El Papa criticado por los “suyos” y defendido por la izquierda
Ayuso reprocha al papa sus palabras y asegura que el
catolicismo llevó “la libertad” a América.
Ayuso no compartía “que un católico que habla español hable
así a su vez de un legado como el nuestro, que fue llevar precisamente el
español y, a través de las misiones, el catolicismo y, por tanto, la
civilización y la libertad al continente americano”.
A la polémica se sumaba el portavoz de Vox en el Congreso, al afirmar que no entiende "muy bien qué
hace un Papa de nacionalidad argentina disculpándose en nombre de los
demás"
Jesucristo también
fue un condenado a muerte por las autoridades políticas y religiosas, que lo
vieron como una amenaza para el orden económico, social, político y religioso
que ellos representaban…
Jesús sabía muy bien con quién se las estaba jugando. Les
dijo a sus discípulos: “Sabéis que los jefes de las naciones las gobiernan
tiránicamente, y que los magnates las oprimen” (Mt 20,25). Jesús sabía muy bien que las autoridades judías que
gobernaban Jerusalén, bajo la tutela de un prefecto del Imperio romano, en
cuanto que sintieran amenazados sus privilegios, buscarían su muerte, igual que
habían hecho con su maestro, Juan el bautista. Era evidente que las autoridades
judías veían en el proyecto de “otro mundo posible” de Jesús, una amenaza
radical de sus privilegios.
Hace 30 años, Ignacio
Ellacuría fue asesinado en su inmensa universidad por un comando del
ejército salvadoreño. Es el amanecer del 16 de noviembre de 1989. La noticia se
esparció por el mundo y el mundo fue atravesado por la indignación y el
estupor.
La liberación fue el gran tema y el proyecto de la vida
intelectual de Ellacuría. La
filosofía, a la cual dedicó toda su vida, era un factor estratégico para
criticar, interpretar, iluminar y ofrecer modelos alternativos de sociedad para
incidir en la transformación de la realidad histórica centroamericana y
latinoamericana.
Algunos de los
“suyos” también le han acusado, diciendo que ha empleado métodos de análisis
marxista de la sociedad y que ha sido partidario de la violencia institucional.
En contra de eso, podemos afirmar que su pensamiento teórico ha estado más
cercano a la filosofía de X. Zubiri (no a la de Marx), poniendo de relieve un
tipo de realismo crítico, abierto a la toma de conciencia de la libertad
personal y social, desde la raíz cristiana.
Rigoberta Menchú,
indígena guatemalteca premio Nóbel de la Paz, afirmó tiempo atrás que:
“En los últimos veinte años, he recorrido todos los países
con pueblos indígenas. Y por doquier encontré la misma realidad: nadie quiere
darnos voz... Hace poco estuve en Canadá: indígenas de esas tierras, fueron
despojados de todo por las empresas multinacionales que talan los bosques.
Actualmente, hay ocho de estas firmas en plena actividad. Allí pudimos ver lo
que está haciendo nada más que una de esas compañías: en un año talaron bosques
por una extensión que supera el millón doscientos mil metros cuadrados por lo
que serán necesarios doscientos o trescientos años para que esa tierra recupere
su ritmo natural”.
No es muy distinto el
panorama de los pueblos indígenas de toda América, los sobrevivientes del
genocidio continúan hoy sufriendo crímenes, despojos, atropellos y represión
cuando intentan manifestarse en defensa de sus derechos.
¡Ahora el papa
Francisco se mete en líos y recomienda
que no nos los ahorremos nosotros!
Si Bartolomé se indigna de los muchos "agravios"
que los descubridores conquistadores hicieron a los originarios moradores de
estas tierras, es ya el tiempo del desagravio.
Agravio significa
ofensa que se hace en la honra y fama de alguien contra su derecho. En realidad
el descubrimiento y lo que le siguió no es sólo agravio, sino práctica
opresión, servidumbre estructural, explotación de su trabajo, despojamiento de
sus bienes, muerte de sus cuerpos, destrucción de sus dioses... Es mucho más que agravio, pero también fue
esta ofensa, agravio, humillación, falta de respeto al otro en su dignidad.
Desagravio significa, al menos y tan a tras tiempo, reparar
la ofensa hecha a otro, dando al humillado satisfacción cumplida, compensar el
perjuicio causado. ¿Podemos hacer esto? ¿No es utópico? ¿Cómo desagraviar el
mal irreparable que se les ha hecho y se les sigue haciendo?
Muchas veces se habla del "día de la raza". Y me
pregunto: ¿de la humillada raza indígena
o de la intrusa raza blanca europea? ¿Qué festejamos: el agravio a los nuestros
o la agresividad de los que allí llegaron?
Actualmente, la Ley 18/1987, de 7 de octubre, establece el
día 12 de octubre como la Fiesta Nacional de España, por lo que es festivo en
todo el país. Este día se fijó como conmemoración de la llegada de Cristobal
Colón a América, momento en el que comenzó la relación entre ambos continentes.
Sin embargo, este día no fue denominado siempre como Día de
la Hispanidad. Antes de ello, se denominó Día de la Raza. El cambio de nombre
fue impulsado por el sacerdote español Zacarías de Vizcarra y Ramiro de Maeztu.
La denominación de Día de la Raza fue señalada por primera
vez en un documento publicado en 1913 y difundida por la asociación Unión
Ibero-Americana de Madrid, como una idea del exministro Faustino Rodríguez San
Pedro, que tenía por objetivo unir a todos los pueblos de habla hispana.
No debemos olvidar
que tres Papas pidieron perdón por pecados contra pueblos originarios.
Lo hizo Juan Pablo II en 1992, Benedicto XVI en 2007 y ahora
el Papa Francisco.
Juan Pablo II en 1992
afirmaba: “con toda verdad los abusos cometidos debido a la falta de amor
de aquellas personas que no supieron ver en los indígenas a hermanos e hijos
del mismo Padre Dios”, pidiendo, “en nombre de Jesucristo, como Pastor de la
Iglesia”, que “perdonen a quienes los han ofendido, que perdonen a todos
aquellos que durante estos quinientos años han sido causa de dolor y
sufrimiento para sus antepasados y para ustedes”.
También el Papa
Benedicto XVI reconoció, de regreso de su Viaje Apostólico a Brasil durante
la Audiencia General, que “el recuerdo
de un pasado glorioso no puede ignorar las sombras que acompañaron la obra de
evangelización del continente latinoamericano: no es posible – decía Benedicto
- olvidar los sufrimientos y las injusticias que infligieron los colonizadores
a las poblaciones indígenas, a menudo pisoteadas en sus derechos humanos
fundamentales.
La conquista de América se ejecutó a través de la
apabullante superioridad tecnológica y militar europea. Pero esta brutal
dominación se complementó con la sutil participación de la Iglesia.
Esta institución siempre cumplió un papel funcional a los
que ostentaron el poder. Su actuación
durante la conquista de América no fue muy distinta del rol cumplido en épocas
más recientes, cuando cooperó con regímenes siniestros como los representados
por Hitler, Mussolini, Franco o Videla.
Si se aplicaran a
Jesús de Nazaret los procedimientos actuales de canonización, difícilmente los
superaría. Y no les faltaba razón, porque el Jesús histórico fue condenado por el
poder romano con el apoyo de la ortodoxia religiosa judía que no difiere mucho
de la actual ortodoxia católica, mientras que algunos santos de hoy en día
suben a los altares con todas las bendiciones eclesiásticas y todos los honores
políticos.

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