Carta a Yolanda Díaz
A ti, mujer
valiente, mujer luchadora que haces de cada día una lucha teniendo por bandera
a tu sonrisa. Como decía Nelson Mandela, la única manera de ser valiente es
conquistar el miedo. Porque es casi imposible vivir sin él, y nos estamos
engañando si decimos que no tememos a nada. El miedo nos ayuda a avanzar, a
enfrentarnos a él y a buscar alternativas. De esta manera, podremos conseguir
todo lo que nos propongamos.
Para ti hoy
es mi homenaje porque nadie supo hacer de cada batalla su propósito para
continuar a pesar de las tormentas. Para ti hoy es mi admiración porque puedes
ver la luz cuando aparecen las tinieblas. Tú
has tenido la valentía de haber lanzado un aviso a la banca: «No son tiempos
para ERE» Has criticado sin tapujos el «planteamiento» de los despidos
anunciados durante las últimas semanas por varios bancos y has remarcado que
«todo el mundo debe remar en una única dirección» para garantizar el
«mantenimiento del empleo».
Una
alternativa hoy en día son las Entidades
Financieras Éticas. Bancos que cumpliendo con todos los requisitos legales
y de solvencia, al igual que los demás bancos y cajas de ahorros, tienen como
base de su funcionamiento un uso ético y responsable del dinero de sus
clientes.
Estoy convencido de que eres ya la
mejor ministra de Trabajo de la Historia de España; y no me equivoco si digo
que millones de personas de izquierdas sentimos que puedes ser la próxima presidenta
del Gobierno de España.
Nadie puede
acumular legítimamente riquezas que no sirven para su sustento material y
social, pues, como dijera San Juan
Crisóstomo, la riqueza es hija de la injusticia, es fruto del robo. Las
desigualdades son buenas y necesarias cuando suponen la base de la diversidad
personal, social y moral, pero cuando la desigualdad es el fruto de la codicia,
es un grave pecado que hace mal a quien acumula y a quienes sufren carencias
por causa de la desigualdad. Es una pena
que no se tenga más capacidad de reflexión, algo muy grave a lo que se suma,
por ejemplo, el claro interés, por parte de algunos medios de comunicación de
masas, en convertirlo todo en un lodazal, también la política. No interesa la
reflexión, no interesa el pensamiento.
La riqueza
del rico está hecha en un sentido de su propio trabajo, pero en otro más hondo,
del hambre de los pobres.
Hay pobres porque el dinero no se
pone al servicio de las personas .
¡Hay pobres porque se compra y se vende a los
hombres por dinero!
Hay pobres porque hay economistas,
políticos, avaros… que divinizan su dinero, matando por dinero a los pobres que
(según ellos) les amenazan… y que al fin sólo pueden emplear su dinero para
comprar un cementerio.
Lo que Jesús vio con claridad es que
el “deseo” y la “codicia” de dinero es el origen y la causa mayor de nuestra
deshumanización. Todos sabemos que hay paraísos fiscales, que han colaborado
activamente con los mayores canallas de la “economía canalla” que nos ha
hundido en la crisis.
Aumenta la
corrupción entre las élites empresariales y partidistas; permanece la política
de austeridad contra los trabajadores; la deuda de los bancos la ha pagado la
ciudadanía; progresa la privatización de
empresas públicas, de instituciones de enseñanza y hospitales de la Seguridad
Social; prosigue la evasión de impuestos de las grandes empresas; se
permite el saqueo de los fondos buitre especulativos; se mantienen los paraísos
fiscales, y el Estado ha aumentado la contribución impositiva a los autónomos y pequeñas empresas.
Con personas como tú se nos muestra muestra un camino de esperanza para volver a recuperar el Estado de Bienestar y la implantación del derecho laboral justo como vía para que, con los sindicatos, los partidos de izquierda y las organizaciones ciudadanas, vayamos construyendo una España mejor, más participativa del bien común.
El político
de raza debe velar por los demás, mirar por su gente, por su comunidad, por las
necesidades de sus ciudadanos. Porque los problemas de la gente son sus
problemas y no el éxito propio.
El político de raza lleva en su ideal
el pedigrí de la honradez, la inquietud por el trabajo bien hecho. Faltan políticos, de verdad,
que aborrezcan la mentira, que amen el diálogo, que cumplan sus promesas, que
busquen el acuerdo sin partidismos. Me gustaría para este país más políticos
como nuestra Ministra que defienda lo mío, mi ciudad, que cree en una España
del Siglo XXI
¡Por fin
tenemos algo fresco! Personas como tú son las que España necesita, personas que
abran las puertas de este país para sacar lo rancio, el olor a humedad y dar
paso a gente nueva con valía…
¡Animo
Yolanda!
José Carlos
Enríquez Díaz


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