló también que su pregunta actual era cuánto tiempo durará la protección.
“Todos nos preguntamos también cuánto tiempo seguirán protegiendo las vacunas
contra el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable del COVID-19″, admitió. A principios de este año, los ensayos clínicos
de las vacunas Moderna y Pfizer-BioNTech
indicaron que ambas inmunizaciones parecían proteger durante al menos seis meses.
El doctor Pedro
Cavadas predijo en octubre del año pasado, tres meses antes de que
comenzara a generalizarse el proceso de vacunación del coronavirus en España,
de los riesgos que entrañaba, en
forma de reacciones adversas y efectos secundarios, la inoculación de dosis
ante el Covid-19 desarrolladas con una celeridad inusitada.
Desde que la farmacéutica
Pfizer y BioNTech anunciara que su vacuna contra el COVID-19 es "90%
efectiva",
las bolsas de todo el mundo se han llenado de optimismo, al igual
que los políticos. Bruselas ya ha dado luz verde a la adquisición de 300
millones de dosis y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció que 20
millones de vacunas llegarían a España en 2020.
Para el titular de Sanidad, se trata de "un paso
prometedor y relevante" que permitirá vacunar a 10 millones de personas en
nuestro país. Sin embargo, expertos como el doctor Pedro Cavadas, se muestran
desconfiados con los plazos.
«
No veo mucho el motivo de contar mentiras a la población. Es
imposible que haya una vacuna testada como toca en meses porque eso suele
tardar años, como mínimo dos, si queremos algo rápido sufriremos las
consecuencias. Y luego pongamos que somos 9 mil millones de personas en el
mundo. Para que te puedas mover de un lado al otro... habrá que fabricar unas 5
o 6 mil millones de dosis», afirmaba el doctor
Cavadas. « Es imposible que no lo vieran venir. Lo vi yo y unas decenas de
miles de personas. Hemos ido todos por detrás». También ha hablado sobre la
gestión: « Quien haya gestionado esto lo
ha hecho muy mal y no una vez, sino dos. Ahí están los resultados. Me
gustaría que mis impuestos se gestionaran correctamente”. «Es metafísicamente imposible que haya una vacuna testada, con una fase
3 como Dios manda. Eso supone años, no meses», sentenciaba el cirujano
antes de expresar el siguiente comentario: «
Habrá que definir quién se va a comer las 15 o 20 primeras encefalitis que
provoque cualquiera de esas vacunas...
«Según explicó Cavadas en el programa presentado por Pablo
Motos, esta patología es la “inflamación
inmunológica del cerebro”. Una de las causas que lo provocan es una infección
viral. Sus efectos en el paciente leve pueden ser muy similares a los de una
gripe común, mientras que en los casos más graves se puede llegar a
convulsiones, somnolencia y confusión, entre otros síntomas
Pese a sus advertencias, Pedro Cavadas predicó con el ejemplo y, como sanitario, aceptó
recibir la vacuna del coronavirus cuando le tocó su turno: «No es convencido, hay que ponérsela, la convicción no es convicción.
Yo no pago impuestos convencido, pero los pago. Si tuviera que pagar impuestos
convencido pagaría menos. Es lo que hay».
"Es
metafísicamente imposible que haya una vacuna testada como Dios manda, eso, son
años, no meses", afirmó
"Que una vacuna
entre en Fase 3 significa que hay alguna posibilidad que, en unos años, sea
eficaz y segura. Si queremos algo rápido, hay que aceptar que no será tan
seguro"
El
Reino Unido también alerta de reacciones alérgicas a la vacuna de Pfizer.
Las autoridades británicas recomiendan no inocularse a personas con un
historial «significativo» de reacciones adversas a medicamentos o alimentos.
Pero algo que me
llama la atención es que, como todos sabemos, la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, garantiza nuestro derecho al
consentimiento informado, que debe ser escrito en procedimientos sanitarios que
supongan riesgos de notoria y previsible repercusión. Y hasta donde sabemos, a
nadie se le informa por escrito de los riesgos y a nadie se le da esta
información con la antelación que establece la ley, para que la acepte y la
firme con la libertad que garantiza el conocimiento de la información suministrada.
Pero, ¿quién paga
ahora los efectos secundarios de las vacunas en la población después de que,
como corderitos, hemos aceptado ciegamente lo que nos han puesto, sin más
información que la que recibimos a través de los medios de prensa? ¿Quién indemniza
a las familias que han perdido seres queridos por culpa de las vacunas? Dado
que los estados de la Unión Europea han eximido a los laboratorios de
responsabilidades, la cosa no está nada clara. Como siempre, el que va a llevar
la peor parte es el más débil.
Los investigadores aún no saben dónde está ese límite para
el coronavirus, y, dado que las vacunas no
brindan una protección del 100% contra la infección, los expertos
recomiendan que las personas continúen usando mascarillas y manteniendo medidas
de distanciamiento social incluso después de ser vacunadas. Debido a la
aparición de nuevas variantes, las personas vacunadas todavía tienen el
potencial de diseminar y transmitir el coronavirus a otras personas, estén
vacunadas o no.

Comentarios
Publicar un comentario