Díaz Ayuso afirma que sólo en Madrid se vive en libertad.
Benjamín Constant subrayó hace mucho tiempo la libertad como
libertad de los individuos entendida cual la “libertad negativa” que tanto
ensalzó Isaiah Berlin, en el sentido de libertad como “no interferencia” en
derechos que el individuo ha de ver protegidos por el Estado como derechos
civiles, no es para decirle de manera frívola a los ciudadanos que nadie les va
impedir que se vayan de juerga.
“El capitalismo no es, como pretenden
sus economistas, un régimen de intercambio generalizado sino un sistema de
destrucción generalizada; consiste en una guerra ininterrumpida al mismo tiempo
contra los hombres y contra las cosas. A la guerra contra los hombres la llaman
trabajo, a la guerra contra las cosas la llaman mercado; y lo que llamamos
convencionalmente “guerra” – con sus bombardeos, sus incendios, sus víctimas
mutiladas y sus escombros- no es más que una forma rutinaria de ajustar el
trabajo y el mercado”. Santiago Alba rico.
La sanidad
privada vive en un boom en España. En cinco años, del ejercicio de 2014 al de 2018,
los hospitales privados aumentaban su
facturación en casi mil millones, con un crecimiento del 16,71%. El seguro
privado ha subido en número de asegurados casi un 15% en entre 2015 y 2019,
estabilizándose por encima de los 10 millones. El volumen de primas de las
compañías ha crecido un 20%.
A la
medicina privada, la pandemia la sorprendió en cifras récord. Las cifras lo
indican. Los hospitales privados no benéficos alcanzaron en 2018 6.670 millones
de euros de facturación, como recoge el recién presentado informe de la
Fundación IDIS Sanidad privada, aportando valor, que no ofrece datos de
beneficios de las compañías. Esto supone un crecimiento de 265 millones, un
4,13%, con respecto al año anterior. Si tomamos los últimos cinco años con
datos ya publicados, el periodo 2014-2018, el crecimiento es de 955 millones,
un 16,71%, lo que da idea de la fuerza del crecimiento de la sanidad
hospitalaria privada en España.
La inversión
en hospitales de gestión privada ha crecido tres veces más en los últimos
cuatro años que en los públicos (19,4% vs. 6,4%), según un estudio de UGT. Los
grandes centros de referencia han quedado «descapitalizados», concluyó un
informe preliminar de la Cámara de Cuentas relativo al periodo 2011-2015,
mientras las derivaciones de pacientes van en aumento. También escalan, en la
misma medida, las facturas que cobran las empresas gestoras por atenderlos. Una
operación en un hospital externalizado cuesta hasta seis veces más que en uno
público, según el órgano que se encarga de la fiscalización de las cuentas en
la región.
«Los abusos
en privatizaciones son especialmente dañinos en la imagen de lo público. Si hay
controles, puede funcionar. Funciona en la socialdemocracia sueca, por ejemplo.
Pero tiene que estar bien ejecutado y permitir a todos la libertad para elegir.
Y no una falacia de libertad», valora Víctor Lapuente, catedrático en Ciencia
Política en la Universidad de Gotemburgo (Suecia). Mientras los profesionales
sanitarios están dando, literalmente, la vida para salvar vidas, con unos
recursos diezmados por los recortes del PP, desde la derecha se pretende
colocar una cortina de un humo plagado de deslealtad y de indignidad para que
la ciudadanía se olvide del austericidio del gobierno del Partido Popular que
tanto daño ha hecho a todos y a todas.
En cuanto a
la protección a los profesionales,
Madrid también está a la cabeza de los suspensos. Al igual que
sucedió con el drama de las residencias, el Gobierno de Ayuso también ocultó
las cifras de los sanitarios contagiados por coronavirus durante semanas.
Defendió la calidad de su material frente al del Gobierno, aunque luego se
demostró que también había comprado mascarillas defectuosas como el Gobierno.
Díaz Ayuso
siempre ha defendido la libertad y la economía por encima de la salud.
El
neoliberalismo ha impuesto una cultura de la privatización de la vida que llega
a los extremos que vemos en EE.UU y que seguirá acentuándose en las próximas
décadas, cuando hasta respirar aire limpio sea un privilegio de unos cuantos.
Este proceso sistemático no va cesar y lo único que podemos hacer es oponer
resistencia desde estructuras comunitarias, sociales y políticas que frenen la
lógica del mercado, la privatización de los bienes comunes y la deshumanización
de las relaciones sociales.
Lleva razón Bernardo Pérez Andreo cuando afirma: “Los
seres humanos avanzaremos rápidamente hacia la pérdida de lo que nos identifica
como tales, pues la sociedad no será sino la lucha de todos contra todos para
poder hacernos un hueco en el nuevo paraíso, siempre limitado, del capitalismo
neoliberal.”
Muchas veces los menos aptos están en
los grandes tronos. Sobre esto también escribió Ortega y Gasset en la rebelión
de las masas… Antes mandaban los señoritos, algunos bien, pero a costa de los
pobres y de la pobre gente.


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