Germán Costoya apela a motivos de «responsabilidad» para mantener el multamovil.
El gobierno
de Ángel Mato comenzó el 2021 con una
total falta de diálogo con los grupos de la corporación sobre decisiones que
adopta un grupo minoritario y con afán recaudatorio en plena pandemia cuando
las familias peor lo están pasando y cuando muchos ferrolanos han tenido que
cesar su actividad y otros sufren importantes restricciones. En este contexto
“nos hemos tenido que enterar por la prensa que el multacar comenzará a
funcionar a partir del próximo lunes, a pesar de que se había aplazado su
puesta en funcionamiento durante la pandemia” criticaba El concejal del Grupo
Popular Javier Díaz Mosquera. Algunos hosteleros también lamentan que la falta
de gestión del gobierno de Ángel Mato la paguen los comerciantes y autónomos
que precisan las ayudas para paliar los efectos de la pandemia debido a las
restricciones que sufren.
El
multamóvil no se parará. «No tenemos la más mínima intención», aseguraba el concejal de Seguridade e Tráfico, Germán
Costoya en un diario local. Y apelaba a motivos de «responsabilidad». Las
infracciones perseguidas «si son calificadas como graves, por algo será: ponen
en riesgo al resto de usuarios de la vía». Pero, si lo ha aprobado el pleno,
¿por qué no se aplica? Además de que las mociones no tienen carácter
vinculante, y el ejecutivo local no está obligado legalmente a cumplirlas,
Costoya explica el porqué: «Porque hay ciertos temas que al final quien tiene
la responsabilidad es el gobierno», argumentó. Y en este caso, sostiene, «la
argumentación del gobierno es suficientemente sólida como para mantenerlo, ya
que está cumpliendo su cometido, que es que haya un mayor orden y seguridad».
El concejal
Javier Díaz acusó al gobierno local de un afán recaudatorio que se reflejó en
la recaudación por multas de los últimos años: desde los 525.000 del 2014 a los
987.000 del 2019 y los 1,8 millones durante los tres primeros trimestres del
2020. Por su parte, la concejala del BNG María del Mar López, también incidió
en ese «fin recaudatorio», incidiendo además que la empresa que gestiona el
cobro de las multas ingresa el 25 % de su cuantía.
Sin embargo a German Costoya no parece preocuparle
las peticiones de los vecinos del barrio de Canido que le han reclamado medidas
para evitar los excesos de velocidad de los turismos que rompen la tranquilidad
de los vecinos, especialmente en las horas de paso de las furgonetas de reparto
circulando a gran velocidad por una calle estrecha y sin aceras en medio de dos
colegios, el colegio Cruceiro de Canido
y el Colegio San Rosendo. En este sentido los vecinos de Canido opinan que “ la instalación de bandas sonoras, para
proteger al vecindario son una necesidad urgente”. “Lo peor es que encima te increpan. Las motos y los coches pasan a toda
velocidad y cuando les dices algo te insultan…” explican vecinos de la
calle Atocha. “Yo cada vez que salgo por mi puerta, que está en esa calle sin acera,
tengo que asomar la cabeza antes para mirar si viene alguien. No hay espacio
para pasar si viene algún coche. Y, además, imagina el peligro de algún niño
que salga sin mirar, aunque sólo sea para dar un paso fuera del portal ya corre peligro”, resiente un
vecino.
Mientras
tanto pasa el tiempo sin que se medie ante esta situación. “El día que pase
algo se echarán las manos a la cabeza.” Lamenta otro vecino.
Los vecinos de la calle Atocha siguen
esperando una respuesta útil y que verdaderamente les aporte una solución real
a sus problemas antes de que ocurra una desgracia.



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