Ferrol prevé recaudar este año 2,2 millones de euros por multas de tráfico.
El radar y el multamóvil triplican la previsión presupuestaria habitual. según fuentes de un diario local.
Ferrol
aspira este año a una recaudación millonaria en concepto de multas de tráfico.
El Concello triplica las previsiones económicas de los últimos ejercicios y en
el borrador de los presupuestos para el 2021 cifra en 2,2 millones de euros las
expectativas de ingresos por infracciones a la ordenanza de circulación.
El multamóvil no se parará. «No tenemos la más mínima
intención», aseguraba el concejal de
Seguridade e Tráfico, Germán Costoya en un diario local. Y apelaba a motivos de
«responsabilidad». Las infracciones perseguidas «si son calificadas como
graves, por algo será: ponen en riesgo al resto de usuarios de la vía»
El multacar
instalado en los vehículos de la Policía Local está integrado por cuatro
cámaras especiales, que se conectan a dos tablets con red de datos y dos
impresoras que se montan en los coches patrulla según las necesidades de cada
servicio. Estos equipos facilitarán a los agentes el control de la circulación
y el cumplimiento de las normas, ya que son capaces de leer las matrículas sin
lugar a error, incluso si los vehículos están en movimiento.
Costoya
explica el porqué: «Porque hay ciertos temas que al final quien tiene la
responsabilidad es el gobierno», argumentó. Y en este caso, sostiene, «la
argumentación del gobierno es suficientemente sólida como para mantenerlo, ya
que está cumpliendo su cometido, que es que haya un mayor orden y seguridad».
El concejal Javier Díaz acusó al
gobierno local de un afán recaudatorio que se reflejó en la recaudación por
multas de los últimos años: desde los 525.000 del 2014 a los 987.000 del 2019 y
los 1,8 millones durante los tres primeros trimestres del 2020. Por su parte,
la concejala del BNG María del Mar López, también incidió en ese «fin
recaudatorio», incidiendo además que la empresa que gestiona el cobro de las
multas ingresa el 25 % de su cuantía.
Así las
cosas, los vecinos de la calle Atocha siguen esperando una respuesta útil y que
verdaderamente les aporte una solución real a sus problemas antes de que ocurra
una desgracia.
La tranquilidad
de los vecinos, especialmente en las horas de paso de las furgonetas de reparto
circulando a gran velocidad por una calle estrecha y sin aceras en medio de dos
colegios, el colegio Cruceiro de Canido y el Colegio San Rosendo. En este
sentido los vecinos de Canido opinan que “la instalación de bandas sonoras,
para proteger al vecindario son una necesidad urgente”. “Lo peor es que encima
te increpan. Las motos y los coches pasan a toda velocidad y cuando les dices
algo te insultan…” explican vecinos de la calle Atocha. “Yo cada vez que salgo
por mi puerta, que está en esa calle sin acera, tengo que asomar la cabeza
antes para mirar si viene alguien. No hay espacio para pasar si viene algún
coche. Y, además, imagina el peligro de algún niño que salga sin mirar, aunque
sólo sea para dar un paso fuera del portal ya corre peligro”, resiente un
vecino.
Mientras
tanto pasa el tiempo sin que se medie ante esta situación. “El día que pase
algo se echarán las manos a la cabeza.” Lamenta otro vecino.



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