Yolanda Díaz, sobre la crisis en Ceuta: "Es el momento del respeto a los derechos fundamentales"
Afirma la
ministra: “Quiero manifestar mi máxima preocupación por lo que estamos
viendo en Ceuta y quiero decirles de manera rotunda y clara que es el momento
del respeto a los derechos fundamentales; los derechos humanos no se cuestionan
ni en Ceuta, ni en Melilla, ni en ninguna parte del mundo". Así se ha
pronunciado este martes la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de
Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, en relación a la crisis migratoria que
se está produciendo en la frontera de Ceuta con Marruecos.
Por tanto,
"máxima preocupación y respeto a los derechos humanos", ha insistido
Díaz.
Eleazar Benjamín Blandón fallecía el
pasado año como consecuencia, previsiblemente, de un golpe de calor tras haber
estado trabajando en una plantación de sandías ubicada entre Puerto Lumbreras y
Lorca y en donde ese día se superaron los 44 grados.
El pasado
año pasado, la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, enviaba una instrucción a los
inspectores de Trabajo en la que les instaba a investigar posibles casos de “esclavitud” y “malos tratos” en el
campo, algo que indignó a las patronales agrarias.
Los norteamericanos del sur los
Estados Unidos tenían esclavos negros para recoger algodón. Los juzgamos al
verlos en las películas que recogen sus abusos. Quizás pronto veamos películas
que relaten escenas análogas en el Sur de España.
Según un
informe elaborado por Cáritas en 2018,
en el campo un 32,8% de los encuestados trabajaban más de 50 horas semanales,
un 40,7% no tenía días libres, un 46% cobraba menos del salario que le
correspondía legalmente y un 47,4% afirmaba que parte o la totalidad del sueldo
lo obtenían en negro. Además, en algunos casos, debían enfrentarse a tratos
humillantes, amenazas, retención de documentación e incluso violencia física.
Estas
condiciones aunque no se dan de forma generalizada sí lo hacen con bastante
asiduidad, tal y como explican los sindicatos. Los empresarios se aprovechan de
la situación de irregularidad y las condiciones de extrema vulnerabilidad en
las que viven la mayoría de los temporeros.
Incluso hay
mafias que se hacen pasar por empresas de trabajo temporal, como la desarticulada
el año pasado por la Guardia Civil y que mantenía en condiciones de
semiesclavitud a temporeros del este de Europa, a los que pagaban entre 150 y 200 euros mensuales, a pesar de
que los empresarios agrícolas sí que pagaban a la firma intermediaria lo
legalmente establecido. Gracias a esto, la red conseguía en torno a un millón
de beneficios al mes.
En muchos
casos además de los míseros salarios no se cuenta con planes de prevención,
como puede ser una jornada intensiva que evite que los trabajadores estén
expuestos a temperaturas por encima de los 40 grados. Además no cuentan con
comedores o lugares a la sombra en los que puedan descansar ni se les facilita
agua fresca a lo largo del día, señalaba Emilio Terrón, secretario de
Agricultura en UGT.
Recordemos lo que dice el libro
bíblico del Sirácide:
“Libra al pobre del oprimido… Ofrecer un sacrificio con lo que pertenecía a los
indigentes es condenar a muerte a un hijo en honor de su padre. El pan que
mendigan es la vida de los pobres; el que se lo quita es un asesino. Mata a su
prójimo el que le quita los medios para sobrevivir; retener el salario de un
trabajador es lo mismo que derramar su sangre… No te hagas amigo de uno más
fuerte y más rico que tú. Juntarías un cántaro de arcilla y una olla de fierro.
El uno golpearía a la otra que se quebraría… Cuídate, pues, de dejarte engañar,
y de venirte abajo por pura estupidez.”
Por una parte, dejemos de ser
cómplices de los que nos dominan y nos engañan y, por otra, ayudemos a otros a
abrir los ojos y recobrar valentía y dignidad.
Es difícil
comprender cómo teniendo los ejemplos proféticos y las propias palabras de
Jesús como las de Mateo 25, en donde nos dice que fue extranjero y lo
rechazamos llegando a un juicio condenatorio, no nos hemos sensibilizado en
torno al tema de que nuestro compromiso con los marginados, los pobres, las
viudas y los extranjeros.
Dios protegió a los extranjeros y
refugiados, un ejemplo lo encontramos en el libro de Rut. Incluso el mismísimo
Jesús, cuando niño, junto a sus padres llegó a Egipto como un refugiado más que
huía de la persecución, de la intolerancia... ¿Por qué estos ejemplos no nos
animan a actuar?


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